Cine de verano: Sombras de sospecha (The Naked Edge, Michael Anderson, 1961)

La última película protagonizada por Gary Cooper, justo el año de su muerte, es este melodrama criminal con tintes de cine de suspense gótico que cuenta con la participación de Deborah Kerr, Michael Wilding y Peter Cushing. Una historia clásica basada en la sospecha de aire hitchcockiano que constituye la despedida de uno de los más grandes actores de Hollywood.

11 comentarios sobre “Cine de verano: Sombras de sospecha (The Naked Edge, Michael Anderson, 1961)

  1. Cuando volvemos a ver una película clásica nos damos cuenta de lo que ha cambiado la fisonomía humana actoril. Tanto los actores como las actrices. Existía lo “varonil” y lo “femenino”. Una manera de actuar personalizada y única. Cómo caminaban las actrices, cómo encendían un cigarrillo y movían sus cabezas para retirar el pelo del rostro. Luego, las grandes diferencias que había entre ellas. Bette Davies con Deborah Kerr, Barbara Stanwyck con Mauren O’ Sullivan, Gloria Swanson con Veronica Lake. Lo mismo con los actores. Te digo esto porque ahora me parece que todos son los mismos. El otro día vi unas escenas de rodaje de la última película de Nicole Kidman. Estaba corriendo con un rifle en la mano. La cámara que estaba filmando para el making-of del futuro dvd la sacaba de cuerpo entero. La actriz, de casi dos metros, corría con las piernas dobladas como una marioneta de tercera. En la película solo la veremos en plano medio. Scarlett Johansson fumando en un film noir… Brad Pitt, Cruise, Depp, tienen cincuenta y seis tacos y todavía me llevan el careto de piel de culo de bebé. ¿A quién se pude mencionar, hoy, como el villano por excelencia que marca la época? No los hay, y si sale en alguna peliculilla, también tiene en la cara piel de culo de bebé. Los últimos villanos de James Bond son afeminados que quieren inquietar afeminadamente. Uno ya está harto de tanto remilgo. Ya sé que no se puede repetir los mismos patrones, rollo Jack Palance, Ernest Borgnine, Lee Marvin, Peter Lorre (ese tenía la cara de piel de culo de bebé, pero era genial), Lee Van Cleef, etcétera. Por eso ahora ya no se hacen películas que den patadas al sistema. Hoy, un director que quisiera rodar un western a lo Sam Peckinpah, lo tendría muy mal. Se pasaría años haciendo castings buscando tipos que no tengan en la cara piel de culo de bebé. Imagínatelo; los responsables de castings sentados en las butacas de un teatro medio dormidos y en el escenario pasando caras de culo. Uno y otro y otro. Imagínate que alguien quiere hacer algo como “Scarface” de Howard Hawks o “El emperador del norte”, de Robert Aldrich, y los caraculos pasando sin cesar hasta el infinito. Creo que toda la culpa la tiene los cereales con leche, sobre todo el de la marca “El desayuno de los campeones”.

    ¡Peter Cushing! Creo que este actor fue uno de los mejores que supieron moverse delante de una cámara. Existe un doble pero no se mueve igual que él. Es más, cuando se mueve la caga. Es más; mejor que no se mueva. Quieto parao. Es mejor así.

    Abrazos mil

    1. Jajajajajaja… Creo reconocer a ese doble de Peter Cushing, sí. Me suena ligeramente… Aunque está un poco más gordo a estas alturas de crisis del COVID; yo diría que los botones de la camisa están a punto de reventarle…

      Muy cierto lo que dices, porque la “moda” ahora tiene a feminizar y sensibilizar a los personajes masculinos y de “fortalecer” los femeninos. A mí me parece una imbecilidad mayúscula, porque colocar a una mujer, ya sea superheroína, pistolera o gladiadora, en un rol masculino no evita que el rol siga siendo masculino. Creo que existe hoy un gran cacao maravillao con eso de los géneros, por una mala traducción del inglés, cuando aquí lo que tenemos son sexos, no géneros. Y a lo que hay que tender es a contextualizar las caracterizaciones, positivas y negativas de ambos, llegar a que el sexo sea irrelevante, no el pilar central de todo lo que hacemos. Esto, que como siempre, entra dentro de los parámetros de la dictadura de lo moral en la que vivimos, obliga a hacer estupideces con los personajes, obligadas por la “política de la compensación”, es decir, igual que poner a un negro bueno cuando hay un negro malo, o hacer que el remake de Los siete magníficos, por eso de la cuota racial, parezca un concierto de los Village People. Esa dinámica, además de estúpida, acaba con las tramas profundas e inteligentes, con los subtextos complejos y densos, puesto que la única preocupación de quienes hacen las películas es dotar de “paridad” o de “moralidad” la mera superficialidad de lo que cuentan. Así es imposible dotar el trasfondo de un contenido rico, contradictorio, de auténticos dilemas y complicaciones mentales y morales. Y por eso las películas las protagonizan “nenazas”, porque el único nivel que existe es el estético, o mejor dicho, el esteticista.

