Próximamente… Hermosas mentiras (Limbo Errante, 2018).

El cine es un arte y un negocio, es cultura e industria. Depositario de todo el bagaje narrativo de la literatura y del teatro, con su catálogo de temas, argumentos, formas, tópicos, motivos, convenciones, géneros, personajes y fuentes.

Además de un producto de entretenimiento, es un medio de expresión e información que, como tal, puede suponer tanto una oportunidad como un riesgo, un altavoz para la propaganda o una amenaza para el statu quo imperante.

Propuesta referencial, lúcida y rigurosa, torrencial y solaz, Hermosas mentiras nos enfrenta a la realidad de que, por muy banal o neutra que aspire a parecer, ninguna película es del todo inocua.

(en librerías a partir de octubre)

8 comentarios sobre “Próximamente… Hermosas mentiras (Limbo Errante, 2018).

  1. Allllfredddddooooo, anonadada me dejas. Y más orgullosa no puedo estar.
    Cómo me apetece tenerlo en mis manos y leerlo.
    Jo, cuéntame un poco más.
    ¿Estás contento?
    Pinta muy pero que muy interesante.

    Beso
    Hildy

    PD: ¿Lo presentarás en Madrid?

    1. Mi querida Hildy, ya ves en qué embolados nos metemos… ¡¡Muchas gracias!! 🙂

      Bueno, no sé qué más contarte. Es un pequeño repaso (o no tan pequeño, casi 400 páginas) por algunas perspectivas sobre un tema inabarcable (el cine es puro cliché, se podrían escribir diez libros y no acabarías…). El cine asume toda la tradición narrativa literaria, con sus formas y sus temas, y la explota hasta la saciedad. Pero también, cuando se comprueba su capacidad para emocionar y epatar, se aprovechan los tópicos y los clichés con una intencionalidad ideológica. Al mismo tiempo, hay unas estructuras narrativas estables, y unas convenciones genéricas que se conservan. Se trata de un juego de décadas durante el que se intentan evitar los lugares comunes a la vez que se mantienen las convenciones. Es decir, que se juega a cumplir las expectativas del público a la vez que se burlan. Tradición, ideología, bagaje cultural, repetición… Por ahí va la cosa. No está hecho con ánimo enciclopédico ni exhaustivo, sino como muestrario, una primera aproximación a un tema mucho más complejo y largo; no he incluido, por ejemplo, demasiados clichés dramáticos, como determinados usos de la música o del color, o ciertos recursos narrativos y visuales repetidos sin cesar, aunque en algunos casos se apunten o se sugieran. Pero es que el tema al completo es larguísimo…

      Estoy contento pero muy cansado, porque ha sido una tarea durísima que he realizado en apenas año y medio, ha implicado ver o revisitar más de mil películas y dedicar un montón de tiempo a una redacción muy complicada. Estoy satisfecho, porque cuando lo he releído, a pesar de que inevitablemente terminas por cogerle asco a cualquier cosa que escribas si terminas revisándola tres veces en apenas mes y medio, hay partes que creo que han quedado muy bien. Aunque ahora estoy de resaca y algo distanciado para coger aire.

      De presentaciones solo puedo adelantarte que en Zaragoza será el 4 de octubre. Sé que por esas fechas se distribuirá en otras ciudades, pero no sé cuándo estaremos por Madrid. Por supuesto, te lo contaré cuando lo sepa.

      Un beso grande, y muchas gracias, querida Hildy.

  2. Enhorabuena, amigo Alfredo; me gusta la portada. Aunque no sea La Habana se parece mucho. Muy del cartel de Buena Vista Social Club, de Wim Wenders. Esa figura difuminada podría ser Ry Cooder, o el gran Guillermo Cabrera Infante de joven, ya sabes, Cine o sardina, Puro humo o Un oficio del siglo XX. Y a eso voy. Tómatelo como un regalo este comentario que promete ser largo. Venga, vamos a festejar el evento cinematográfico. Hermosas mentiras. Gloriosas mentiras. Hollywood. La fábrica de sueños. Cinecittà y los estudios Ealing. Puede visitar estos dos últimos. El primeo solo campan los cuervos sobre decorados marchitos. El segundo, que lo visité el año pasado, viven ahora una familia adinerada ida a menos. Macetas marchitas y un coche aparcado en la puerta, pero no del todo lustroso e imponente. Más bien diría que allí vive un señor y su amo al más puro estilo de las novelas de P. G. Wodehouse: Bertie Wooster (señor), y Jeeves (mayordomo). Se han escritos tantos libros sobre la Imposible Historia del Cine, como películas rodadas, pero jamás se sabrá todo sobre, no el séptimo arte, sino el primero del siglo XX. Por ejemplo, el periodo silente es el peor documentado. No se sabe gran cosa, y del resto se sabe lo que se sabe y nada más. ¿Cómo es posible que se sepa más sobre el antiguo Egipto, el Imperio romano o los griegos que toda la Historia del Cine? A mí me parece, por otra parte, sensacional, porque así podemos seguir escribiendo Sexo, mentiras y Hollywood, Hollywood Babilonia entre otros muchos y leer cosas de primera mano cómo, Traigan los caballos vacíos, Adiós a Hollywood con un beso, La vida de un hombre (La época dorada de Hollywood) de cierto tuerto y otras muchas más. Hollywood fue nuestro sueño y pesadillas para muchos. ¿Qué fue Hollywood? Una maravilla y una mierda. Para Ray Bradbury fue un maravilloso Cementerio de lunáticos (excelente novela), para Nathanael West Un día de la langosta. Para el gran novelista Ross MacDonald en La costa Bárbara: “Hollywood nacía como un sueño sin sentido inventado para hacer dinero”. Para Charles Bukowski que vivió toda su puta vida en Los Ángeles y trabajó en la fábrica de sueños: “Hollywood, esa ciénaga de porquería en medio de la nada”. Para Vincente Minnelli un hervidero de Cautivos del mal. Para Billy Wilder un lugar crepuscular para los dioses. Para el gran J. G. Ballard fue un exceso de fantasía lo que mató a los viejos Estados Unidos (en su novela postapocalíptica Hola, América), “toda esa cosa de Mickey y Marilyn, la tecnología más asombrosa dedicada a trivialidades como cámaras instantáneas y espectáculos espaciales que no tenían que haber salido de los libros de ciencia ficción. Algunos presidentes de los EE UU parecían reclutados directamente en Disneylandia”, y sigue: “… desde luego, una perversión de la América natural, tan brutal y egoísta como cualquiera de las fantasías de Hollywood o de Marvel…”.

    El cine ha muerto, amigo mío. Lo que se hace ahora es otra cosa y necesita otro nombre. El cine que vemos se ha vuelto plano e inofensivo, falsamente domesticado, sin esquinas o abismos. Ignora su propia naturaleza, se reduce, se encoge. No se cuestiona nada dentro de su propio sistema y pretende saberlo todo de la vida real. Qué confusión. Habría que dejar la vida tranquila, la realidad se basta sola, no necesita que la reproduzca, sino que la incomoden. ¿Y qué hay del cine? ¿Dónde está? Si Hitchcock levantara la cabeza. Quizá la Historia del Cine continúe, pero no el en cine, sino en los libros.

    Fuerte abrazo.

    1. Hermosísimo comentario, querido Paco. Merecería ir de prólogo al texto. Si me lo permites, citaré algunas de sus ideas en la presentación de Zaragoza (haciendo constar la fuente, que ya sé que ahora ese es un tema peliagudo…).

