Cine en fotos: un apunte sobre cine, moral y arte.

Resultado de imagen de luis buñuel

Si fuera posible desearía realizar films que, aparte de entrener al público, hiciesen ver al más adocenado de los espectadores que no está viviendo en el mejor de todos los mundos posibles. De ese modo mi trabajo, por modesto que fuera, resultaría altamente constructivo. Las películas de hoy, incluyendo las llamadas neorrealistas, se dedican justamente a la tarea contraria. ¿Cómo es posible que se pueda esperar una mejora en la calidad moral de un film, y, por tanto, en el gusto del público y del productor, cuando aún en las más insulsas comedias sociales, nuestros conceptos de patria, religión, amor, justicia, etc., aunque tal vez “imperfectos”, son únicos y necesarios? El verdadero opio del espectador es el conformismo y la gigantesca maquinaria del film se consagra en su totalidad a propagar ese confortable sentimiento, aunque a veces lo disimule revistiendo sus creaciones con el insidioso disfraz del arte.

Luis Buñuel en The Filmaker and the Audience (Robert Hughes, 1959).

6 comentarios sobre “Cine en fotos: un apunte sobre cine, moral y arte.

  1. No podría estar más de acuerdo. No pasa un solo mes sin que vea dos o tres películas de don Luis. Es como ir al museo del Prado para ver “Las Meninas” de Velázquez o “La Gioconda” de Leonardo da Vinci en del Louvre. Es como leer a los mejores antropólogos o adentrarte en tus propios sueños inconfesables. Don Luis es el “misterio”, como ver los cuadros de los mejores pintores surrealistas. Es adentrarse en la picaresca española (que nunca se acaba). La semana pasada vi “El fantasma de la libertad” y “El discreto en canto de la burguesía”. Hoy, los nuevos cinefilios se preguntan, totalmente consternados, qué coño significa ese leitmotiv de aquellos tipos que avanzan por una carretera con la banda sonora del viento y cuervos. Dijo don Luis: “Opino que una película, salvo que sirva para pasar el rato, siempre debe defender y comunicar indirectamente la idea de que vivimos en un mundo brutal, hipócrita e injusto. La película debe producir tal impresión en el espectador que éste, al salir del cine, diga que no vivimos en el mejor de los mundos.” ¿Existe alguna escena más brutal en la historia del cine que la del final de “Los olvidados”? Aquel chico asesinado gratuitamente y su cuerpo arrojado en aquella montaña de basura y las estrellas y el indiferente universo brillando en toda su inmensidad.

    Por cierto, veo que ya no pones aquí tu “In memoriam”. Te lo digo porque he ido acumulando poemas de gente del cine, tanto viva como muerta y no sé dónde meterlos. Como bien sabes el sábado falleció Albert Finney y compuse un poema. Aquí te lo dejo.

    El animador de Sábado noche, domingo mañana;
    El Tom Jones de los caminos y el de
    Dos en la carretera.
    El detective sin licencia y el de las
    Muchas gracias Mr. Scrooge.
    Peter O’Toole le quitó el camello
    para surcar los grandes desiertos,
    pero el viejo Peter, no llegó a beber tanto
    como el viejo Albert cuando fue cónsul
    en el día de los muertos.
    Además fue Alpha Beta
    y el mejor Poirot en la mejor película
    del grandioso Orient Espress.
    Combatió en Los duelistas y en
    Lobos humanos.
    Se le cayó el pelo en Annie y fue
    La sombra de un actor Bajo el volcán:
    Un ángel caído, un Playboy;
    un gran pez, un Big Fiss más allá de
    Traffic. Sí, fue Un buen año,
    un buen momento para la historia del cine.
    ¿Recordarás a este gran actor Antes que el diablo sepa que has muerto?

    Abrazos mil.

  2. Contaba don Luis (así se refieren a él en México) que ese episodio, el del abandono del cadáver de un niño de 12 años en un vertedero, lo había sacado de un suceso real. En fin… Ahora está muy de moda recurrir a Los olvidados dado el (inexplicable) éxito de Roma, de Cuarón. Yo alucino, porque es como comparar un huevo y una castaña (nunca mejor dicho). Estoy leyendo un libro sobre don Luis ahora mismo, editado por el Festival de Cine de Huesca, especializado en cortos, en 1993, y que recoge textos de Luis Buñuel, tanto de sus memorias como de entrevistas y cartas, que van explicando diversas vicisitudes y opiniones de sus películas una a una.

    El “In memoriam” pasó a mejor vida, jejeje. La inmediatez de las redes y las complicaciones que implicaba tener siempre el ordenador y el blog a mano en caso fallecimiento de algún ser querido me han hecho trasladar esos contenidos a Facebook, que puedo actualizar desde el móvil tocando un par de botones.

    Un gran tipo, este Finney. Cuando lo nominaron al Óscar por vez primera se largó a viajar en velero y los dejó plantados. Y así, hasta el día que la palmó.

    Abrazos

  3. Vaya. Ya sabes que no tengo Facebook. Bueno, al fin y al cabo, todos nos tenemos que morir un día u otro. He dejado mis impresiones sobre la película de Cuarón. En la esencia es lo mismo respecto a lo que opino de ella, pero según el blog donde las he dejado, varía si es humorística o más seria. Con Josep se me va la pinza porque ya nos conocemos y no tengo que comportarme como no soy en persona, y en el blog de Ethan, soy más serio aunque me gustaría conocerlo en persona. Sé que es de Sevilla y a mí esa ciudad me mola.