      El otro día lo comentaba con un amigo que no es especialmente cinéfilo. Me decía, “antes, cualquier chorrada de película, por mal que estuviera hecha, tenía un subtexto que intentaba explicarte algo sobre cualquier cosa, ya fuera Historia, el funcionamiento de la justicia, las relaciones humanas, etc. Ahora las películas se agotan en la mera acción de la trama, apenas hay detrás nada sobre lo que se pueda profundizar o analizar”. En términos generales, claro, porque de todo hay, antes y ahora, pero quizá nunca antes como ahora ha llegado a ser así en cuanto al cine destinado al público más mayoritario. Una de las mejores cosas que pueden ocurrir como resultado de la pandemia es que ese cine plano y bobo destinado a reventar taquillas desaparezca.

      Abrazos

  2. ¡Ostras! “… el remake de Los siete magníficos, por eso de la cuota racial, parezca un concierto de los Village People.” Pues ahora que lo pienso, tienes toda la razón. Ahora entiendo por qué cuando fui a verla me puse una gorra de cuero y pantalones muy estrechos y cortos marcando paquete. Me levantaba de la butaca esperando como un loco a que sonara YMCA. Lo que son las cosas. El subconsciente juega a veces malas pasadas. También dices: “… colocar a una mujer, ya sea superheroína, pistolera o gladiadora, en un rol masculino no evita que el rol siga siendo masculino.” Creo que eran mucho más mujeres, por ejemplo, Miss Marple y Mary Poppins, que las heroínas de la Marvel o la Scarlett Johansson disparando con dos pistolas a la vez y un cigarro en la boca. Me he enterado de que el siguiente James Bond será de color y M una blancuzca adolescente apadrinada por Spielberg. El próximo Sherlock Holmes será una mujer y Watson será un drag queen. Meryl Streep será el nuevo Chewbacca, y la siguiente peliculilla de King Kong será Danny DeVito quién haga de gorila. Por lo visto, lo bajitos también reivindican lo suyo. Lo desnudarán. Lo untarán de pegamento con una brocha. Pondrán un montón de pelo sobre una bandeja y junto a ella un potente ventilador. Ya tenemos al nuevo King Kong y Pedro Almodóvar bailará con todo esto como una loca acompañado de Los Pegamoides. Por cierto, se está rodando una película sobre la vida de los componentes de Boney M. El tío con la peluca a lo afro y el pecho lleno de pelambrera será interpretado por Jodie Foster y las tres chicas por Bill Murray, Dan Aykroyd (sin haber hecho régimen), Steve Buscemi y Peter Stormare. No, no me he equivocado, estos dos últimos se irán alternando sin que se dé cuenta el público. Hay muchos más proyectos, pero no tengo ganas de contarlos porque es sábado y llevo un día muy jodido.

    Abrazos mil

    1. Pues sí, querido Paco. Recuerda que entre los siete hay, como mínimo, un blanco, un negro, un indio, un chino y un hispano. No se les ocurrió, creo, poner una mujer y un gay, cosa que me extraña y que sin duda dará motivo a un posterior y horrendo nuevo remake.

      Desde luego, son mucho más mujeres las chicas de Johnny Guitar o del cine negro que todas esas nuevas féminas del cine, dónde va a parar. Porque son personajes fuertes sin dejar de ser mujeres, es decir, sin revestirse de atuendos, gestos y comportamientos y actitudes eminentemente masculinos. Scarlett no soportaría esas dos pistolas para disparar haciendo blanco ni aunque viviera mil años… Ningún ser humano apenas sería capaz de tal cosa aunque viviera mil años… Pero de un tarugo como Steven Segal te lo puedes esperar. Su testosterona no da para más.

