Japón visto por el cine occidental, en La Torre de Babel de Aragón Radio

Nueva entrega de la sección de cine en el programa La Torre de Babel, de Aragón Radio, la radio pública de Aragón, en este caso dedicada a películas y cineastas que se han aproximado a Japón y a la cultura y sociedad niponas desde el extranjero. De John Huston a Martin Scorsese, de Alain Resnais a Samuel Fuller, Sydney Pollack o Sofia Coppola, entre muchos otros.

(desde el minuto 17:14)

 

9 comentarios sobre “Japón visto por el cine occidental, en La Torre de Babel de Aragón Radio

  1. Vaya vaya… Enriquecedora intervención, como siempre.
    Que sepas que desde el principio te escuchaba con el revólver armado, porque solo hablabas de pelis yanquis y me decía …” Ay que no nombra Hiroshima mon amour…” Pero sí, al final pero sí.
    Hay un caso de peli que quiero revindicar y a la que algún día dedicaré una buena parrafada que es Tora!, Tora! Tora!. Para mí una absoluta obra maestra pero que, como a todo lo que se queda en el término medio, o eso que ahora con retintín se llama “la equidistancia”, perjudicó querer ser objetiva y razonable. Pero era un pasote de película.
    Muchas gracias Alfredo, es un lujo tu sección.

    1. Muchas gracias. Ya sabes que de lo que uno prepara a lo que al final sale a veces va más de lo que debería, y más cuando se hace en una toma única y no se puede rectificar si en el momento adecuado se te pasa nombrar algo, o si, como fue en este caso, nos quedamos sin tiempo y tienes que abreviar rápidamente y dejar fuera películas como “Silencio” o esta que citas. ¿Qué habría hecho Kurosawa con ella? A mí la película me parece muy buena tal como está, pero siempre me quedo con las ganas de saber qué hubiera hecho el gran Akira con ella.

      ¡Saludos!

  2. Mi querido Alfredo, me gusta mucho el tema que has elegido. ¿No sé si te conté que me había gustado y sorprendido gratamente “Silencio”? Sí, creo que lo comentamos. Es curiosa la fascinación que siempre ha despertado y despierta Japón, ¿verdad?
    De pronto me he acordado de El puente sobre el río Kwai… Seguro que la has nombrado. No me preguntes el porqué.
    Yo tengo una sobri de 11 años totalmente fascinada por el mundo japonés a través del manga y el anime…
    Ahora Japón lo miro con los ojos de Hirokazu Koreeda, cómo me gusta ese director…

    Beso
    Hildy

    1. La principal, o única, objeción que le pongo yo a “Silencio” es que, en una tendencia cada vez más lamentable en los últimos tiempos, termina tres veces. Seguramente, con el primer final hubiera ganado en economía (que mira que le hace falta) y solidez.

      Es que la guerra ha marcado totalmente nuestra percepción sobre Japón, principalmente porque lo hemos visto mayoritariamente a través de los ojos de Hollywood, de las necesidades, percepciones y giros de la política exterior de Estados Unidos. El tardío descubrimiento en Occidente del cine japonés y los sucesivos cambios de prisma en lo que nos han ido contando sobre ese país y sus gentes viene totalmente marcado por las relaciones americanas y japonesas y su rivalidad silenciosa, hoy disminuida porque China ha ocupado su puesto.

      Koreeda… Pues a veces sí, y a veces no. Esa película que hizo en Francia, buf…

      Besos

  3. (El perdón anterior es por este mensaje, que no sé qué ha pasado que no se pudo enviar y lo copipego)

    “Silencio” tendré que volver a intentar verla, porque creo que me quedé frito cuando me la puse hace unos meses o la vi entera y me gustó tan poco que ni me acuerdo (esto me pasa con muchss pelis, es lo que tiene la cinefilia trasnochadora) pero desde luego no me apasionó. Scorsese tiene algunas películas que no sé qué tienen pero me causan una repulsión extraña, pir ejemplo La invención de Hugo, y mira que el tema me – nos-atrae, lo mismo que Japón en mi caso.
    Volveré a darle una oportunidad (no a la de Hugo, que le hice la cruz) y coincido contigo en mi desprecio por esa manía no rematar lad películas y añadir más y más finales. Mi hipótesis sobte este fenómeno es que lo hacen para que salgamos del cine con las emociones ya reposadas, alejadas ya del último climax, para procurar que nuestro recuerdo de la peli no sea demasiado intenso, de forma que no transitamos inquietud a potenciales espectadores a los que hablemos de ella. Bueno, son ralladas mías, pero la demora en presentarñi y concluirlo todo es un mal terrible que tiene el cine actual y que acabará volviéndose en su contra, si no es así ya.
    Si Kurosawa hubiese seguido con Tora Tora Tora… Habría adelantado su intento de suicidio o lo habría “suicidado” la productora, porque jamás se habrían amoldado elnuno a la otra. De hecho duró un par de escenas de las que ni se sabe con certeza si pasaron al montaje final.
    Quizá, dejando vilar la imaginación, sí que habría molado mucho que en el posterior díptico de Eastwood hubiera sido Kurosawa el que se encargara de Las banderas de nuestros padres. Seguro que habría dotado a la peli de un sabor especial como el que tiene Cartas desde Iwo Jima.
    Chao!

