Mis escenas favoritas: Noche y niebla (Nuit et brouillard, Alain Resnais, 1955)

En el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, que coincide con la fecha en que los soviéticos liberaron el campo de concentración de Auschwitz, recuperamos algunos fragmentos de esta imprescindible obra maestra del documental, en un tiempo en que, por desgracia, cabe más que nunca recordar dónde nos llevan los totalitarismos identitarios y los integrismos ideológicos de uno y otro lado. La película, rodada diez años después del final de la Segunda Guerra Mundial, se construye a base de lentos travellings en color sobre la arquitectura despoblada de los campos de exterminio, donde la hierba vuelve a brotar, y con imágenes de archivo (en blanco y negro, rodadas en 1944) que reconstruyen la inimaginable tragedia que sufrieron los prisioneros así como las causas y las consecuencias de la tragedia, desde la llegada al poder del nazismo y la deportación de los judíos hasta el juicio de Nuremberg. La consigna es nunca olvidar.

7 comentarios sobre “Mis escenas favoritas: Noche y niebla (Nuit et brouillard, Alain Resnais, 1955)

  1. Buff…. Hace muchísimos años que vi este documental (en un momento en que me metí, prácticamente en vena, cine de este tipo). Lo recuerdo como un grandísimo documento histórico, probablemente de lo mejor que se ha hecho nunca – junto, quizás, al film checo La tienda en la Calle Mayor – sobre el tema del nazismo y sus posteriores consecuencias (no me olvido tampoco de la peli de Kramer, Vencedores o vencidos – título lamentable, por cierto -).

    Totalmente necesaria; más, incluso, en estos tiempos de desmemoria interesada.

    Besos.

  2. La verdad es que cualquiera de estas películas te deja un mal cuerpo tremendo. La proyección de estos documentales debería ser obligatoria con fines educativos. Quizá así nos ahorraríamos discursos e ideologías tóxicos que últimamente andan demasiado en boga, intolerancias varias y nacionalismos exacerbados. La gente no aprende, la memoria es frágil, y por eso hay que recordar constantemente.

    Besos

  3. Efectivamente. Si de mí dependiera, pondría cualquiera de ellas (y muchas más) en escuelas, institutos y universidades. Creo que ésa sería la mejor manera de hacer entender, desde edades tempranas, el inconmensurable valor didáctico y comunicativo del cine. Un maravilloso arte para la concienciación (personal y social), desarrollar sensibilidades, una mayor comprensión del ser humano (aquí entraríamos en el poder filosófico que puede llegar a tener el cine – a este respecto recuerdo una cita de Stanley Cavell sobre el binomio cine-filosofía -) y un acercamiento a cualquier época y suceso histórico (qué subestimado está el medio cinematográfico en cuanto a poder desarrollarse, de la manera más rigurosa posible, a nivel histórico y lo mucho que podría dar de sí – ahora recuerdo la peli que tengo, de Annaud, sobre Prehistoria, En busca del fuego, y lo bueno que sería ponerla en cualquier centro educativo).

    Jope, vaya desbarre el mío. Creo que me he pasado de kilometraje… jejeje.

    Besos.

    1. Nada de desbarre ni de kilometraje pasado… Muy interesante. Es un punto de vista que comparto. En particular, ahora que parece que no se puede prescindir del audiovisual en ninguna materia ni ningún campo del estudio, el cine constituye una herramienta magnífica, y, claro, arrinconada. Podrían hacerse programas enteros de asignaturas a partir de las películas que los ilustran, hablo de historia, literatura, filosofía, ciencias sociales… Una forma espléndida de exponer los temas en los que profundizar después. Creo que la utilidad pedagógica del cine está siendo desaprovechada a todos los niveles, y ahora mismo sería una tabla de salvacación desde la que paliar esta progresiva desnaturalización de lo que implica la educación.

      Besos

  4. Dices que crees en la infrautilización del cine como medio para abordar cualquier tema. Yo lo afirmo categóricamente. Es algo que llevo intentando transmitir a mis amigas y algunos de mis familiares (con muy poco éxito, la verdad) desde hace mucho. La gente vive amodorrada y no parece que haya gran interés por nada. Creo que la clave de todo lo que estamos hablando es ésa: el desinterés y la apatía por las cosas. Al menos, eso creo yo. ¿Quién quiere ver, salvo los interesados, como nosotros, hoy en día, la situación familiar y social de la India hace un cuarto de siglo – es decir, materializado en las pelis de Satyajit Ray -? No digo que no haya gente interesada pero, numéricamente hablando, el porcentaje es pequeño.

    De cualquier forma, sería magnífico poder programar, desde cualquier centro de enseñanza, a partir del tema que sea, la proyección de un film y su posterior debate. Sería maravilloso, aunque la afluencia no fuera grande.

    Besos.

    1. Bueno, tal vez no se trate exactamente de la India de hace un cuarto de siglo, sino de ver qué hay de universal en lo local, en un tiempo, en un contexto concreto, y establecer similitudes y diferencias. Creo que las posibilidades prácticamente para cualquier tema son tremendas, y es una pena que no se profundice en esa vía en lugar de gastar cantidades ingentes de dinero en nuevas tecnologías que se usan no como apoyo sino como sustitutivo. Un gran error.

      Besos

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