25 años sin Burt Lancaster

El pasado 20 de octubre se cumplió un cuarto de siglo del fallecimiento de Burt Lancaster, uno de los más grandes intérpretes del Hollywood clásico y ejemplo de transformación de una carrera profesional, de héroe de acción y aventuras procedente del mundo del circo a carismático y enérgico actor de carácter, además de productor independiente de enorme criterio y agudeza en la selección de proyectos junto a sus socios Hill y Hecht. Valga como homenaje este vídeo que resume su trayectoria.

19 comentarios sobre “25 años sin Burt Lancaster

  1. Un grandísimo actor y, como bien dices, con un excelente ojo para elegir proyectos (al igual que Kirk Douglas). De personaje vulnerable en la dupla de Siodmak a personaje desencantado para Visconti; de los personajes que compuso para Aldrich, Brooks, Sturges (en “Duelo de titanes” probablemente sea de las pocas ocasiones en que queda deslucido frente a Douglas y Jo Van Fleet), Zinneman, Delbert Mann y su capacidad para lucir sus dotes circenses en las pelis de Tourneur y, nuevamente, Siodmak (aún no he visto “Trapecio”, de Reed); de esa pequeña joya del suspense que hizo para Litvak y ya, en su senectud, los personajes que compuso para Louis Malle y Bertolucci, mas toda una larguísima lista de títulos que aún me quedan por ver… Bueno, pues una menda se queda, precisamente por esa debilidad que tengo por los chicos malos, con su J.J. Hunsecker, donde su estilográfica y su máquina de escribir sustituyen a las pistolas, y una mirada suya hace que servidora quede petrificada. No recuerdo un personaje suyo con tantísima capacidad para helar la sangre. Él solito llena la pantalla de una manera brutal (dicho esto en el sentido más literal de la palabra).

    ¡Besos!

    1. En Trapecio, sobre todo, marca paquete con esas mallas, jejeje…

      Chantaje en Broadway es una de mis películas favoritas, no sé si llegaste a ver o comentamos ya la entrada que hice aquí. Escalofriante, despiadado, eso es un villano de verdad, y no la mierda esa del Joker… Cruel hasta la autodestrucción si es necesario para acabar con su oponente. Dos momentos impagables: cuando se asoma a la terraza de su apartamento y contempla Broadway como el rey que observa a sus vasallos, y el momento de la pelea ante un club nocturno, cuando se queda mirando a la gente que se zurra y dice “me encanta esta ciudad”.

      Pero qué grande es Burt, leñe.

      Besos

  2. Jajaja, vaya visión…

    A mí es que “Chantaje en Broadway” me gusta muchísimo, y sí, también es de mis pelis preferidas. Las perlas que van soltando en forma de diálogos son increíblemente corrosivas. Esos dos instantes que aludes son magistrales, aunque, a decir verdad, toda la peli lo es. Esto sí que es un buen malo, sin justificaciones ni coartadas, ¿verdad?
    Ese momento en que dice “me encanta esta ciudad” yo lo recuerdo de otra forma (en mi cabeza tengo la idea de que dice “Adoro esta ciudad de mierda”). En cualquier caso, un peliculón, con un Lancaster que se come la pantalla a bocados y un Tony Curtis espléndido (y totalmente alejado de sus películas de galán), años antes de que compusiera un personaje estupendo para Fleischer en “El estrangulador de Boston” (ese momento final me pone la piel de gallina).

    Te debiste quedar a gusto con tu comentario sobre el Joker en el blog de Hildy, jajaja.

    ¡Besos!

  3. ¡¡¡¡Burt Lancaster es de mis amados consentidos!!!! Pocas películas me quedan por ver de su filmografía (pero todavía no puedo colgar el cartel de completa, aunque casi).
    Qué filmografía tiene y cuántas películas que no me canso de ver una y otra vez. A todas las mencionadas (“Chantaje sobre Broadway” es grande), incorporo otra que me chifla de Lancaster. Y es una de las que hizo junto a Frankenheimer, “El tren”. O también está magnífico en “Vuelve, pequeña Sheba”. ¡No pararía de hablar de él y de nombrar película tras película!
    Beso
    Hildy

    PD: Jajajaja, sabía ya lo que iba a opinar mi cascarrabias favorito sobre el Joker. ¡No sabes Miriam los debates bárbaros, amenos, divertidos y buenos que hemos tenido! Uno de nuestros clásicos es con Scorsese (recuerdo uno relativo a Gangs of New York). A mí no obstante el Joker me resulta una película interesantísima para analizar, hablar, criticar, etcétera. De hecho, vuelvo a decir que me chocó profundamente ese enfrentamiento Joker versus Charlot.

    1. Mi querida Hildy, Burt es mucho Burt. Pero como productor, además, lo bordó. Y qué decir de Mesas separadas… Un tipo muy muy grande, una presencia siempre agradecida. Casi como un pariente querido.

