Felices Fiestas, con las ratas de Las Vegas

En este año de celebraciones restringidas, nada mejor que buscar compañía en estos geniales golfos de Las Vegas. Un poco de acompañamiento extra para un tiempo que, este año más que nunca, debe ser optimista y servir de acopio de fuerzas y ánimos para lo que viene, que todavía va a ser necesariamente duro, sin olvidar a los que han sufrido y sufren y a los que se han marchado. En nuestra emoción y en nuestro recuerdo, siempre.

¡Feliz Navidad, a todos los escalones!

10 comentarios sobre “Felices Fiestas, con las ratas de Las Vegas

  1. También felicidades para ti, amigo Alfredo.

    Cuando escucho los discos grabados por el “Rat Pack” me trasladan a aquella época. ¡Qué época! Se podría decir que no trabajaban, ninguno de ellos, ni Sinatra, ni Dino, ni Sammy Davis Jr., ni Peter Lawford ni Joey Bishop. Vivían. Se lo pasaban bien. Eran ellos mismos en el escenario. Estoy completamente convencido que para ellos era siempre Navidad. Las Vegas ejercía de enorme árbol iluminado por una época irrepetible. Las noches, las grandes cenas, las farras, las risas. Hoy no se podría dar un Rat Pack como el de entonces. Es más, tampoco un Sinatra, Dino o un Sammy. Sería todo políticamente incorrecto. De ahí me sigo escuchándolos. Me sorprende que nadie tenga los maravillosos discos de Dino, porque cantaba como naide, perdón, nadie. Todos cantaban bien. Todos eran valientes. Murieron con las botas puestas. El famoso Hotel Sand de Las Vegas, hoy desaparecido donde actuaban cada noche el Rat Pack y de cuyo propietario fue el millonario Howard Hughes, se siguen escuchando aquellas fiestas fastuosas que se empeñaban en no darle la razón a Scott Fitzgerald. Suaves eran las noches. Bellos y malditos. Qué época, tío.

    En el 2001: una odisea del espacio, me llevaron a ver “Ocean’s Eleven” con Clooney, Julia Roberts, Matt Damon, Brad Pitt y algo apellidado García, más o menos, no sé. Y no paré de reírme en el cine. Me dio como un ataque de risa. Los que estaban a mi lado creyeron que me había atragantado con una palomita con alto contenido en sal. ¡Qué va! ¡Qué va! Dije, es que hace mucho tiempo que vi “La cuadrilla de los once” con Sinatra, Dino, Sammy, Lawford y Angie Dickinson y me parto con lo que estoy viendo ahora. Jajajaja… Así estuve durante toda la peli. Y de vez en cuando decía a grito pelado que el guion de “La cuadrilla de los once”, había pasado por las manos de Billy Wilder. ¡Qué habría sido de la peli con él! Jajaja. Y más carcajadas. ¡Ja! Ay, dije, qué pensaría si viera esta mierdecilla Lewis Milestone. Jajaja. Clonney, Pitt, Damon… jajaja. ¡Pero si estos se van a dormir a las nueve de la noche! Jajaja. ¡Pero si Julia Roberts hace anuncios de colonia! Jajaja. ¡Y Clonney anuncia Nespresso! Jajaja. ¡Damon cultiva patatas en Marte con sus propios excrementos! Jajaja. ¡Y Pitt va al gimnasio y se acuesta a las ocho de la tarde después de beberse un vaso de leche! Jajaja.

    ¡Vale ya de tanta tontería!

    Bueno, ya me he echado unas risas que vienen la mar de bien para estas fiestas, ¿no crees amigo mío?

    Abrazos mil

    1. Ay, es cierto, la degradación del espectáculo se nota también en eso. Qué diferencia entre la gente glamurosa de antes y la que pretenden vendernos ahora. Y no veas ya si te fijas en los ridículos esfuerzos por lograr algo parecido en el showbusiness español, tema premios Goya, premios de la música, etc. La alfombra roja de los Goya es lo más patético que puede verse en varios países a la redonda. El horror, el horror… Kurtz se metería monja si lo hubiera visto alguna vez.

      Las risas son lo mejor del mundo, en todo caso, y bienvenidos sean todos los ridículos si gracias a ellos podemos compartirlas.

      Abrazos

      1. Me hace mucha gracia la palabra “showbusiness”. Me la imagino siempre pronunciada por Donald Pleasence vestido con su traje dispuesto a fugarse en “La gran evasión”. Creo que dice algo fonéticamente similar cuando habla en alemán, para demostrar que ha aprendido bien las lecciones de alemán. Creo que también dice lo mismo cuando está en la cama con Carmen Sevilla…

        Nunca he visto los premios Goya, que es una pálida sobra de lo que se hace en Hollywood, que también me parece patético. Y ya ni te hablo de los premios Gaudí, más desgraciados no pueden ser. ¿Cine catalán? Preparan un espectáculo entre lo más cutre de Hollywood y del Goya y les sale un decorado y unas actitudes que hasta me dan lástima. Bombo y platillo donde solo se ha presentado una película de Ventura Pons porque no hay más. Le dan el Gaudí y todos los jampones aplauden porque les encanta Gaudí.

        No sabes las ganas que tengo de ser serio, circunspecto, de verdad. Pero todo lo que me rodea se ha empecinado en que me parta el culo a cada momento. Joder, qué pena. ¡Quiero ser un tipo serio!

        ¡Feliz Navidad! (Sin Boney M., claro).

        Abrazos mil

      2. ¡Ah! ¿Pero le da tiempo al bueno de Donald a decir algo cuando se le abalanza encima Carmen Sevilla…? Recuerdo que en el doblaje español, su personaje en “La gran evasión” dice todo el rato “espléndido”. Qué bien conformado, que todo le parece espléndido.

        Yo vería las entregas de premios si cupiera la posibilidad de que quedaran desiertos, que es realmente el único premio que tiene algún mérito ganar. Me encantaría ver las caras de haba del personal cuando se abriera el sobre y el presentador de turno dijera: “desierto”. Qué distinto sería el mundo de hoy si esto fuera realmente posible, en los Goya, en los demás premios y en tantas cosas.

        “La vida es una tragedia para los que sienten y una comedia para los que piensan”.

        Abrazos

  2. Jo, mi queridísimo Alfredo, estas felices fiestas son un lujazo.
    Tienes razón ¡menuda compañía buena para Nochebuena escucharlos!
    Cuidémonos todos.
    Feliz, feliz Navidad…
    Un placer estar siempre subiendo estos escalones.
    Beso
    Hildy

  3. Hola Alfredo!
    Te deseo que pases unas felices navidades. Además del buen “acompañamiento extra” que nos propones me gustaría reivindicar el papel que en estos tiempos juega el cine, algo mas que una válvula de escape, no se que haríamos sin esas imágenes y esas historias…
    Un abrazo!

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