    Mi querido Alfredo, ya no voy al cine y cuando voy he deseado no haberlo hecho. Me hago viejo y cobarde. Por otra parte, la crítica me importa una puta mierda. Los blogs, los periódicos, etc. La gente ahora se guía por todo eso y no por su propia sensibilidad y criterio. Si se pone de moda decir que tal película es una obra maestra, todo el mundo anda diciendo que es una obra maestra. Si dicen que es una mierda de perro seca, todo el mundo anda diciendo que es una mierda. El primero que escribe un análisis sesudo y viral impone en todo lo que se va a escribir los lumbreras de la red copiando esas ideas. Qué maravilloso era, por aquel entonces, cuando uno iba al cine sin saber de qué iba el rollo. A uno le gustaba o no le gustaba según tu sensibilidad. Ahora, con eso de los pases privados para los críticos de turno, te reseñan la peli antes de estrenarse, y, por supuesto, el imberbe espectador que va de crítico ya está acondicionado (y da gracias por ello). Una película hace taquilla según el márquetin. Ahí tenemos esas mierdas de Star Wars, por ejemplo, o esos animales fantásticos de la extensión de Potter. Lo mejor es no decir nada. Vas al cine y te emocionas o no, pero no hay que decirlo porque te machacarán vivo. Incluso para las entrevistas de trabajo. A mí me pasó una vez. La entrevistadora me dijo que el trabajo no era mío por haber escrito mal de la película “Aquaman”. Las películas, los libros, el arte en general hay que comentarlas entre amigos reunidos en un café y rehuyendo de lo sectario, del egocentrismo, de la superioridad de supuestos conocimientos adquiridos, vaya usted a saber dónde. ¿La red?

    Fui al cine a ver, por ejemplo, la despedida de Robert Redford. Hay división de gustos (no faltaría más), pero la balanza se declina por la genialidad de la película. A mí no me gustó nada. Salí muy mal del cine, aparte de la dificultad de encontrar la salida a través de pasadizos laberínticos, fríos y tenebrosos. Podría argumentar el por qué no me gustó pero me morderían y yo no estoy vacunado contra la rabia. También fui a ver “Roma”, de Cuarón. No me preguntes el por qué. A mí el cine de Cuarón no me gusta, pero a veces, la desolación de un domingo por la tarde… ¿Qué opino de esta película?

    Neorrealismo high-tech y prestigio Netflix conjugados en un producto concebido para espectadores necesitados (dicho con todo el respeto) de cierta redención moral. No se le pueden negar sus méritos cinematográficos: virtuosismo de la cámara y el montaje, esmerada fotografía en blanco y negro, eficaz dirección de actores, sutileza del escenario, etc. La tecnología digital más sofisticada se pone al servicio de una suntuosa puesta en escena fundada en la culpa: de raza, de sexo, de clase. Un potente dispositivo visual de lavado de conciencia y blanqueo ideológico. Desde la primera secuencia, el fregado lustral, con el agua sucia vertida actuando como pantalla reflectora, Cuarón deja claro que si en su anterior película (Gravity) habló del cielo, ahora se dispone a hablar del suelo. Pie a tierra (¿México?), con los ojos puestos en el cielo (¿Hollywood?). Y viceversa. Con todo, a su retrato mexicano de las relaciones entre la burguesía progre de la época y las criadas indígenas le falta malicia buñueliana y le sobra, ay, buenismo socialdemócrata (o simplemente cristiano).

    Mira, cuando nos veamos nos echaremos unas risas respecto a todo esto ante unas copas de buen vino. No sé por qué siempre he tenido la extraña sensación que todos los que realizaron su “erasmus” acaban haciendo cola para ver, por ejemplo, “Aquaman”.

    Más abrazos miles.

    1. Querido Paco, te entiendo muy bien. A mí Roma me parece un ejercicio de blanqueo memorístico personal, con cierto punto de realidad modificada para resultar chachi. A mí me ocurre con ella otro tanto que con otras supuestas “obras maestras” recientes: no me la creo. Todo me parece muy pintiparado para la fabricación artificiosa de la representación de unos sentimientos auténticos y genuinos, no al servicio de esos sentimientos auténticos y genuinos. Yo no sentí nada: distancia, frialdad y mera descripción. No es que me pareciera mal: me pareció muy poquita cosa.

      Ya sabes que don Luis nos advirtió seriamente sobre el peligro de la sociedad de la información. Se refería a la sociedad en general, pero vale también para el cine. Ya hemos comentado alguna vez, por otra parte, eso de las multisalas de centro comercial y su forma de expulsarte, como una deyección, a algún descampado poco iluminado y expuesto al frío y al viento, o al calor sin sombra del verano. Es como un zombi arquitectónico que se alimenta de cerebros y defeca lo demás.

      Abrazos

    1. Habrían hecho buenas migas esos dos, sospecho.

      El conformismo es el éxito del capitalismo sobre el resto de ideologías mayoritarias del siglo XX. “Virgencita, que me quede como estoy”. Llenarte de cosas que temas perder para conseguir que no te muevas de tu sitio por si acaso. Victoria completa y absoluta. Hoy, la rebeldía es de diseño, meros gestitos y aspavientos mediáticos que no conducen a nada. Postureo colectivo que imita la revolución que no pudo ser. Y mientras tanto, involución.

      Toma ya, menudo lunes… 🙂

      Besos

Responder a 39escalones Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .