Música para una banda sonora vital: El ángel (Vicente Escrivá, 1969)

En clara anticipación a la presumible gala televisiva de Nochebuena, y como no todo van a ser néctares y ambrosías en la vida, recuperamos la bizarra versión de La Bamba que perpetra Raphael en El ángel, por derecho propio uno de los mayores bodrios que ha parido el cine español en toda su historia.  La sinopsis no puede ser, de entrada, más disparatada: “El Ángel”, interpretado por Raphael, es una eminencia científica especializada en células fotoeléctricas, pero también (¿quién dijo “encasillarse”?) el propietario de un club nocturno de moda en el que actúa como cantante. No obstante, el suicidio de una amiga lo conduce a entrar en un convento, lo que ocasiona, dada su popularidad, una gran conmoción mundial. Toma ya. Absoluto despropósito al mando de Vicente Escrivá, director conocido por sus películas de sensibilidad nacionalcatólica durante la dictadura franquista, solo comparable al bochorno que genera la secuencia en sí y que, una vez más compartimos aquí para contribuir a extender el caos en el planeta..

4 comentarios sobre “Música para una banda sonora vital: El ángel (Vicente Escrivá, 1969)

  1. A ver, vamos a poner un poco de orden a todo este endiablado asunto, amigo mío. Dices que esta es “una clara anticipación a la presumible gala televisiva de Nochebuena”. Vale, perfecto. Pero ¿vio esta película Valerio Lazarov? Yo creo que sí. Habría que investigar por qué la llaman “Nochebuena” a una noche tan tenebrosamente televisiva. Raphael canta aquí “La Bamba” vestido de cura. Vale, perfecto. Los nacidos en este santo país lo entendemos. Como supongo que los americanos entienden sus programas navideños con jerséis de renos, chimenea con fuego, calcetín rojo colgando de un clavo, arbolito de Navidad y Bing Crosby cantando con una pipa detrás de una ventana cubierta de nieve. ¡Qué bello es vivir! O se supone.

    Sería fascinante saber qué es lo que te ha llevado a ver esta película. Saber todo su recorrido, tanto exterior como interior. No sé, si te has levantado de la cama con Raphael en la cabeza y cosas de esas. Si estás en camisón con gorrito de borla, mucho mejor. Hasta sería un gran programa de Nochebuena. Y ya ni te cuento si es el anuncio Cupón Extra de Navidad de la ONCE.

    A ver a ver, qué más. ¿Por qué tuvo tanto éxito el bodrio “La Bamba” de 1987 con Lou Diamond Philips? A este actor habría que meterlo también en el museo de cera junto a Christopher Lambert y Chevy Chase. Y mira, como hoy estoy muy cabreado también metemos a Richard Dreyfuss, Richard Gere, Rob Lowe y Don Johnson. ¿Por dónde iba? Ah, sí, la Nochebuena. Creo que Raphael ha contribuido más que nadie a desgraciar esas noches franquistas y también las democráticas ¿Acaso no lo recuerdas con la Caballé? Y esa cosa no la dirigió Vicente Escrivá. ¿Quién fue el bellaco? Escrivá fue el hombre que hizo “El virgo de Vicenta”, “Zorrita Martínez” y “Johnny Ratón”. ¿Te parece poco? Pues sujétate a la silla que aún hay más. También Escrivá “escribió” guiones como “Sor Ye-Yé”, “Cateto a babor”, “Vete a Alemania, Pepe” y “Un curita cañón”, para flipar mogollón.

    Me parece que no he conseguido poner orden a todo esto. Es imposible.

    He visto el vídeo enterito. En breve recibirás la factura.

