Mis escenas favoritas: El corazón del ángel (Angel Heart, Alan Parker, 1987)

Robert De Niro se lo pasa pipa, y nosotros con él, con su encarnación de Louis Cyphre, enigmático y diabólico cliente del detective Harry Angel (Mickey Rourke) en este clásico de los ochenta a medio camino entre la intriga de detectives y el cine de terror. Todo un ejercicio de estilo, en particular en cuanto a ambientación, fotografía y música (compuesta por Trevor Jones) que flaquea donde menos debería, en el guión. Con una exposición de la trama que añadiera o cambiara menos (el traslado de parte de la historia Nueva Orleans) del original literario de William Hjortsberg, que respetara más el orden y el sentido en que se suceden en la novela los distintos pasos en la investigación del paradero del desaparecido cantante Johnny Favourite, estaríamos hablando de una obra mayor. Queda, eso sí, un gran De Niro, que se divierte de lo lindo.

12 comentarios sobre “Mis escenas favoritas: El corazón del ángel (Angel Heart, Alan Parker, 1987)

  1. Esta película marca para mí un antes y un después de muchas cosas la mar de interesantes, entre ellas el declive. Ay, esto del declive. Por ejemplo, la carrera de Alan Parker, Robert De Niro y Mickey Rourke. Joder, tres por el mismo precio de la entrada. Luego, la manera de ver cine por los nuevos espectadores esnobs. Recuerda, amigo mío, la película “La escalera de Jacob” dos años después. Al igual que se puso de moda el culo de Michael Douglas, la moda de las películas con finales incomprensibles molaban mogollón a los destetados de los ochenta. Lo recuerdo perfectamente. Iban a ver una peli de estas y decían con aire amanerado (muy al estilo francés del siglo XVIII):

    -Me ha encantado su final.

    -¿Qué es lo que has entendido tú?

    -Ya lo sabes; el director deja vía libre al intelecto de cada uno.

    -Ya, pero ¿cuál ha sido tu visión?

    -Ya, ya, por cierto, ¿iremos la próxima semana a ver la última de Joe Dante?

    Luego la cosa iría a menos, como todo ese asunto del diablillo y el pardillo de turno. Creo que el calor y el azufre se jodió por completo con la película “Pactar con el diablo” (1997), que también fue el derrumbe total de Al Pacino, Keanu Reeves y Taylor Hackford. Eso les pasa por ir jugando con el Belcebú de los cojones. Mira lo que hizo Miguel Bosé en 1980 con su canción “Don Diablo”.

    Cómo se denigra todo, amigo mío, cómo se denigra todo. De “La semilla del diablo” a Miguel Bosé. Es que no tenemos remeido, o ¿se dice “remedio”?

    Abrazos mil

    1. Jajajaja. Pero que jajajajajajaja. Bueno, De Niro todavía hizo Casino, con Scorsese, años después. Y alguna cosa interesante. Los otros, ya… Bueno, Alan Parker hizo The Commitments en 1991, que es una película simpática que me gusta mucho. Rourke… Pues hecho polvo. No hay más que verlo.

      Pacino estaba pasadísimo (y pesadísimo) en esa peli. Como en Heat, dos años antes. Hasta se le veía escupir mientras hablaba. Pero entre medias hizo Looking for Richard, que me encanta; en esa escupe también, pero con criterio. Es lo que tiene escupir Shakespeare. Reeves nació decadente, y Hackford… Pues otro pesado.

      Lo de Miguel Bosé… Recuerda que todo puede empeorar; recuerda El caballero del dragón, con Harvey Keitel y Klaus Kinski. ¿Puede haber algo más inexplicable en el cine español? Difícilmente, excepto que Mario Casas pueda hacer películas.

      Abrazos

      1. No recuerdo bien pero me parece que un día dejé aquí lo que opinaba sobre el cine (polvo del siglo), de los noventa. Al Pacino dejó de ser actor cuando ya todo el mundo veía sólo a Al Pacino. Melodía de seducción es la cosa más ridícula… bueno, también está “Body of Evidence”, sí hombre, esa donde se dan el sudoroso lote Willem Dafoe y Madonna (¡qué asco, tío) … bueno, ahí está también “Lunas de hiel”, con Peter Coyote y Emmanuelle Seigner. Jamás llegué a saber qué coño hacía allí, el viejo Coyote. Ojalá que Iker Jiménez meta mano en el asunto en su El cuarto milenio. Una vez le escribí para que investigara sobre el misterio de la pareja Donald Pleasence y Carmen Sevilla. No me contestó. Misterios de la vida.

