Música para una banda sonora vital: Burning (Buh-ning, Lee Chang-dong, 2018)

Générique, de Miles Davis, adornaba los paseos nocturnos de Jeanne Moreau en el turbio drama criminal Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’Echafaud, 1958). Lee Chang-dong la recuperó en uno de los más bellos e hipnóticos momentos de Burning, su excelente película del año pasado, basada en una historia del escritor japonés Haruki Murakami.

8 comentarios sobre “Música para una banda sonora vital: Burning (Buh-ning, Lee Chang-dong, 2018)

  1. Miles Davis fue un tipo muy grande. No llego a entender del todo el por qué a la mayoría de la gente no le gusta el jazz. Y mucho más ahora que estamos inundados de tanta mierda ruidosa, de tanto programa friki, de tantos farsantes que van de músicos, de tantos festivales de mierda donde adolescentes eternos tienen un micrófono en la mano y gritan como niños mal consentidos sin decir nada. ¿Cómo van a decir nada si saltan de sus habitaciones pijas al escenario?

    Si alguna vez tienes la oportunidad de agenciarte con la caja “Jazz, La Historia, de Ken Burns”, allí se cuenta que Miles estaba tocando en un local. Se dieron un descanso. Hacía mucho calor. Miles sale a la calle para que le dé el aire y fumarse un cigarrillo. Elegante, guapo, culto, Miles echa el humo hacia los altos rascacielos. En ese momento pasa una pareja de policía. Le preguntan airadamente qué cojones está haciendo allí. Miles le dice que está tocando en ese local y que ha salido para tomar el aire. Uno de los polis le dice: “Vamos. Circula”. MIles no se mueve. Le dan una paliza allí mismo. En el documental de Burns vemos una escalofriante fotografía de Miles con la cara reventada y todo su impoluto traje blanco salpicado de sangre. La gran tragedia americana. Los grandes músicos del siglo XX machacados. Billie Holiday entrando y saliendo por las traseras de los locales donde cantaba.

    Miles componiendo a regañadientes una de las bandas sonoras de jazz más bellas de la historia del cine. Todo el mundo quedó satisfecho, incluyendo al director. Miles fue interrogado acerca de la posibilidad de repetir la experiencia, contestó con su sentido de la diplomacia característico: “Y una mierda”.

    No pasa una semana que no introduzca en mi equipo de música esta banda sonora y “Kind of Blue”.

    Abrazos miles y buen finde.

    1. Conocía la anécdota, sí, aun sin haber echado el guante a esa caja. En cuanto a por qué no gusta el jazz… Pues, reconociendo que cada uno es soberano de sus gustos, entiendo que todo aquello que exige un esfuerzo termina por ser poco popular. El negocio, la búsqueda de la audiencia y del rendimiento económico precisa de públicos amplios, y para eso la exigencia no puede ser mucha. En un mercado tan grande pero al mismo tiempo tan homogéneo, no puedes ir dejándote nichos de compradores al margen porque sí, porque otros no van a hacerlo. Esa es la trampa en la que vivimos hoy.

      Me apunto a esa diplomacia. A Fernán Gómez le encantaría.

      Abrazos

  2. Qué maravilla… qué placer… Escuchar cualquier pieza del maestro Davis es adentrarse en el reino de lo mágico, la sensualidad, la nocturnidad, la belleza… Es como si el tiempo se detuviera… Me envuelve y me transporta a un mundo completamente distinto…
    Mencionas “Ascensor para el cadalso” y yo he de decir que es mi película preferida de Malle. Cine negro francés sin adulterar, con una Jeanne Moreau en la cumbre de su belleza y talento, caminando por las calles parisinas al son de la melodía de Miles Davis, ¿qué más se puede pedir?
    Puestos a hablar de películas sobre jazz me gustaría hacer alusión a la fantástica “Bird” (con un Forrest Whitaker superlativo – y que nunca más, por desgracia, ha tenido un papel tan jugoso y a la medida de su talento) y la preciosa “Alrededor de medianoche” de Bertrand Tavernier (y es que con Dexter Gordon de protagonista y la aparición – aunque sea secundaria – de Herbie Hancock, quién puede resistirse).

    ¡Abrazos!

    1. Y ahí está también la irrupción del gran Louis Armstrong en Un día volveré (Paris Blues) de Martin Ritt, aunque debo decir que aquí me chirría horriblemente Paul Newman haciendo como que toca el trombón. Poitier también, pero menos. No obstante, son unos minutos gloriosos. Creo que ya los puse por aquí, pero si no seguro que están disponibles en alguna parte. Otra maravilla.

      Por ahí andaba también Dizzie Gillespie en la fallida El invierno en Lisboa… En fin, un tema de lo más interesante del que se han publicado unos cuantos libros estupendos. También fue Ascensor para el cadalso mi película favorita inicial de Malle, pero, aunque no ha dejado de serlo, con el tiempo he apreciado otras magníficas. Tengo especial predilección por su forma de ver el papel francés en la Segunda Guerra Mundial (Lacombe Lucien, Au revoir les enfants), y me atrapan Atlantic City o Vania en la calle 42. Que, a mi modo de ver, también tiene mucho que ver con el jazz.

      Abrazos

  3. Pues sí. Hay una película de Woody Allen sobre el jazz que todavía no he logrado ver, Acordes y desacuerdos. Me intriga puesto que sobre ella he escuchado opiniones polarizadas.
    Me estoy acordando ahora del remake americano de la magnífica novela de Patricia Highsmith dedicada al sibilino Tom Ripley (cómo me gusta el papel que hace un escurridizo Alain Delon), en la que me sorprende Jude Law tocando el saxo. Es lo que más me gusta de toda la película (desde luego una fallida adaptación y un Matt Damon que jamás me ha gustado, ni tampoco Law salvo aquí).
    Bueno, creo que me he ido por los cerros de Úbeda. Continuaré investigando sobre sobre cine y jazz. Muchas gracias por este deleite musical…

    Besos.

    1. Una buena película, en mi opinión. Tributo personal de Allen a la música que más le gusta, pero como comedia, funciona a la perfección. Eso sí, no busca tanto las risas como la sonrisa, y en el lote va con su cuota de amargura.

      De El talento de Mr. Ripley rescaté aquí en su día (hace muuuuucho) dos de las piezas que suenan, de Renato Carosone y de Chet Baker. La adaptación me parece, sobre todo, rebajada en busca de la taquilla. El reparto es bueno en ese sentido (buscar la audiencia), pero se queda pequeño para lo que la historia necesita, salvo alguna excepción en los secundarios. Mucha producción, muy vistosa, pero bastante tópica y algo hueca. Aparte de que se recrea en esa visión colonial de Italia de los norteamericanos posterior a la II GM. Dicho sea de paso, a mí Matt Damon no me gusta nada, ni aquí ni en nada que haga.

      Te recomiendo, si eres de leer de cine, el libro de Roberto Sánchez “Jazz de película”, editado por Doce Robles. En teoría, se encuentra fácilmente pero, pongamos que te interesa mucho muchísimo hasta el insomnio y no lo localizas, dime porque conozco al editor e incluso el Día del Libro, aquí en Zaragoza, suele estar disponible sin mucho problema. El libro, digo…

      Besos!

  4. Jejeje. Por supuesto que soy forofa de leer cine. Leer, ver y escuchar. A veces creo que lo llevo en las venas…
    Tomo nota de tu recomendación y muchísimas gracias por el ofrecimiento, eres un encanto.

    Besos!!

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