Mis escenas favoritas: Harry el sucio (Dirty Harry, Don Siegel, 1971)

Harry Callahan, por derecho propio uno de los grandes personajes cinematográficos de los setenta y de toda la historia del cine de policías. De un (breve) tiempo en que Hollywood se atrevió a cuestionar abiertamente la corrección política al mismo tiempo que hacía películas para gente lo bastante inteligente como para entender el subtexto de sus historias. A pesar de eso, el sector más miope de la crítica, con Pauline Kael a la cabeza, atacó la película y la acusó de fascista. Es posible que fuera entonces cuando se empezara a utilizar esta palabra fuera de contexto y a popularizar el uso bastardo que se ha hecho de ella hasta llegar a desnaturalizarla.

En todo, caso, como otro personaje de la saga decía: ¡Qué clase tienes, Harry!

12 comentarios sobre “Mis escenas favoritas: Harry el sucio (Dirty Harry, Don Siegel, 1971)

  1. Me gusta mucho esta película. La vi en el cine en los años setenta. Me fascinaban todas aquellas películas duras. Me encantaba ver Nueva York sucia, llena de basura, de yonquis, de borrachos, de negros con pelo a lo afro, cadenas de oro y pantalones de campana. Vapores por las rejillas a ras de suelo, prostitutas chunguísimas, chivatos por las esquinas, chulería a mansalva, el metro repleto de grafiti y Sidney Lumet rodando por esos lares como nadie lo ha hecho nunca. ¡Qué buena es “Pelham 1,2,3” de 1975! Uno podía ver, en sesión doble, “Harry el sucio” y la peli de Joseph Sargent con los grandísimos Walter Matthau y Robert Shaw. Y Harry en mitad de la calle con su Magnum 44 en una mano, y el la otra, con un perrito caliente. Así de chulo, sin más. Genial. La gélida escena de la policía sacando de un pozo a aquella chica desnuda no tiene paragón. El psicópata interpretado por Andrew Robinson anticipa lo que vendrá. Me hizo pensar, no hace mucho, cuando el hijo de p… José Enrique Abuín Gey (El Chicle), introdujo a su víctima en aquel pozo y más adelante el tipo, grabado por las cámaras de televisión, iba narrando y enseñando el lugar de los hechos a la policía sonriendo como si fuera un héroe. A veces me da por imaginar que no estaría nada mal que a estos tipos se los pudiera introducir en una película americana de los años setenta. ¡Ostras! ¡Es una buena idea! ¡A Harry no le faltaría trabajo!

    Abrazos mil

  2. Desde luego que no le faltaría… Hay muchas películas de ese perfil, pero creo que como la primera de Harry, ninguna. A John Wayne le pusieron a hacer de McQ, a Richard Roundtree de Shaft, a Robert Duvall de Badge 373, a Paul Newman en Distrito Apache, a Hackman y Scheider en French Connection, a Charles Bronson… Bueno, a Charles Bronson en un montón. Nueva York, el Bronx, Harlem, Little Italiy, Chinatown… Nada que ver con la postal para turistas del Color DeLuxe de los cincuenta o con los ambientes bohemios de Greenwich Village o de Woody Allen… Lo curioso de Harry es que se sitúa en San Francisco, justamente cuando ahí estaba teniendo lugar la eclosión de la llamada “revolución gay”. ¿Intencionado?

    Abrazos

  3. San Francisco es una ciudad ideal para el cine. De niño, con mi abuela, veíamos todas las tardes de domingo la serie “Las calles de San Francisco”, realizada a principios de los setenta con Karl Malden y Michael Douglas. Mi abuela me gritaba: “¡Paquito, que ya empieza la serie!” Dejaba el Cinexin y salía corriendo. Ella llamaba al viejo Karl “Nariz de patata”, y a Michael “El guapo”. La magia de San Francisco se me quedó interiorizada para siempre con dos películas: “Vértigo” y “Bullit”. Y lo de la revolución gay… bueno, Don Siegel era muy macho. Disfrazó a una prostituta de monja en “Dos mulas y una mujer”. “El seductor”, etc. ¿Te puedes imaginar la película “Harry el sucio” dirigida por Billy Wilder? El viejo zorro hubiera aprovechado esa revolución para introducirla en la peli. Harry hubiera acabado disfrazado de mujer y creyéndose que lo es. El deshueve, tío.

    Más abrazos miles

    1. Yo vi esa serie en una reposición posterior. Me hacía mucha gracia que doblaran el título y la presentación de los protagonistas. No estaba mal, a mí me entretenía.