      Scorsese no ha hecho nada verdaderamente digno de él desde Casino (1995), a falta de ver lo que viene, claro. El Joker… Primero, no es el Joker. Es una trivialización y una banalización del mal que roza el infantilismo, pero además se acoge a esta repugnante tendencia de nuestro tiempo que es el buenismo victimista. El Joker es el mal por el mal, como Svengali, Fu Manchu o el Doctor Mabuse, no necesita coartadas morales, explicaciones ni razones de psicoanálisis de tercera. Solo es falta contar que se ha vuelto malo porque un día le quitaron el bocadillo en el recreo del colegio. Eso, insertar al personaje en los cánones de eso que Sidney Lumet llamaba “trauma del patito de goma”, al contrario, lo hace absurdo, sentimental, vulgar, simplón, absolutamente plano y maniqueo. Pero, por otro lado, resulta escalofriante: la misma historia, exactamente la misma, con Hitler como protagonista nos parecería reaccionaria, fascista, perversa, nos horrorizaría porque implicaría humanizarlo, comprender su violencia y, hasta cierto punto, justificarla. Sin embargo, le pones una cara de payaso y los disfrazas de cómic (que no es el del cómic), y cuela. Resulta incluso indignante ver cómo eso se aplaude solo por el maquillaje y las tonterías que hace Phoenix bajando una escalera. Lamentable. Pero ya, cuando cierta crítica sesuda que cobra por línea pretende buscarle significaciones políticas (que si anti-Trump, que si plasma el clima revolucionario de los 70 -¿pero qué clima revolucionario hubo en los 70?-, que si es contracultural y antisistema…) a una cosa tan plana, infantiloide y vulgar, eso ya es para cortarse las venas ante tanta estupidez junta.

      Ya ves, Miriam, que aquí tenemos cuerda para rato…

      Besos

      1. Lo que está claro es que el Joker genera debate y visiones, como, por ejemplo, la que acabas de argumentar. Hay miradas que han expresado que el Joker es una película transgresora. Y en parte por lo que dices y por más cosas para analizar creo que está bastante lejos de dicha palabra. En todo caso como digo en mi post, prefiero mucho más un mundo bajo la batuta de Charlot. Aparte de que a él, a Charlot, nunca me cansaré de verlo una y otra vez.
        Jajajaja, hay otro análisis para el Joker. Y es que si una de las batallas es la que expongo, Joker versus Charlot. Hay otras dos con Scorsese de fondo (no nos abandona). Y es que también Joker batalla (y sale a mi parecer también perdiendo) contra Travis Bickle (Taxi driver) y Rupert Pupkin (El rey de la comedia).

        Beso
        Hildy

      2. Eso es un argumento publicitario. Llevan desde antes incluso del festival de Venecia (donde el director mencionó ambas películas como referentes) aludiendo a ellas sin parar. Pero más allá de la superficie y de una relativa y lejana copia argumental (algún taxi sale, y también un programa de la tele y un presentador) no tienen absolutamente nada que ver. Porque más allá de la similitud aparente, ni las causas ni el fondo ni el sentido ni el misterio del personaje enlazan a una con las otras. Nada de nada. Eso sí, no hay artículo “subvencionado” que no las mencione. Y es que ahora para vender películas se hacen “argumentarios”, igual que los representantes de crecepelo, los vendedores de seguros, los visitadores médicos y los publicitarios en general, y acudir a Scorsese para intentar prestigiar culturalmente esta castaña pilonga de película es uno de ellos.

        Besos

      3. De todos modos, el debate generado es artificioso, producto de la intención de quienes prentenden vendernos como un producto cultural y sociopolítico de primer nivel una cosa que como película de entretenimiento es regular y como cine de tesis es directamente bochornosa. Es ahí, en esa voluntad de prestigiar algo que no tiene con qué, ni por qué, donde nace el debate. Cuando durante meses se proclama gratuitamente (y sin que nadie pueda contrastarlo, porque nadie puede verla) una película, de tal manera que la publicidad cala en el público solo por simple repetición (es decir, “obra maestra”, “Joaquin Phoenix está sublime”), la batería argumental que hay que desplegar para decir que el emperador va desnudo es brutal. Simplemente, porque la gente se empeña en cantar las excelencias de cosas mediocres que no merecen ni medio párrafo y que sin embargo llenan torticeramente un espacio que por su falta de calidad no les corresponde.

        Más besos

  4. Pues parece mentira que Burt LAncaster haya hecho de malo…¡si no tiene aspecto para eso! Jo, es que yo no he visto ninguna de ésas que mencionáis en que sí lo hace.
    A mí en una del Oeste donde me gusta mucho es La venganza de Ulzana.

    1. Obra mayor. Y de la misma época, Que viene Valdez, que está bastante bien. E incluso En nombre de la ley, de Michael Winner, y eso que es bastante televisiva.

      Es un malo buenísimo, como ocurre con todos los grandes intérpretes.

  5. Lindo recuerdo de ese actor que siempre tengo en el recuerdo, por un lado porque mi papá amaba a “El pirata hidalgo” (conocida en España como “El temible burlón”), que en mi concepto es una extraordinaria película de aventuras que aún pasados los 60 años de su estreno sigue siendo entretenida para el que la ve por primera vez, como me pasó hace unos años cuando pude descubrirla después de esas charlas con mi viejo hablando del Capitán Vallo y el Barón Gruda.

    Después vinieron otras que se han posicionado como varias de mis preferidas, como El gatopardo, Siete días de mayo, y sobre todo El tren, que la considero una obra maestra injustamente olvidada, y de la cual esta página le ha hecho en su momento un merecidísimo homenaje.

    Para el final quiero dejar otro recuerdo de un film que vi de muy chico y que me provocó una gran impresión, sobre todo por la interpretación de Lancaster y de ese final tan triste, es la película El nadador. Otra gran actuación suya.

    1. Todos ellos grandes títulos. Qué bonito es el cine cuando despierta nuestra memoria sentimental… Eso ocurre, principalmente, a rostros y figuras emblemáticas como Lancaster.

      Gracias por tu comentario.

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