Mis escenas favoritas: Bruja, más que bruja (Fernando Fernán Gómez, 1977)

¿Cómo rodar el “antimusical” clásico norteamericano? Pues, en la receta de Fernán Gómez, mezclando el neorrealismo italiano con la afectación y artificiosidad de la zarzuela filmada. Una de las más célebres y disfrutables (tanto si gusta como si no) marcianadas del cine español, todo un desastre comercial en su tiempo pero acreedora con los años de la condición “de culto” que en los últimos lustros se concede a casi cualquier cosa, en cuanto hay media docena de gañanes que le ríen la gracia a algo. En cualquier caso, algunos momentos desternillantes siembran la absoluta rareza del conjunto, estimable en cuanto a subversión de las imposturas habituales del género y adornado con la música de Carmelo Bernaola.

8 comentarios sobre “Mis escenas favoritas: Bruja, más que bruja (Fernando Fernán Gómez, 1977)

  1. “¡Bruja, más que bruja!” Era el insulto más recurrente que utilizaba mi abuela materna para insultar a sus vecinas vestidas de negro y velo los domingos para ir a misa. No sé si has visto los carteles de la película del gran Fernán Gómez, hasta hay uno conmemorativo que pilla con su careto todo el cartel y con boina. He contado hasta cuatro carteles de esta película y solo en uno no lleva boina y parece una de esas portadas de aquellos librillos de terror pulp de la editorial Bruguera (bolsilibro o novela de a duro). Esto del antimusical tiene miga en esta santa tierra ibérica. Woody lo hizo en “Todos dicen I love you”, pero con mayor fortuna en un entorno veneciano y actores que nada tienen que ver con la Mary Santpere, actriz que venero. Hubiera sido nuestra Margaret Dumont. Y ya ni te hablo cuando aquella gente de pueblo de “Amanece que no es poco”, se ponen a cantar. Este país ha tirado mucho de boina, mi querido amigo, demasiado a mi gusto, aunque sea solo como crítica. El musical español merecería todo un libro con fotografías, un dvd con making-of y muchísimos destripes con destape… me parece que se me está yendo la pelota. Creo que sería lo más descacharrante del mundo. Aquí se han pasado un huevo con el musical. Hasta lo tuvimos en la pandemia en aquellos balcones. Son las cosas del querer y no poder. Ay, Carmela, suspiraba mi tío soltero cuando venía del Molino de Barcelona. Nunca hemos sido la niña de los ojos de Broadway Danny Rose. Somos tan catetos que aprovechamos el filón fácil y castizo de la Lola Flores y su marío er Pescaílla, Joselito, Marisol, Dúo Dinámico, Raphael, Julio Iglesias, Manolo Escobar (con Antonio Garisa), etcétera. De todas estas vergüenzas surgieron después la mayoría de los actores españoles. Andrés Pajares empezó en la películilla “La vida sigue igual”, y también el cantante calvo Micky. Cifesa era nuestra Metro-Goldwyn-Mayer y todo el país saltaba por el camino de baldosas amarilla cogidos del brazo: nacionales, falangistas, republicanos, maquis, y mi abuela gritándole a la vecina “¡Bruja, más que bruja!”
    Creo que Cifesa y Mariano Ozores son muy responsables de todo esto. Hay un poco de cada cosa en esa bazofia de Pedro Almodóvar “Los amantes pasajeros”. Ay, con las influencias; no hay manera de sacudírselas de encima. Te cuento todo esto para llegar a la película de Fernán Gómez sin tener que hablar de ella y poderla valorar un pelín porque es Fernán Gómez y sobre todo a los que padecimos el camino amarillo de los cojones. “¡Bruja, más que bruja!” Y mi abuela lo decía con mucha mala leche.

    Abrazos mil.

