Cine y boxeo en La Torre de Babel de Aragón Radio

Los Lunes de Culto: The Set Up (1949), de Robert Wise

Nueva entrega de la sección de cine en el programa La Torre de Babel, de Aragón Radio, la radio pública de Aragón, en este caso dedicada a las películas centradas en el mundo del boxeo.

En el límite de lo deportivo, el boxeo es, sin embargo, el “deporte” más cinematográfico, un medio, por lo general, que no se lleva muy bien con la representación de lo deportivo. La paradoja reside en que, si bien como deporte es discutido, se trata del “deporte” que más y mejores películas ha provocado, depositarias de toda clase de elementos épicos, críticos, simbólicos y dramáticos. Las películas de boxeo, en torno a seiscientas en todas las épocas y en todas las cinematografías, se dividen en líneas generales en cuatro vertientes que (al menos tres de ellas, las más serias), se entremezclan a menudo en muchos de los títulos dotando a las historia de dimensiones más complejas que la simple violencia, aunque también de un abundante catálogo de clichés y lugares comunes: la historia del ascenso y la caída de un boxeador y sus difíciles relaciones con su entorno a medida que los éxitos se acumulan y se abre la puerta a todo tipo de excesos; las historias de superación personal; las relaciones con el hampa, la mafia, las apuestas ilegales; y las comedias a golpes.

(desde el minuto 14)

29 comentarios sobre “Cine y boxeo en La Torre de Babel de Aragón Radio

  1. Jo, mi querido Alfredo, ya sabes que este tema me gusta mucho. Siempre te lo digo nunca iría a ver un combate, pero las películas de boxeadores me pueden. Veo títulos que me encantan, entre los que nombras.
    Un tema extenso y apasionante. Es curioso que una de las películas que tiene la culpa de mi amor por el cine, su protagonista era un exboxeador, y la nombras, La ley del silencio. Pero nombras joyas como Rocco y sus hermanos. Y otra maravillosa de John Huston: Fat City, ciudad dorada. O qué bien hacían de boxeadores John Garfield o William Holden. Qué tema, Alfredo, qué tema.

    Beso
    Hildy

    1. Una combinación que da mucho juego. No obstante, no se puede citar todo, y entre las omisiones, debidas al tiempo y al ritmo del directo, dos relativamente recientes, “Million Dollar Baby” y “The Fighter”, de las que no recuerdo si llegué a mencionar algo, ni siquiera el título. Sin duda (como todos los ligados a la violencia) en los que el cine mejora la realidad.

      Besos

  2. ¡Vaya! Precisamente la semana pasada escribí una “sesión doble” pugilística. En ella hablo de Fat city y la inconmensurable Nadie puede vencerme.
    Me ha encantado escucharte y comprobar que te gusta tanto como a mí. Es que es una pasada.
    A ver si hoy o mañana lo puedo pulir y publicar, que ando mal de tiempo.
    Estupenda e instructiva intervención la tuya. Muchas gracias. Sobre lo que dices al principio de que el deporte no se lleva muy bien con el cine creo que tienes toda la razón. Precisamente al escribir esa entrada pensaba que siendo totalmente ajeno al boxeo podría nombrar un buen puñado de pelis sobre ello (no tantas como tu, seguro, pero sí un buen ramillete) y sin embargo sobre ciclismo, que es el único deporte que sigo con cierta continuidad y afición y que lleva un aura de épica importante y que está lleno de historias heroicas y momentos épicos apenas sé de cinco o seis títulos, la mayoría bastante mediocres. Documentales buenos sí que hay, pero esa es otra historia… Bueno, que me lío y te largo la chapa

    ¡Un saludo!

    1. Muchas gracias, Manuel. Viniendo de quien viene, es todo un elogio.

      Algo tienen cine y deporte que no conectan, tal vez por sus diferentes tiempos emocionales. El deporte, tal vez, más inmediato (todavía), va acompañado de todo un corpus de emociones que son anteriores y posteriores al momento de su celebración, pero que son propias de él y no pueden traducirse ni exponerse en una película. En el cine también es así, pero funcionan a otro ritmo, con otros tiempos. El gol de Nayim en el último minuto de la prórroga de la final de la Recopa de 1995 se vive de una manera explosiva, eufórica, plena; representado en el cine sería algo así como el clímax de “Evasión o victoria”, o peor, un final “made in Disney”, algo intelectualizado y sentimentalizado previamente. El deporte es un proceso que el cine no tiene tiempo de mostrar, un proceso que conduce una culminación que coincidiría con el clímax narrativo, pero que no puede contar ni contener lo anterior del mismo modo que el deporte. El cine, por economía narrativa, solo puede mostrar y sacar provecho al último lance, al clímax, y solo un breve esbozo, un sucedáneo, de lo anterior. Una etapa del Tour de Francia, por dura que fuera, no podría mostrarse en el cine jamás de manera convincente, lo mismo que un partido de tenis a cinco sets. Por eso las películas de baloncesto deben incluir siempre un final con canasta imposible en el último segundo. Ocurre así en todos los deportes salvo, quizá, en las carreras de coches (que tienen sus propios problemas narrativos: por eso las persecuciones del cine de acción, con sus añadidos dramáticos, funcionan mejor que las películas “de carreras”, que carecen de ellos o se hacen muy banales y tópicos) y, sobre todo, en el boxeo, que por la brevedad de los asaltos y por la concentración mítica de temas y planos que reúne es material de primera clase para el tipo de economía narrativa y la clase de arte que supone, el de la alusión, el de lo implícito, el de la sugerencia y el plus de significados.