      Algo de nostalgia por lo perdido también hay en el libro. Y también una declaración de deseos y de principios, cómo podría evolucionar para sobrevivir. Al final, tratándose de un ensayo de un tema genérico visto desde una perspectiva neutra, ha terminado siendo un trabajo muy personal, tal vez porque he hecho hincapié en algunos de los temas que a mí siempre me han interesado, dentro y fuera del cine. Creo que el libro va de cine, pero en el fondo habla de otra cosa. ¿Es que alguna vez esto de las películas no ha sido así?

      Un fuerte abrazo, y mil gracias por ese lujo de palabras.

      1. Que estamos infantilizados es obvio, amigo Alfredo. Antes los políticos se atacaban hurgando en cosillas oscuras: el senador tal yendo de putas, en fiestas done se hacían rayas de coca con la American Express sobre el culazo del putón de turno, o ciertos asesinatos donde los cuerpos son hallados en lúgubres callejones o en el hormigón, todavía blando, de cimientos para edificios de lujo, en fin, todas esas cosas que todavía siguen siendo muy cinematográficas. Al menos a Bill Clinton lo pusieron contra la pared porque una tal “tetuda” Mónica Lewinski se la chupó en el mismísimo Despacho Oval. Yo, al menos, eso no lo veo tan grave. A todos nos gustaría que nos la chupara en el Despacho Oval una tetuda, no te jode. Habla con el viejo Woody, ya verás lo que te dice. Esto también es cinematográfico, además de en Cinemascope. Pero de lo de ahora, ¿qué me dices, amigo mío? Que si ha copiado en la uni el examen en nene del barrio de Salamanca. Que si ha citado sin poner la fuente el pijo sociata. Qué si han pasado por alto las ausencias en clase a la emperifollada de familia franquista, etc. Vaya mierda de situaciones. Qué películas más aburridas saldrían de todo esto. ¿Qué haría, no sé, un John Huston o un Sam Peckinpah con toda esta cacharrería infantil? Es que vivimos en un mundo de agua mineral embotellada, de ensaladas, de barritas energéticas, de footing y running, de películas de animación Pixel y series Netflix. “Me palmeé los bolsillos buscando un cigarrillo, el mejor antídoto para tanto ejercicio y tanta salud.” J. G. Ballard.
        Yo, como ya no fumo veo películas de Fritz Lang, John Ford, Luís Buñuel y Plácido, de Berlanga, así como todo lo que escribió Rafael Azcona.

        Pues claro que te doy permiso. ¿Sabes una cosa? A mí me podrán pillar por otras cosas, pero respecto a los títulos, no me pueden hacer nada porque no tengo ni uno. Incluso perdí el certificado escolar. De todas maneras, en el colegio no aprendí nada. Sin embargo, no salía de las bibliotecas ni de los cines. Pero por eso no te daban ningún tipo de título firmando por el rey.

        ¡Salve y usted lo pase bien!

        PD: También puedes citar este comentario, amigo mío, pero no te autocensures, bribón. No debes omitir los deseos más ocultos; ya sabes; el sillón del Despacho Oval (ser el puto amo), los ojos en blanco y cierta tetuda…

      2. Jajajaja… Estaremos en horario infantil, así que habrá cosas que solo podrán comentarse en el pospartido…

        Lo hemos hablado varias veces; uno de los problemas del cine es que la gente que se dedica a él no es interesante por sí misma, se dedica a representar una imagen adquirida de las cosas en lugar de una experiencia vivida que desconocen porque su infancia ha transcurrido entre el instituto, la discoteca y el centro comercial, donde todo les venía dado y no tenían que luchar por nada ni hacerse a sí mismos y que, por lo tanto, les devolvía una imagen edulcorada del mundo, y no el mundo en sí mismo.. Por tanto, lo que se ve, aunque a priori pudiera parecer interesante, suena a artificioso, a mera reproducción. Hablo, claro está, del cine que, al menos, intenta ser fiel a lo que siempre fue. Porque si hablamos de cosas comerciales entonces es para llorar.

        Ay, no sé ni por dónde empezar a preparar la presentación… Y encima no fumo, brrr…

        Abrazos

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