Música para una banda sonora vital: Rocky (John G. Avildsen, 1976)

La progresiva degeneración de la saga Rocky, acaparada por Sylvester Stallone, a menudo hace olvidar que la primera entrega era un drama bastante digno y bien hecho, con una buena dirección y un guión muy tópico y repleto de épica de tercera cuya mejor virtud eran algunos diálogos concebidos por el propio Stallone. Naturalmente, los Oscar a mejor película y mejor director que logró son una completa broma si la comparamos con su principal competidora de aquel año, Taxi Driver, o con otros clásicos del boxeo, incluso de su misma década. Lo que queda para los restos, sin duda, es la música de Bill Conti, más que apropiada para insuflar ánimos en estos días tan difíciles.

5 comentarios sobre “Música para una banda sonora vital: Rocky (John G. Avildsen, 1976)

  1. ¡Sí, es la banda sonora apropiada, mi querido Gonzalo!
    ¡Qué acierto!
    Lo que daría yo ahora por subir y bajar esas escaleras de Rocky, aunque quede para el arrastre en el intento.
    Sonará en mi cabeza en estos meses que vienen.
    Beso
    Hildy

  2. No me gusta el boxeo, pero le doy las gracias por todas las grandes películas que ha inspirado. Es el tema perfecto para retratar la miserable condición humana. Me fascina la atmósfera desoladoramente poética y la soledad. Aquí no hay compañeros. Ni equipo. Nada. Nadie. Tú solo. Con riesgos de lesiones graves, incluso de muerte. Antes, al boxeo no se llegaba por afición, más bien por desesperación, para matar el hambre, para abrirse camino, para salir de la miseria. De ahí que jamás hay humillación en la derrota. Nunca.

    “Rocky” la vi en el cine en 1978; dos años después de su estreno. En la provincia, por aquel entonces, todo venía con hambre atrasada. Recuerdo que quedé hondamente impresionado. Su fotografía otoñal, sus exteriores de edificios de ladrillo rojo y escaleras de incendios, las viejas tiendas, la manera de vestir de Rocky. Por cierto, en esta película hay muchísimos guiños a “Marcado por el odio”, de Robert Wise. Te pondré solo un ejemplo. Rocky está en un bar y ve a través del cristal pasar a Talia Shire exactamente igual que Pier Angeli. Se detiene unos segundos y sigue caminando. Es la misma escena, es decir, maravillosa. Es difícil olvidar ese momento cuando Rocky en su cocina rompe, no sé cuántos huevos vertiéndolos en una jarra y se los bebe de un trago en el mismo plano. No sé qué tienen los huevos, pero quedan bien en el cine. Mira a Jimmy Stewart en “Anatomía de un asesinato” cuando lo vemos pelar y comerse un huevo duro en un puesto ambulante. Paul Newman, si no recuerdo mal, se come cincuenta huevos duros en “La leyenda del indomable”. Groucho parece obsesionado cuando no para de pedir huevos duros al camarero en “Una noche en la ópera”, y Harpo uno de oca. Es igual si esto no estaba en la versión original, para nosotros siempre será así. Por cierto, ¿por dónde iba? ¿Qué tiene que ver los huevos con lo que estaba diciendo? Malditas digresiones. Bueno, dejémoslo así. Y para ir acabando, mi mánager favorito de toda la vida sigue siendo el grandísimo Everett Sloane en “Marcado por el odio”.

    Mis tres películas favoritas de boxeo son estas: The Set-Up (1949), de Robert Wise. Más dura será la caída (1956), de Mark Robson y Fat City (1972), de John Huston.

    Una vez escribí un relato sobre el boxeo y quiero finalizar este coñazo de comentario con las palabras que da fin a ese cuento:

    Súbete al ring ahora que está vacío, hijo. Al traspasar las cuerdas, notarás algo en el estómago, y al pisar la lona, descubrirás cómo tu pulso se acelera. Respira hondo. Déjate invadir por el silencio y la penumbra. Estarás más solo que nunca has estado, pero también serás más tú que nunca.
    Y es lo que hice. Lo que sintió mi corazón fue el alma del ring.

    Abrazos mil

    1. Las películas de boxeo tienen algo de lo que carece el boxeo: poética de la sangre. A veces, cuando intento explicar por qué el cine no es ni puede ni debe ser una trasposición literal de la realidad, o cuando hablamos del papel, el sentido y el significado de la violencia en el cine, pongo el boxeo como ejemplo. Ahí se capta perfectamente lo que es el filtro, cómo el cine hace que la mirada varíe solo por el hecho de estar ahí.

      Yo a ese podio añado Toro Salvaje.

      Abrazos

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