Música para una banda sonora vital: Érase una vez… en Hollywood (Once Upon a Time in… Hollywood, Quentin Tarantino, 2019)

Más temprano que tarde esta canción de Los Bravos, Bring a Little Lovin’, recuperada por Quentin Tarantino para su última película hasta la fecha, iba a aparecer por aquí. Su título, traducido al español, daba nombre a la comedia musical, bastante poco afortunada que el grupo rodó bajo las órdenes de José María Forqué en 1968, ¡Dame un poco de amooor…!

4 comentarios sobre “Música para una banda sonora vital: Érase una vez… en Hollywood (Once Upon a Time in… Hollywood, Quentin Tarantino, 2019)

  1. Tarantino, es evidente, tiene muy buen gusto a la hora de elegir, acertadamente, la música en sus films. Esta película, lo sabes, me encanta. Me parece bellísima y con tantas capas que daría para hablar largo y tendido sobre ella.
    Hay una imagen que, para mí, define la esencia última de este film: la escena en que Dicaprio está tumbado en la colchoneta de su piscina, leyendo el texto de su próxima película. Una escena que compendia lo que “Érase una vez… en Hollywood” respira por todos sus poros: cine.

    Besos.

    1. El gran maestro en eso de resucitar canciones insertándolas en momentos clave de la trama de una película es, sin embargo, Scorsese; Tarantino es su discípulo aventajado y casi casi igualado.

      La película es la mayor -única- obra maestra que ha pasado por las carteleras procedente de Hollywood el último año, digan lo que digan algunos sobre esta y otras películas.

      Besos

  2. Es que, pese a la cabriola y pequeña “gamberrada” (si se le quiere llamar así) final de Tarantino, la película va de otra cosa y, está claro, que ha habido quienes no se han enterado de ello. “Aburrida” era la palabra que yo tenía que escuchar por parte de la persona que vino a verla conmigo. Pero si no paran de ocurrir cosas continuamente.

    Alusiones directas e indirectas hacia el propio cine, una puesta en escena riquísima (cosa dificilísima de encontrar hoy en día), personajes profundamente humanos, con sus dudas, sus cuitas y problemas; el engarce entre realidad, ficción y una alternativa final al “y si…”, que podría codearse con la frase de “entre realidad y leyenda… imprimamos la leyenda” y un personaje maravilloso que encarna una encantadora Margot Robbie, a la que Tarantino dedica un cariño sincero y emotivo como no se ha visto nunca en toda su filmografía porque, me atrevo a decir, que esta película es, sobre todo, emoción ante el propio arte de crear cine.

    Besos.

    1. Fíjate que yo hablaría más de cabriola y gamberrada en el final de Malditos bastardos, que no me gusta, pero en este me quedo más bien con eso que mencionas del engarce entre realidad y ficción. La diferencia es sutil pero, a mi entender, fundamental y decisiva para entender por qué este sí me convence. Me encanta la alusión a Ford porque es precisamente eso.

      Tal vez ese tacto y esa sensibilidad con los que Tarantino trata a Sharon Tate tienen un precedente en Jackie Brown.

      Besos

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