      Me gusta mucho ese juego de imaginar cómo hubiera sido tal o cual película de haberla dirigido un cineasta totalmente opuesto, ni siquiera contemporáneo. Qué sé yo, si Conan la hubiera hecho George Cukor, por ejemplo…

      Abrazos

      1. ¡Conan dirigida por Cukor! ¡Ya la estoy viendo! No sería en el Era Hiboria, ni mucho menos, sino en la Filadelfia de la década de los cuarenta del pasado siglo. Se comería a bocados “La costilla de Adán”. “La rubia fenómeno” podría con él. Y de “Las girls” ya ni te hablo. No tendría más cojones que bailar en “My Faird Lady” y aguantar “Confidencias” de más de una mujer. El feminismo lo derrumbaría y al final tendría que realizar “un viaje con su tía”. Al final, lo meterían con calzador en “Ricas y Famosas”. ¿Te parece todo esto una locura? Si es así es porque no has visto “Junior”, con Arnold Schwarzenegger embarazado.
        ¡Hasta Cukor hubiera vomitado!

        Abrazos mil

      2. Jajajaja… Con lo mal que le quedan los trajes y las camisas… Imagínatelo con López Vázquez, viajando con su tía… ¿Pero eso no existe ya? ¡Los gemelos golpean dos veces!

        Abrazos

    1. Hola, Fran! Yo creo que a ti y a cualquiera que tenga cerebro y sepa usarlo medianamente. Es otro tipo de imposición, y de falsedad. El puritanismo lleva a las sociedades a la autodestrucción, porque es contraproducente respecto a su naturaleza como sociedad. Además, el cine es una hermosa mentira, y de eso va, de mentirnos, y de contarnos “de mentira” todas aquellas cosas que llevamos dentro, las buenas y las malas. No creo que sea buena idea desterrar estas de la imaginación. Eso, lejos de protegernos, nos debilita.

      ¡Saludos!

  4. El Arnold Schwarzenegger que va de gracioso en las patéticas comedias que ha interpretado es horroroso. Embutir a este engendro dentro de un traje siempre ha sido un problema para la gente de vestuario. Sé de buena fuente que Arnold de joven lo inflaron con una mancha de bici, es decir, le metieron el pitorro por el culo y venga a meter aire hasta hincharlo. Danny DeVito es un tipo listo pero su cuerpo lo ha llevado por la calle de la amargura. Tim Burton se ahorró una pasta en efectos especiales cuando lo hizo interpretar el papel de El Pingüino en Batman XXXVI parte. Yo creo que Ed Wood hubiera gozado dirigiendo a Arnold y Danny, o Tod Browning que tanto le gustaba trabajar con adefesios. Me imagino a Arnold trabajando para los Monty Python. Le dirían: “Mira, Arnold, ponte tenso y pégate un soberano pedo”. También me imagino a David Lynch trabajando con Danny. Lo pondría en la “Habitación Roja” de una nueva temporada de “Twin Peaks”. Le diría: “Mira, Danny, ponte a bailar para atrás y habla al revés”. Ja ja ja. Me imagino a un tipo que tiene una máquina del tiempo y solo se dedica a cambiar todas las grandes películas de la historia del cine de esta manera. ¿Te lo puedes imaginar?

    Ahora sí que me voy que me estoy poniendo muy pesado.

    Abrazos mil

    1. Jajajaja.. Imagínate a Arnold en vez de Cassen en Plácido… Ay, madre, el viejo Arnold… Yo pensaba que lo habían inflado a golpe de clembuterol, como a las vacas. En fin, es un tema inagotable, querido Paco. Ya estoy viendo a Louis de Funes supliendo a Victor Mature en La túnica sagrada…

      Abrazos

      1. No me dejas ir, tunante. Es que no puedo. Plácido en una de las grandes películas de la historia del cine. Cada vez que la veo me emociono y me río al mismo tiempo, como el primer día que la vi. Ese “motocarro” o como quiera que se llame, tan cutre que conduce Cassen parece que se va a desmontar en cualquier momento. Si metieran a Arnold en ese cacharro sería la hostia. Parecería una de las clásicas portadas de Mortadelo y Filemón.

        ¡Louis de Funes! Joder. ¿Cómo le iban a cortar el pelo para que perdiera fuerza en Sansón y Dalila? Mejor aún, Louis de Funes haciendo de Dalila; sin peluca y sin maquillar. Y ¡Victor Mature haciendo de Fantômas con la cabeza rapada y de color verde! Genial. A mí Victor Mature me echa para atrás simplemente por una cosilla: que tiene siempre una expresión como si estuviera oliendo a mierda todo el día.

        Abrazos mil

      2. Una forma de tortura como cualquier otra, querido Paco.

        Plácido es una obra maestra sin discución, y probablemente la mejor película que se ha hecho jamás, y que se hará, sobre la Navidad. Funcionaria incluso con Arnold, fíjate lo que te digo. Introduciría nuevas miserias a retratar, aunque no lo veo de pareja dramática con Manuel Alexandre…

        Coincido contigo en cuanto a Mature. Y yo creo que él también coincidiría. Al menos tenía sentido del humor (no vuelvo a contar la anécdota que sé que conoces porque sé que la conoces). Yo le he tenido siempre mucha manía, pero al final ha terminado por caerme simpático, tal vez gracias a Groucho Marx (y no vuelvo a contarte la anécdota que sé que conoces porque la conoces).

        Abrazos

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