      Por eso a muchos que nunca veríamos un combate, sin embargo, en el cine el boxeo nos parece el deporte más convincente, si no el único posible. Y por eso también es el que ha dado un catálogo de películas más amplio y diverso, y con mayor excelencia, en distintas épocas y filmografías. Anoté 48 y cité 46. Ningún deporte llegará nunca a tanto.

      Iré a leerte en busca de ese programa doble, pero desde fuera del ring.

      ¡Saludos!

  3. El boxeo es una excelente metáfora de la vida, además de la mejor ambientación para un filme. Mi película favorita es “The Set-Up” de Robert Wise. Maravillosa, y, bueno, “Fat City” de Huston. Lo mismo digo para la literatura. Grandes escritores se atrevieron a darnos excelentes novelas como Conan Doyle, Jack London, Hemingway, Rod Serling, Julio Cortázar y Elmore Loonard entre otros. Con el tiempo, todos acabamos mirando la vida como un reflejo del boxeo. La vida es una lucha dura en donde la mayoría de las veces acabas besando la lona, pero por más golpes que te den, hay que ponerse siempre en pie. Mi boxeador favorito es y será Cassius Clay (Muhammed Alí). Hay que entender su época, el contexto para saber apreciarlo en su justa medida. Clay fue el más puro exponente de los años sesenta, tanto como Camelot y la Nueva Frontera, Vietnam, los Beatles o los Rolling; Malcom X o Martin Luther King. Con Clay nació la auténtica rebelión en la década prodigiosa. Clay era anterior a Berkeley y Mayo del 68, Clay era la contracabaña del tío Tom. Se negó a ir a la guerra: “No tengo nada en contra de esa gente. Nunca me han llamado nigger”. Nos falta perspectiva para conocer el verdadero alcance de sus golpes al sistema. “Marcado por el odio” del también Robert Wise, estuvo durante muchísimo tiempo entre mis favoritas, pero un visionado reciente me ha llevado a sentir algo diferente a lo que sentía, es decir, me ha resultado algo maniquea y convencional aunque todos los actores están magistrales. Everett Sloane

    Con estas pelis, con estas novelas nos subimos al ring, te guste o no. Traspasas las cuerdas, notas cómo tu pulso se acelera. Respiras hongo. Te dejas invadir por el silencio y la penumbra. Estás más solo que nunca has estado, pero también eres más tú que nunca. Sientes en el corazón el alma del ring. No hay otro deporte que te haga sentir eso en una película. Ni Robert Redford siendo “El mejor” con aquellos pantalones metidos entre los calcetines. Ni Stallone intentando atrapar una pelota en “Evasión o Victoria”, ni todos los campos de sueños que pueda pisotear Kevin Costner. Sin embargo, las partidas de póker…

    Abrazos mil.

    1. Ay, las partidas de póker… Son también como un combate de boxeo, a varias bandas, o como una partida de billar con el Gordo de Minnesota.

      Quizá, por eso que comentas, Clay es el que más presente está en el cine (y eso que hay muchos boxeadores reales ligados a películas). Porque es un símbolo de aquel tiempo, y de tantas cosas. Por eso, porque el boxeo absorbe y se irradia de todo lo que tiene alrededor, y por tratarse de una de las primeras manifestaciones físicas del ser humano (lo primero es pegarse, como ya mostró Kubrick, en este caso, con un hueso) es por lo que el boxeo, creo, sirve también de vehículo metafórico. Y es que todo, desde el lenguaje que emplea, sirve ya a un enorme valor simbólico, que creo que es precisamente el que marca la diferencia entre el boxeo “real” y el de verdad.

      Abrazos

  4. José Legrá era el Muhammad Alí de la división de los pesos plumas y Muhammad Alí era el José Legrá de la división de los pesos completos.

  5. Gracias por reivindicar el noble arte del pugilismo mi tío Joaquín algunas veces me cuenta cuando el madrileño Pepe Durán le ganó al japonés Koichi Wajima el campeonato del mundo de los pesos superwelter en 1976 superando una encerrona de toro toreado que le prepararon los nipones pues el combate era en Tokio, los 3 jueces que sancionaban el combate eran japoneses, el árbitro japonés, el campeón era japonés y el aspirante era………….español pero al final Pepe Durán derrotó a Koichi Wajima y regresó a España como campeón del mundo.

  6. Gracias por los vídeos de José Legrá cuando fue campeón del mundo de los pesos plumas y campeón de Europa de los pesos plumas.

  7. Gracias por los combates de Pepe Legrá y Pepe Durán cuando fueron campeones del mundo .
    Ellos dos eran mis pugiles españoles favoritos.

  8. Me gusta que se recuerde a grandes campeones como fueron el cubano nacionalizado español Pepe Legrá y el madrileño Pepe Durán.

  9. Gracias por los combates de José Legrá y José Durán, el cubano nacionalizado español José Legrá era el Muhammad Alí de los pesos plumas y el madrileño José Durán también era otro grande del boxeo español. 👍

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