        Claro, De Niro y Pacino harías algunas cosillas más, desde luego. Pero pactaron con el diablo y les salió caro. Hoy De Niro es una caricatura de sí mismo. Y Pacino se fue corriendo cuando el trazo del dibujante del tebeo ya le estaba pisando su sombra con el rotulador. Son tipos tan histriónicos, tan “chupa cámara”, que nos avergonzamos de sus últimas intervenciones cinematográficas. Joder, que el viejo Pacino se le ponían los ojos ahuevados de la emoción de sí mismo cuando interpretaba. Se llevó, precisamente el Óscar cuando hacía de ciego, pero a mí me pareció que sus ojos eran signos de exclamación, como diciendo: “Mírame bien. Estoy haciendo de ciego.” De Niro en “Despertares” parecía más bien que se le había introducido dentro de la camisa un tábano rabioso que no alguien con encefalitis letárgica. Qué horror, coño.

        De Klaus Kinski sólo puedo decirte que lo que más me sorprendió de él es que fuera capaz de engendrar una hija tan guapa. Ahí le hubiese dado yo un Óscar. Y esa película que mencionas con el gran Harvey Keitel, la verdad, no tiene ninguna explicación racional. Y el caso Miguel Bosé… estaría bien hacer un repaso de este tipo que debutó, precisamente, en la época kitsch de este país. Y digo repaso por lo que concierne al cine. Yo sólo vi una de crío en el cine, y porque era sesión doble, y esta era la mala. Estoy hablando de un spaguetti western titulado “California” de Michele Lupo. No sé por qué los drogadictos se pinchan. Yo les recomendaría una serie de pelis de cuyo efecto alucinógeno supera todos los hongos del bosque o, huertos urbanos.

        ¿Mario Casas? He tenido que buscar en internet para saber quién es. Primero descubro que es actor. Luego, que no ha hecho ninguna película. Bueno, lo digo por lo que yo entiendo qué es una “película”, claro.

        Más abrazos miles.

      2. Jajajaja. Totalmente de acuerdo. El Óscar a Pacino por “aquello” es sonrojante. Esa querencia de Hollywood por premiar papeles de discapacitados físicos… Pero si hasta a Marlee Matlin, que era sordomuda, la premiaron por hacer de ¡sordomuda! En fin.

        Los dos han ido cuesta abajo y sin frenos. Lo último que vi de De Niro que me gustó puede que fuera Ronin (1997), con el gran Frankenheimer. Y de Pacino, buf… Tienen los dos una película juntos, después de Heat, quiero decir, que es un auténtico horror: 88 minutos. Lamentable. Eso también debería investigarlo Íker.

        No voy a decir nada de Miguel Bosé ni de Mario Casas (todavía peor que verlo actuar es escuchar cómo narra en off; en El fotógrafo de Mauthausen no se sabe si quien cuenta la historia es él o su abuela después de fumarse un cartón de Ducados). Prefiero hablar de la Kinski, pero tampoco voy a añadir nada a que era guapísima. Eso sí, de La loba y la paloma y de la secuencia de marras entre Carmen Sevilla y Donald Pleasence todavía no me he recuperado.

        Abrazos

  2. Mi querido Alfredo, me gusta mucho pero mucho El corazón del ángel. Es de esas películas que la atmósfera y la ambientación es un personaje más. Envuelve y nunca se olvida.

    Besoooooo
    Hildy

    1. Fíjate que volví a verla hace poco, mi querida Hildy, y es lo único que aguanta bien. Tal vez porque la vi justamente después de volver a leer la novela, y me pareció que la película desaprovecha buena parte del argumento y toma decisiones equivocadas (como trasladar parte de la trama a Nueva Orleans). Esta vez no me ha terminado de convencer.

      Besos

  3. ¡Ay, Alan Parker! Le agarré inquina con El Expreso del 78, que me proporcionó varios debates bizantinos y luego me gustó con el Arde Mississippi que, mira por donde, sigue a ésta de hoy, con De Niro ciertamente disfrutando a sus anchas sin director que le dirija y, ya lo dices tú, un guión que acaba por dejarme descolocado: la ví en el cine y apenas la recuerdo más que como un dolor de muelas y en sucesivas reposiciones televisivas nunca quise volver a verla.

    Concuerdo pues en parte contigo y con Paco en el declive de director y sendos protagonistas (con la citada excepción en la que el gran Hackman algo tiene que ver) y me apunto también en la observación de un Pacino que, como apunta Paco, quizás pagó caro su atrevimiento con Belcebú.

    Lo cierto es que de veras coincido con Coppola que dijo que ambos necesitan un director que les mande porque solos se desmelenan y se descolocan.

    Mentas a Pacino y su Looking for Richard y puedes añadir su versión de Salomé con la Chapstain y te digo que no me gustan esos experimentos y me parecen artificiosos en exceso. Qué pena que gentes con esas enormes facultades y talentos olviden en su madurez lo que les enseñaron en la academia y se abandonen en la embriaguez de una gesticulación desproporcionada.

    Me hace reir Paco cuando se refiere a los ojos de Pacino reclamando atención, pero es que precisamente es lo que pensé cuando sufrí ése refrito, máxime cuando había visto al gran Gassman dar un recital en el mismo personaje: hay cosas que un actor avisado debería evitar a toda costa. Las comparaciones son odiosas y, además, temibles.

    Un abrazo.

    1. Sí, Arde Mississippi estaba mejor… Desde luego a mí esta se me ha caído bastante porque volví a verla después de muchos años justo tras acabar de releer la novela. Tomo nota de esa Salomé. A mí Looking for Richard me encantó. Me gusta el cine que cuenta las cosas de la manera que no esperas; lo más sencillo sería hacer una adaptación “estilo Branagh” (no mento a Welles ni a Olivier porque tampoco hay que pasarse), pero eso de combinar estéticas, formas, discursos y miradas para contarte algo sin aparentar contarlo, me interesa mucho. De hecho, es una de mis películas favoritas. No me importa el artificio (¿qué es el cine, si no?); me importa que el rompecabezas funcione.

      Creo que Pacino, para su papel en Esencia de mujer, se preparó el papel en una pescadería.

      Abrazos

  4. Que tal Alfredo!
    Recuerdo que en su momento me parecio tremenda. Volvi a verla al cabo de los años y me sigue pareciendo muy interesante. Por cierto, confieso que en una ocasión trate de hacer lo mismo que De Niro con el huevo pero nada, no me salio…jeje
    Saludos!

    1. Sería de gallina, espero…

      Si te gusta mucho la película, no hagas como yo, no la veas justo después de haber leído la novela. Esta presenta los hechos de manera más escalonada, tienen más implicaciones, está mejor trabada. Y, como no sale de Nueva York, proporciona un buen puñado de momentos estimulantes que la película omite al llevarse la acción a Nueva Orleans, hecho que, en realidad, no aporta nada.

      ¡Saludos!

  5. La pelicula la vi hace como 2 años y me parecio entretenida pero no mucho mas.
    El problema que tiene es el director Alan Parker. Es un director con una filmografia atractiva pero sus films no van muy alla aparte de hacerte pasar un buen rato (que no es poca cosa para mi gusto), peor es como guionista que siempre me ha parecido algo tramposo y efectista. Por ejemplo imaginate un director mas sutil como Roman Polanski con este material y la pelicula seria muy distinta.

    Lo mejor es la conseguida atsmosfera del film y la interpretacion del siempre desaprovechado Mickey Rourke, actor que daba para mucho mas como demostro en Diner, la ley de la calle, Barfly, El año del Dragon, etc. Lisa bonet solo esta para la escena de sexo -como diria un amigo mio perrona- jeje. Pero no aporta demasiado a la pelicula ni ella ni esa escena que hasta se alarga unos 5 minutos. Charlotte Rampling pasaba por ahi y De niro, hace bien su papel como era habitual en aquella epoca, pero su papel me parece demasiado breve, saldra unos 20 minutos maximo.
    Tampoco me gusta el final, capaz es que lo tenga muy visto pero SPOILER: eso de que sea el Protagonista, es decir Mickey Rourke el causante de todo me parece una tomadura de pelo. En su epoca habra provocado algo, pero es un final vacio y decepcionante, al menos para mi.

    Por cierto leyendo comentarios no estoy de acuerdo con lo De Niro y Pacino. Rondan los 75 años creo y son leyendas que ya nada tienen que demostrar. Si necesitan comer y pagar facturas que lo hagan. La verdad es que la mayoria de actores de hollywood sean de prestigo o actores estrellas despues de llegar a cierta edad se ponen un poco vagos. Brando, George c Scott, Connery o Nolte son otros ejemplos. Lo mismo con Costner por ejemplo. No es santo de mi devocion este actor ya que lo considero inexpresivo a lo mas no poder pero en los 80 y 90 tiene films mas que interesantes (Un mundo perfecto, Jfk, La guerra, Open Range, Los intocables, etc). Ahora ni eso.
    Y es que tambien los tiempos cambian, en los 70, 80 y 90 la gente comun que simplemente ve cine decian la nueva de Tom Cruise, La nueva de Spielberg, la de… hasta en el cine clasico se nombraba a los productores creo.
    Ahora las estrellas de cine no venden, ni las de antaño. La gente que solo consume cine va a ver Deapoool, Actividad Paranormal, El conjuro, rapidos y furiosos, etc. Las estrellas de cine (como dije sean buenos actores o no) ya no tienen cabida salvo si se suman a una franquicia. Tambien influye lo mucho que cambio el cine comercial de E.E.U.U.

    De niro, Pacino, Nicholson, Douglas (hijo), Bridges, Hackman, Nolte, Redford, Hoffman, Ford, Voight, Connery o incluso los mediocres Gere o Costner o hasta los bestias del cine de accion como Stallone, Arnold, Willis o Gibson son de otra epoca.
    Hay algunas excepciones: Newman, Lemmon, Lancaster y Peck siguieron haciendolo bien hasta su vejez y actualmente a Caine, a Denzel, a Duvall o Hanks no les va mal precisamente pero son minoria.

    Perdon por lo largo pero es que no concuerdo para nada con que estan en decadencia, van muy mayores y no todos los dias se les puede ofrecer un guion como los de Erase Una Vez en America o el Padrino.
    Saludos.

  6. El problema, como decía más arriba, es que Parker se aparta demasiado de la novela, que introduce y combina mejor los distintos elementos. Y en cuanto al final, este está ya en el original literario, pero está mejor tejido, porque abunda más en los hechos y su significado, y cierra mejor la historia. Dentro de que, naturalmente, por el tema y la forma, no tiene más remedio que ser efectista. Hablamos del Diablo, cómo no va a serlo…

    El estrellato nace en los años 20 del siglo pasado. Es cuanto la gente empieza a decir “vamos a ver una de Valentino”, o de quien sea. Esto viene azuzado por la publicidad. En los 30 y los 40, se tiende a identificar el carácter y la dimensión humana de los personajes en pantalla con el de los actores que los encarnan. Gary Cooper, Bogart, Grant, Cagney, etc., son identificados por el público con sus personajes. Esto se prolonga tras la Segunda Guerra Mundial, e incluye ya a las mujeres (Rita Hayworth, sobre todo, pero luego serán Marilyn, Ava y compañía). Es el intérprete, sobre todo, el que vende las entradas, dejando aparte casos como el de Hitchcock, que es una marca comercial en sí mismo. Hay un momento en que esto se rompe, y es en los 70. Cuando en los 80 se quiere recuperar el mismo argumento, es decir, vendernos a los Cruise, Rourke, etc., ya no es igual, porque la identificación del personaje y el intérprete ya no funciona. Disponemos de demasiada información, sabemos demasiado, desconfiamos demasiado, ya no nos creemos nada. A pesar de eso, se insiste en el modelo, pero es un modelo de publicidad vacía, pura imagen. Anuncios, marcas, posados, reportajes dirigidos, promoción encubierta… “Cultura” de la imagen.

    Discrepo en cuanto a De Niro y Pacino, naturalmente. Nada les obliga a filmar mierda para pagar facturas. Tienen, y se han ganado, el derecho a elegir. No tienen tampoco ninguna obligación de limitarse a hacer películas en Norteamérica, de modo que pueden mirar al resto del mundo y elegir papeles en cualquier cinematografía. Tu argumento podría servir si no habláramos de actores que llevan haciendo el vago y nadando en la mediocridad, sin un solo acierto y sin la intención de hacer algo digno y decente a la altura de su fama desde hace por lo menos veinticinco años. Si Michael Caine lo hace (no me metas a Hanks en el mismo saco, que es muy malo), teniendo en cuenta que él durante toda su vida ha combinado grandes proyectos con auténticas mediocridades, por qué no van a hacerlo De Niro y Pacino… Las facturas pueden pagarse igual con buenos personajes y buenos proyectos que con malos. Ahí está La juventud, de Sorrentino, Caine y Keitel mano a mano. Keitel, de la misma generación que De Niro y Pacino. Y ahí está.

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