      Tienes toda la razón, como llevemos al absurdo el tema de las cuotas, pensando en los calvos o en el color de ojos del personal, apañados vamos. Ya verás, ya, cuando se quejen los pelirrojos, sin duda la tipología humana peor tratada por el cine en su historia…

      Abrazos

  3. ¡Los pelirrojos! Esos sí que son cutres. Pobrecillos. Los pelirrojos se han llevado siempre la peor parte, tanto en la literatura como en el cine. Por ejemplo, el relato más humorístico que escribió Conan Doyle para su Sherlock Holmes es “La liga de los pelirrojos”. En la peli de Hitch “Frenesí”, el psicópata era pelirrojo. Tom Sawyer, es descrito por el maestro Twain como un niño feo, pecoso, con los dientes salidos y ¡pelirrojo! Van Gogh no estaba loco, sufría de terribles depresiones, quizá, porque su pelo era rojo y los del pueblo le tiraban piedras. Precisamente, Vicente Minnelli tituló su película “El loco del pelo rojo”. Los vikingos estaban como una chota y encima llevaban trenzas y mostachos de color rojo. Pippi Calzaslargas era una niña fea y pelirroja. Pobres, ya te digo, me dan mucha pena. ¿Te puedes imaginar, por ejemplo, a Dean Martin pelirrojo? Donald Trump es naranja y lo botaron sesenta millones de americanos. Pero el color naranja no es del todo color panocha. Por lo visto, el mundo va muy mal y parece que es debido a las frutas y las hortalizas.

    No me hagas caso, es lunes y todos los lunes me levanto así. Mismamente.

    Abrazos mil

  4. Ojalá lo botaran después de haberle votado…

    Y acuérdate de las pelirrojas, la mala fama que tienen. Ya lo dice Barry Fitzgerald en El hombre tranquilo, cuando hablan del temperamento de Mary Kate. “Y encima pelirroja…”, añade, como para rematar…

    Abrazos

  5. Me gustaría ser pelirrojo. Dicen que no se quedan calvos. Luego me pongo a pensar y… ¡Ed Harris! Se quedó calvo a los dieciséis años. ¡James Caan! Empezó con las malditas entradas a los veinte. ¡Richard Harris! Empezó a caérsele el pelo cuando quería ser un caballo. ¡Gene Hackman! Sí, era una panocha, pero al quedarse calvo a los siete años lo hemos visto siempre con pelucas diferentes. Sin embargo, me ponen las actrices pelirrojas (cabello cobrizo) para ser más poético. Pero un tío panochil…

    Venga, ahora sí que me voy.

    Abrazos miles

  6. Ay, la Hayworth. Pelirroja, rubia, morena, calva, con bigote… bueno, eso no, dejemos el bigote, el pelo largo, rizado, corto. Era espectacular. Basta recordar “La dama de Shanghai”, del gordinflas Welles. Por aquella época estaban liados en la charcutería emocional y papeleo del divorcio, y va el tío y quiere joderla a base de bien. ¿Qué le hace a la pobre Rita? Le corta el cabello y se lo tiñe de rubio. De esa manera creía que estaría fea en la mítica película. Nunca estuvo tan bella, después de “Gilda”, con aquella melenaza que parecía un mar agitado. Imagino una vida con Gilda… ¡Hostia! Suena a título para una novela: “Imaginando una vida con Gilda”. Me pongo a ello. Le podrías pedir que se cambiara de color y forma su pelo cada día, porque estaría espectacular a cada momento.

    -Mira, Gilda, perdón, Rita; ¿te podrías teñir el cabello de color dorado solo para mí?

    -Claro, mi amor. Para ti lo que sea.

    Al día siguiente:

    -Rita de mis amores, ¿podrías cortarte el pelo y teñírtelo de rubio?

    -Claro que sí; siempre y cuando no me lleves a un parque de atracciones.

    Y así, todo el día, todos los días. Muchas mujeres diferentes y la misma. Lo peor de todo sería que ella me exigiera lo mismo.

    – ¡Pero si solo me quedan tres pelos en la cabeza, amor!

    Abrazos mil.

    PD: Sigo estando jodido.

  7. Un poco “Vértigo”, ese relato… Como la reconstrucción de Madeleine y la insistencia en que se vista de gris, se tiña de rubio y se coloque el caracolillo…

    Hay suicidas masculinos que también se cortan mucho el pelo y se lo tiñen de rubio, las criaturas…

    Abrazos

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