Mis escenas favoritas: Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, (Don Chaffey, 1963)

Aquel cine de aventuras, de orientación juvenil, inspirado en mitos y leyendas griegos que se produjo en Europa en los años sesenta al calor del éxito de las grandes superproducciones ambientadas en la Antigüedad, servía a los jóvenes de puerta de entrada a un rico y complejo mundo, descartado en los planes de estudio, que fusionaba pasado y presente, mito e historia, cultura y vida. Esta película de 1963 contó para ello con la imaginación y la pericia técnica del gran Ray Harryhausen, creador de, entre otros, los famosos esqueletos armados que atacan a Jasón y sus compañeros, de viaje hacia la Cólquide en persecución del Vellocino de Oro. Junto a esta secuencia, otras muy recordadas, como la de Poseidón sosteniendo los acantilados para abrir camino a la nave Argos en un estrecho canal, o las de los dioses jugando con el destino de los hombres como piezas de ajedrez desde sus tronos en lo alto del monte Olimpo. Una prueba más de que el cine de entretenimiento, para resultar atractivo, no tiene por qué estar vacío.

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6 comentarios sobre “Mis escenas favoritas: Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, (Don Chaffey, 1963)

  1. Una gozada de película, que nos hace sentir niños de nuevo. Entrañable y cautivadora, y que sirve para acercar al público la ríquisima mitología griega y que, en el fondo, es la parte más enraizada de nuestro propio acervo cultural.
    La última escena de este film es una auténtica preciosidad: los dioses viendo y manejándolo todo desde las alturas. Una película para complementarla con la lectura del delicioso libro de Carlos García Gual.

    Saludos!!

    1. Sin duda. Todo lo que diga o escriba Carlos García Gual es digno de atención.

      Cualquier acercamiento posterior sobre mitos y leyendas de la Antigüedad palidece en comparación con las películas de aquella época. Puede que fueran imperfectas, que tuvieran pocos medios, que fueran “artesanales”, a veces incluso pobres. Pero este Jasón, Furia de Titanes, Helena de Troya o las primeras entregas de Hércules, con el musculitos de Steve Reeves, poseían un encanto y una finalidad, incluso un talento, de los que carecen las modernas versiones rebozadas en efectos especiales y en violencia digital.

      ¡Saludos!

  2. Por supuesto. Entre tú y yo, sospecho que el espectador juvenil (y no tanto) de hoy en día no disfrutan ni la mitad de lo que tú y yo con el cine cĺásico. Ejemplo práctico: mi madre. En su estreno, fuimos ambas a ver El señor de los anillos y lo primero que exclamó al salir de la sala fue el estruendo y el dolor de cabeza que le había producido. Ahora, que llevo tiempo pasándole pelis clásicas me dice que está disfrutando como una enana.
    Saludos!!

    1. Es un problema, creo yo, de falta de educación audiovisual, de incapacidad de atención. Necesitan impactos constantes para sentirse anclados a lo que ven, no son capaces (hablo en general, claro, y no como defecto, sino como resultado de un deficiente tratamiento de lo audiovisual en el ámbito juvenil desde los 80 y por la pésima influencia de Internet y los videojuegos) de interpretar y reflexionar sobre una imagen y, por tanto, de apreciarla. Esto se percibe claramente en la visita a un museo y en la observación de cómo, a su vez, ellos observan las pinturas. Hay una carencia total de sensibilidad y de reflexión, y una incapacidad para leer la pintura. Otras generaciones poseían cierta clase instinto y la sabiduría espontánea que hoy está sepultada por la cacharrería y por la mediocridad de muchos creadores: “si no sabemos ser complejos, seamos al menos confusos”.

      ¡Saludos!

  3. Efectivamente. Sin embargo yo he advertido algo curioso. Cuando voy al cine con mis ahijados, al salir les pregunto sobre la película en cuestión y me dicen un “bien”, sin más (sospecho que a los 5 minutos se han olvidado completamente de ella, incapaces como cualquiera de retener en la memoria una sola escena de relevancia) y, por el contrario, cuando ven en TV un film (cada vez menos, por desgracia) “antiguo” acaban quedándose enganchados a él y eexpresando su entusiasmo. Esto me hace tener esperanza y, por ello, yo, en la medida que puedo, intento hacer educación visual en este sentido con ellos.
    Disculpa la chapa.

    Saludos y buen finde.

    1. No. no… Ninguna chapa. Esto se aprecia igualmente en los niños más pequeños, esos que son capaces de dejarse atrapar y de disfrutar con Chaplin, Keaton, Lloyd o el Gordo y el Flaco, pese a la antigüedad y el blanco y negro, y sin embargo, en cuanto empiezan a ir al colegio, hacen vida social con sus compañeros y descubren los canales de dibujos animados, se acabó. El gusto por las cosas se induce, eso está claro. Sobre todo, el malo.

      ¡Buen finde!

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