    1. A mí me parece que “Silencio” tiene unas cuantas virtudes. Por ejemplo, el tema, tan inexplorado, de la llegada de jesuitas portugueses (y algunos vascos) a Japón. A mí particularmente me interesaría más una película sobre las relaciones entre los japoneses y los españoles que llegaron a Filipinas, de sus encuentros o desencuentros (por ejemplo, el hecho de que haya en Andalucía descendientes de japoneses), y que explican que todavía hoy en Japón (como en otros países del Mediterráneo, por ejemplo), exista todavía un dulce tipo bizcocho llamado Pan de Castilla, y que se cocina a la europea, con huevo, azúcar y harina. Esto aparte, me parece una historia muy muy interesante tratada con cierta densidad, es así, pero también con mucho detalle en la construcción visual, y en también en la psicológica de los personajes.

      Para mí el problema principal es que se trata en muchos casos de hablar de abstraciones que son muy difíciles de trasladar a la pantalla (la fe, por ejemplo, la duda, la incertidumbre, la crisis psicológica, la debilidad de carácter y de conciencia), de convertir en lenguaje visual que el público pueda comprender (más en una sociedad desespiritualizada como la nuestra) y con el que sepa empatizar. La frialdad formal se extiende, por tanto, a la frialdad emocional: ves lo que les pasa a otros, pero tú no sientes nada porque la película no consigue hacértelo llegar. Es decir, la película es un ejercicio de percepción mayormente intelectual, una construcción mental, y no algo sensorial, emocional.

      En cuanto a por qué esa redundancia en los finales, creo que se debe a un factor triple: que los guionistas, o los guiones aprobados por los estudios, son muy malos; que los productores o ejecutivos de los estudios tienen al público por estúpido (de eso estoy convencido, de que lo piensan así, digo) y creen que no va a entender la película, por lo que es obligado subrayar todo el tiempo cómo y cuándo deben sentirse como el guion dice que deben sentirse; en el clímax, que suele acercarse al final, esta tendencia llega a veces al paroxismo. Esto lleva a la reiteración y a la insistencia, es decir, a todo lo contrario de la esencia del lenguaje audiovisual, cuyo primer mandamiento es la economía. Tercer factor, que el cine que se hace hoy con vocación “artística”, con “ánimo de perdurar”, es tan tan autoconsciente, tan autoconcienciado de aspirar a crear “posteridad”, “memoria”, “historia del cine”, que se olvida de que a menudo, por no decir siempre, ese es el camino diametralmente opuesto a hacer algo de mérito. La voluntad de remarcar la “trascendencia” de lo que se hace es lo que lleva a “rubricar”, varias veces incluso, un trabajo. Y lo que es peor, como la película en cuestión contenga “valores”, apañados estamos. Aun así, hasta que el récord de “El retorno del rey”, que acaba cuarenta veces, todavía hay margen…

      ¡Saludos!

  4. Muy interesante. La visión de un artista sobre otro país, en la mayoría de las veces, impostada por otras películas de otros países. Kurosawa admitió en más de una ocasión que se inspiraba en las películas de John Ford. “Lost in Translation” es la mirada naíf de su directora, etc. Incluso (saliendo de Japón) el cine de Alfred Hitchcock en Estados Unidos tiene ese extraña mirada de un inglés por ese país. Y volviendo a Japón ya te contaré a través de otro medio de comunicación la visión que tiene Crabman de Japón. Vas a alucinar, amigo mío.
    Abrazos mil.

    1. Todo se construye a base de miradas parciales, prejuicios y experiencias particulares no representativas. Pero, extrañamente, eso viene a coincidir con los tópicos “nacionales” reconocidos. No conviene hacer mucho caso pero tampoco desdeñarlos, porque algo de certeza contienen. Kurosawa, licenciado en Bellas Artes y gran admirador de escritores occidentales es tal vez la mayor muestra de simbiosis cinematográfica entre extremos opuestos, de ahí que aun hoy siga siendo el director clásico japonés más “accesible” para el público general y también que algunas de sus películas de samurais encontraran fácil acomodo en el western.

      Ay, madre, qué miedo me das con esas pinzas…

      Abrazos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .