Música para una banda sonora vital: Blow Up (Deseo de una mañana de verano) (Blow Up, Michelangelo Antonioni, 1966)

Herbie Hancock pone la banda sonora de este clásico de Michelangelo Antonioni, basado en un cuento de Julio Cortázar, protagonizado por David Hemmings, Vanessa Redgrave, Sarah Miles y Jane Birkin. Una película que capta todo el sabor pop y psicodélico del revuelto Londres de los sesenta magníficamente coloreado por la fotografía de Carlo Di Palma.

14 comentarios sobre “Música para una banda sonora vital: Blow Up (Deseo de una mañana de verano) (Blow Up, Michelangelo Antonioni, 1966)

  1. Exquisita. Sensual y susurrante en muchos tramos, bucólica en otros tantos. Se desliza como un guante sobre la piel. Envolvente. Y descubro con sorpresa, y más o menos en el ecuador del vídeo, una canción de rock. Esto no me lo esperaba, jejeje.
    Una grata casualidad, pues hace escasos días puse a grabar esta peli de Antonioni (que no he visto todavía) y, después de esto, me estoy animando a verla por delante de otras (tengo un listado de unas veinte pendientes, que seguirá aumentando, me temo…).
    Cada vez que tengo una charla con alguien sobre música y saco a relucir mis preferencias, me siento como una extraterrestre. En su día, alguien me dijo cómo es que no me gustaba un tal Pablo Alborán. Le pregunté, con sorna, quién era ése (ni se dio cuenta que me estaba quedando con él). Estuve a punto de descuartizarle vivo, pero me contuve. Hoy creo que no me andaría con tanto miramiento.
    Definitivamente falta gente con buen gusto y buen oído. Dicho así puedo parecer una soberbia pero es que sino no se entiende esta atrofia “musical” que nos invade y cómo la gente entra de lleno en ella.

    Besos de finde, querido Alfredo.

    1. Bueno, es puro espíritu de los años 60, con todo lo extravagante, colorista y desfasado que puede parecernos ahora. La película, tildada por muchos de bodrio absoluto, a mí, sin embargo, me seduce, en particular, entre otras virtudes estéticas, por lo que contiene de reflexión sobre el propio medio. En una película sobre el cine en la que no aparece el cine.

      En cuanto a música… Yo voy educándome con el tiempo (no pensaba, ni loco, hace dos o tres lustros, que escucharía las cosas que escucho ahora). Detesto los fenómenos mercadotécnicos y las fórmulas de laboratorio. Dejando eso de lado, si ves mi Spotify, lo flipas. Con un lugar preferente, eso sí, para los calypsos del gran Robert Mitchum. No puedo evitarlo, me pone de muy buen humor. Justamente con él cerraremos temporada, pero no con calypsos (ya lo he puesto aquí más de una vez), sino con su disco country de 1967.

      Besos, y buen descanso, querida Miriam.

  2. Caramba, pues qué interesante lo que apuntas sobre este film. Lo de bodrio… me extraña, precisamente porque, entonces, ¿qué es lo que nos encontramos hoy en las carteleras? A mí, de Antonioni, me gusta mucho La aventura y La noche.

    Si te contara lo que escuchaba yo hace 15 años… fliparías (me iba, nada menos, que el heavy metal y el rock duro). Afortunadamente el tiempo puso algo de cordura en esta cabecita.
    Has inoculado curiosidad en mí, por saber qué tienes en tu Spotify. Yo, te confieso que lo que abunda en el mío (aparte de las leyendas del jazz) es mucha banda sonora (de Miklos Rozsa, Alex North, Bernard Hermann… etc, y canciones puntuales de cantautores).
    Calypsos de Mitchum, mmm. Qué bien suena. Esperaré alegremente ese disco suyo.

    Besos y buen fin de semana también para tí.

    1. Lo que encontramos en las carteleras es la papilla. El Soylent Green del consumidor de audiovisuales de hoy (me niego a llamarlo espectador). Bueno, añade a ese jazz y a las bandas sonoras un poco (bastante) de clásica, unos cuantos “cantautores” (entre muchas comillas) y algún que otro grupo de rock, además de algún placer culpable (español, incluso), y más o menos tienes la lista completa…

      ¡Besos!

      1. Música clásica tengo, pero no en Spotify sino junto a sus respectivos libros con la historia de cada compositor. Es decir, la colección completa de RBA.
        Me gusta la referencia que has hecho sobre Soylent Green. Un amigo me la recomendó hace mucho y recuerdo que me pareció curiosa (y siniestra), por la manera de morir del personaje de Edward G. Robinson. En ese aspecto, la película es de una vigencia atroz.

      2. Está muy bien ese retrofuturo que pinta. Y es brutal en sus conclusiones, y no resulta difícil extrapolarla a según que cosas de nuestra realidad. Estaban muy bien esas pelis de ciencia ficción que advertían del pelo que nos iba (va) a correr en el futuro si no espabilamos…

  3. Quizá, en el aspecto formal, haya envejecido algo pero argumentalmente… lo que tú dices. Tal cual. Un futuro pero que muy negro y al que parece que vamos abocados si no le ponemos remedio (lo cual, me temo, va a ser muy difícil viendo por dónde nos lleva el sistema).

    Es que esas pelis, además de encanto, eran imaginativas y tenían un sustrato, pir lo general, bastante apegado a nuestras cuitas.

    ¡Besos!

    1. Richard Matheson, Rod Serling… Esa gente tenía ese don especial de proyectar muchísimo a partir de historias mínimas. Cada vez aprecio más ese tipo de relatos, o de películas, en particular por encima de aquellos o aquellas que parten ya con ínfulas de trascendencia (Nolan, Fincher, Wachoskis y demás).

      ¡Besos, y buena semana!

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