    1. Antonio Garisa, qué grande… Zaragozano, por cierto, y falangista. Como Fernando Sancho, por cierto, también zaragozano y también falangista, especializado en interpretar mexicanos mugrientos en los “paella western” o “chorizo western”, pero un falangista conspicuo de narices…

      Amanece, que no es poco no existiría, seguro, sin esta película. Claro, tiene mucho de guasa, porque entonces se habían estilado esas zarzuelas filmadas, con voces a chorro grabadas por cantantes de verdad puestas en boca de Esperanza Roy o Juan Luis Galiardo, que eran espantosas. A esa porquería de Almodóvar solo le faltaba ser cantada al ritmo de los “chimpunes” de Luis Cobos, melena al viento.

      Qué buena es Broadway Danny Rose, por favor…

      Abrazos

  2. Llevo un buen rato rascándome la cabeza intentando recordar algo que tiene mucho que ver con el dichoso camino de baldosas amarillos. He cogido mi edición ilustrada por el maravilloso W. W. Denslow de “El mago de Oz” de L. Frank Baum y no, no es eso. He cogido mi dvd de “El mago de Oz” de Victor Fleming y no, no es eso. También he puesto la canción de la banda sonora de esta película “Somewhere Over the Rainbow” cantada por Judy Garland, y no, no es eso. Sin embargo he puesto la canción de Elton John que tanto me gustaba de adolescente “Goodbye Yellow Brick Road”, de 1973 y por ahí van los tiros. Hasta que, por fin, mi memoria se ha iluminado, rollo Marcel Proust, y ahí está. ¿Recuerdas los veranos en Comarruga? Inolvidables. Nuestra amiga común tiene allí un piso. Fuimos invitados y para llegar a él había que cruzar un jardín de baldosas amarillas. Fue tuya la idea. Íbamos por ese camino y de repente me cogiste del brazo y te pusiste a saltar y cantar “Somewhere Over the Rainbow”. ¿Y qué hice yo? Seguirte. Y así llegamos a esa casa llena de muy buena gente. Días que ya no volverán.

    Canta Elton, por favor, ese adiós al camino amarillo de ladrillos. Esta es mi banda sonora, mi película musical.

    Más abrazos miles.

    1. Hombre, esperemos que vuelvan. No hay mal que cien años dure… ni cuerpo que lo soporte…

      ¿Viste Rocketman, la película biográfica de Elton John? En fin, crucemos los dedos. Todo se acaba, incluso lo malo.

      Abrazos

  3. No soy demasiado entusiasta del biopic pero la vi en una plataforma pirata. Que quieres que te diga, solo se recoge el lado más tópico. Lo mismo que la peli de Queen, Bob Dylan y todo eso. Lo malo de estas criaturas es que son musicales y ahí radica la manera arbitraria de colocar los temas musicales a lo Joselito o el Dúo Dinámico. La estructura siempre es la misma: infancia desgraciada, talento oculto, pubertad exacerbada y explosión de genio con reconocimiento.
    Aburrimiento y dolor de cabeza de escuchar temas a medias, fragmentos, y siempre ocurre lo mismo; la canción que menos te gusta la ponen completa
    Mira chico, me digo, mejor te pones el disco en tu casa y te recreas en tu propio pasado, en lo que sentiste cuando la escuchaste por primera vez. El biopic es una carnicería.
    Abrazos mil.

  4. Llevaba muchos años acariciando el proyecto y eso me hizo desconfiar de él. Hay que tener ganas de querer contar tu propia vida cuando ya eres muy famoso y todo el mundo la conoce. Y lo que no como que importa poco. Trajes con plumas, gafas galácticas, zapatones con tacones de circo, alcohol, pelo en el pecho, amores contrariados, avión privado, etc. ¿Para qué todo eso? Ahora lleva una peluca que se parece a Puigdemont. ¿Sabes qué, me voy a ver una del viejo zorro Billy? A tomar por culo todo
    Abrazos.

  5. Jejeje, nada que Billy Wilder no pueda arreglar. Supongo que el amigo Elton tiene que hacer caja para la vejez, ahora que no habrá giras, y de ahí la película, los derechos por las canciones, etc. A mí, ni fu ni fa. La ves, la olvidas, te preguntas qué mierdas haces viendo eso cuando podrías estar viendo qué sé yo qué bastante mejor, pasas algunas canciones con el mando, y listo.

    Abrazos

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