Música para una banda sonora vital: Calles de fuego (Streets of Fire, Walter Hill, 1984)

Aquí tenemos a Diane Lane dándole al playback y meneando el esqueleto en la interpretación de Tonight Is What It Means To Be Young para este ochentero clásico de culto dirigido por Walter Hill, en el que el guionista y director pudo dar rienda suelta a dos de sus grandes pasiones, la música y el cine de acción y de violencia. A ratos tan magnética como ridícula, mixtura de película de pandilleros e intriga neo-noir, de musical y thriller, de western urbano y drama romántico con tintes de cómic retrofuturista y mucha cancha abierta al videoclip, la película es todo un ejercicio de nostalgia para los nacidos en los cincuenta que hacían cine en los ochenta y para los espectadores del siglo XXI que en esos ochenta éramos unos críos. Vergüenza ajena aparte. Que la da, y mucha.

4 comentarios sobre “Música para una banda sonora vital: Calles de fuego (Streets of Fire, Walter Hill, 1984)

  1. Bueeeenooo; tampoco hay que ponerse así, amigo Alfredo. Ya sabemos lo que representó los ochenta: un periodo de exceso económico y bancarrota moral, la muerte del cine y del espectador, La Bola de Cristal, la Bruja Avería, Tino Casal, los peinados como si te hubieran metido por el culo un cable eléctrico pelado, Almodóvar, la Movida, Jordi Hurtado, Verano azul, los baby boomer, es decir, los que nacieron durante el baby boom, los chupetes aerodinámicos y lo “no me separaré jamás de mis padres”. Sí, quedaron atrás los setenta: pelo a lo afro, pantalones de campana, patillas, drogas, ciudades sucias, chivatos de polis en las equinas, vapores surgidos de las rejillas del metro, polis solitarios y borrachos, bugas tuneados, Starsky y Hutch (los pongo por lo del buga tuneado), y calle, mucha calle, tanta calle que apenas veíamos donde vivían los personajes cinematográficos de los setenta. Steven Spielberg, Papada Lucas, John Milius, Brian De Palma, Martin Scorcese, Paul Schrader, Francis Ford Coppola, Bob Rafelson, Walter Hill, etc. No está nada mal, amigo mío, pero los ochenta fueron exclusivamente de Spielberg y esos directorcillos que lo imitaron con toda una gama de bichos malos si los mojabas, y era precisamente eso lo que hacían los papás de los ochenta; mojarla de lo lindo, y luego mira lo que pasó. Vinieron las nostalgias de la nada y J. J. Abrams vio el filón y se inventó el gran biberón cósmico. Los ochenta iba de arqueólogos tontainas y Tom Hanks haciendo de todo. Aún sigue igual el tío. Tanto te hace una de Dan Brown, como que te sale de Walt Disney. Ya te digo: ¡qué tío!

    Walter Hill hizo cosas buenas. Ayudó en el rodaje de “El caso Thomas Crown” que no es nada del otro mundo, pero tío, sale Steve McQueen y la Faye Dunaway y con esto está todo dicho. También echó una mano a Peter Yates en “Bullit” y esto son palabras mayores. Y también le llevó el carrito del café con donuts al viejo Woody Allen en sus primeras películas. Escribió guiones aceptables, como el bicho ese que está en el espacio y se come a toda la tripulación de una nave llamada Nostromo. Luego realizó él solito una película que me encanta “El luchador”. Ver a James Coburn y Charles Bronson de nuevo juntos después de “La gran evasión”, es todo un gozo. Ambos están estupendos. Otra película con mucha, mucha calle, amigo mío. “The Warriors” (1979), fue la gran película de mi adolescencia, es decir, de toda la pandilla. Fuimos a verla un montón de veces. Quisimos tomar por asalto la provincia, todavía llena de tractores y campesinos con boinas. ¿De qué te ríes? Peor fue lo que sucedió un año antes del estreno de la película de Walter Hill, sí, estoy hablando de “Grease” (1978) y esa maldita canción que nos taladró nuestro tierno cerebro: “Acanchíu de monte plaller…” Todavía nos está dando la tabarra con montajes musicales y ahora andan con “Dirty Dancing”, otro engendro de los ochenta.

    Bueno, me voy que me estoy haciendo muy pesado.

    Y como decía el Súper Ratón: “¡¡¡No olviden supervitarminarse y mineralizarse!!!”

    Abrazos y buen finde, amigo mío.

    1. Jajajajaja… Tal cual. De todas formas, lo de la vergüeza ajena lo decía más bien por ciertos momentos de la película, que son tremendos. A mí el bueno de Walter Hill me interesa, siempre que sé que anda por ahí en una película sé que vale la pena echarle el ojo, aunque luego pueda ser un fiasco. Se nota mucho que le importa la música, y eso se nota, a veces en cómo la utiliza y otras en a quién elige para componer (Ry Cooder en Forajidos de leyenda, por ejemplo). No sé, me resulta simpático. Aparte de que algunas de sus historias, escritas y contadas, son magníficas.

      Los ochenta… Pues supongo que en América todo el mundo deseaba vivir otra vez en los cincuenta. Al menos eso es lo que se deduce de su cine y de su presidente, el merluzo de Ronald Reagan. En cuanto al cine, supongo que tiene que ver con que muchos de los cineastas más exitosos de la década habían nacido en los cincuenta, y claro, el rollo de la nostalgia empezó ya con ellos. Personalmente, aborrezco todo ese negocio formado en torno a la idealización del pasado.

      Abrazos, y buen finde.

  2. Que tal Alfredo!
    O me esta fallando mucho la memoria o diria que no la he visto. Luego de tu reseña no tengo muy claro que me ponga con ella… Buena esa radiografia ochentera de Francisco Machuca…jeje
    Por cierto, ¿no crees que el actual inquilino de la casa blanca ha hecho buenos a todos los “merluzos” anteriores”? Yo creo que Trump encajaria a la perfección en el papel de presidente de los USA en Mars Attacks!…
    Venga, buen finde!

    1. Tienes que ponerte, Fran. Tienes que ponerte. Con sus defectos y vicios, aun así es muy estimable, tal vez no como conjunto artístico, sino para la comprensión de su momento y de muchas de las cosas que han venido después. En serio.

      Trump es un resultado de lo que empezó con Reagan, el neoliberalismo salvaje. Reagan es un paso ineludible para llegar a aquí, a través de Bush Jr., pero también de las hipocresías de Clinton y Obama. Fíjate que Reagan fue demócrata hasta los años 50, cuando los republicanos le proporcionaron la cómoda forma de vida que el cine le negaba por su impericia ante la cámara…

      Buen finde!!!

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