    Abrazos mil

  2. Afortunadamente, no he llegado a verla, exceptuando algún fragmento suelto que, como este, cayó en mis ojos por casualidad (como siempre, buscando otra cosa) y en cuya mugre me deleité por un rato, eso sí, sin lograr encontrar nada que me moviera a encontrar el resto de las piezas y visionarlas en orden. Raphael, eso sí, es un referente constante, desde el cartel de un concierto suyo que aparece en Las noches rojas de Harlem (1971) hasta su versión del tema Aquarius del musical Hair, que es hilarante:

    Puedes incluirlo en la factura, una especie de 2 x 1. Y a Raphael también puedes añadirlo a esa lista de actores acartonados, puerta que puedes abrir para Jack Scalia. ¿Que no te acuerdas de Jack Scalia? Sí, hombre, sí. Si participa en una de las joyas del cine español de los últimos decenios, La grieta, de Juan Piquer Simón (que firmaba J. P. Simon por aquello de parecer más internacional en sus coproducciones de andar por casa…), película que ganó el Goya a los mejores efectos especiales (imagina cómo serían las demás…) y en la que aparece un inolvidable plano compartido por Scalia, el malo de Twin Peaks, Emilio Linder y Pocholo. Tela. Nada, hoy estamos cutres.

    Abrazos

  3. Sí, recuerdo ese cartel en una de las películas que mejor supo retratar la suciedad de una ciudad palpitante y colorida de mugre. Ahora ya no salen las ciudades de esa manera. Los directores no saben rodar en la calle, solo encuadres que podrían ser cualquier ciudad. Álex de la Iglesia recuperó a Raphael como actor en “Mi gran noche”. Todavía no sé de qué va el engendro. Bueno, y “Balada de trompeta”. Raphael no es peor que otro cualquiera. Si hubiese sido americano la cosa hubiera pintado peor. Hasta habría interpretado pequeños papeles como actor invitado en Vacaciones en el mar, El príncipe de Bel Air, Dinastía o en Las chicas de oro. Aquarius cantada por él es una puta pasada. Lástima que no la cantara junto a Ana Botella, lo digo por el inglés. Qué tío ahí en medio de esa tela de colores. ¿Quién coño es el director artístico? Me llamarás pesado, pero últimamente no paro de imaginar nuestra extinción y más tarde se pasan por aquí unos extraterrestres y recogen algo de nosotros y se lo llevan para analizarlo y tratar de comprender quiénes éramos y qué tipo de inteligencia teníamos. En este caso, sería este vídeo. Hombre, ¡Jack Scalia! El guaperas más televisivo. Las series televisivas estadounidense de la época tienen miga. Habría que escribir todo un libro en clave de humor sobre esto. Esas sonrisitas en todos los títulos de crédito dicen mucho más que la historia de la Guerra de Secesión. Y claro, mencionas al malo de “Twin Peaks” Ray Wise (Leland Palmer). Sin embargo, vamos a ser sinceros y rigurosos, Pocholo podría haber interpretado al siniestro Bob de “Twin Peaks”. Primero por su aspecto físico. Segundo por su estado mental y tercero por su árbol genealógico.

    Pues sí, hoy estamos bastante cutres.

    Abrazos

    1. Es que filmar bien la ciudad, aprovecharla como espacio en lugar de limitarla a mero escenario, es casi una ciencia. Ahora todo es frío, aséptico, casual. Da igual que las cosas ocurran en un sitio o en otro, tampoco hay personalidad ni carácter en esto.

      Álex de la Iglesia me parece un tipo interesante que me agota a los veinte minutos. Sus películas arrancan generalmente de una buena idea que no sabe desarrollar, y más allá del planteamiento se prolongan en una interminable sucesión de sinsentidos que derivan en un final pretendidamente apoteósico e impactante. Y me aburre mucho. Estas dos películas que citas, por ejemplo (la segunda es algo mejor), aunque “El día de la bestia” y “La comunidad”, para mí, son las únicas con algo que salvar. Y Raphael… Pues bueno, De la Iglesia y otros se han especializado en eso de la arqueología mediática, sacar gente acabada para darle nueva vida comercial.

      Qué cutrez las series de los ochenta… Recuerda “El gran héroe americano”, con William Katt y Robert Culp. Hace unos años intenté volver a ver un capítulo de eso, porque de pequeño me reía mucho con ella, y no pude soportar semejante pestiño. Qué horror. En cambio, con Pocholo esa sensación me la ha producido siempre.

      Abrazos

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