Jazz moribundo: Alrededor de la medianoche (Autour de minuit (Round Midnight), Bertrand Tavernier, 1986)

Bertrand Tavernier, gran entusiasta y entendido en el género musical americano por excelencia, hace en esta película un hermoso homenaje al jazz a través de la figura de Dale Turner (el saxofonista Dexter Gordon), personaje ficticio inspirado en la lucha contra el alcoholismo del pianista Bud Powell y en el hundimiento en la depresión del saxofonista Lester Young. Una noche de 1959, en París, un agotado músico de jazz, al borde del colapso físico y personal, asombra a la clientela del club “Blue Note” con el elocuente y casi moribundo sonido de su saxo. Fuera del local, un hombre que no tiene dinero para la entrada ni para la consumición (François Cluzet, cuyo personaje se inspira igualmente en alguien real, el fanático del bebop Francis Paudras) lo escucha hechizado, anonadado, poseído. Sus respectivos estados de necesidad les abocan a vivir una gran amistad que se extiende de París a Nueva York.

La historia, dotada de una autenticidad inusitada (a la presencia de Gordon se une la de otros célebres intérpretes como Bobby Hutcherson y Herbie Hancock, responsable también de la supervisión musical de la película), que la aleja de otros clásicos tal vez solventes en lo dramático pero notablemente impostados en lo musical, como supone por ejemplo, ver a Paul Newman y Sidney Poitier como músicos de jazz en Un día volveré (Paris Blues, Martin Ritt, 1961), transita igualmente por los aledaños de la biografía del propio Gordon y combina el gusto de Tavernier por el meticuloso tratamiento visual (en particular, el empleo de diversos tonos de azul predominantes en distintos momentos clave de la película remiten a la paleta de colores de las portadas de varios álbumes del sello discográfico Blue Note) con la minuciosa construcción de la banda sonora, que además de potenciar, naturalmente, el aspecto musical, va acompañada de un empleo del sonido ambiente (voces ahogadas, conversaciones en murmullos, hielos contra el cristal de las copas…) que ayuda a conformar la que quizá es la más completa y verosímil evocación del jazz, y de la vida asociada al jazz, trasladada a la pantalla, que a su vez, merced a su tono primordialmente nostálgico, melancólico, funciona como elegía a lo que entonces (afortunadamente, de manera errónea) se consideraba un género musical próximo a la extinción.

Gordon obtuvo una nominación al Oscar por su papel, y falleció cuatro años más tarde.

2 comentarios sobre “Jazz moribundo: Alrededor de la medianoche (Autour de minuit (Round Midnight), Bertrand Tavernier, 1986)

  1. Siempre vuelvo a esta película solo para ver y escuchar al gran saxo tenor Dexter Gordon. Aquí sus reacciones son auténticas; tanto su estado de embriaguez como su decadencia física pero no musical. Una vez dijo: “Todo aquel que cree que es fácil salir al escenario cada noche 300 días al año y crear algo nuevo, nunca tendrá la talla que se necesita para ser un músico de jazz. Es increíblemente agotador empezar desde cero cada día y crear algo humanamente que esté tan cerca de ser una obra maestra a medianoche. El título de esta película “Round Midnight” es un homenaje a otro genio del jazz: Thelonious Monk y a su inmortal tema del mismo título, quizá, el más tuneado de la historia del jazz. El jazz, desgraciadamente, siempre suena mejor si sus músicos han llevado una vida patética llena de drogas, alcohol, deudas, racismo, etc., que ahí que la película de Tavernier se base, como bien dices, en algunas de las vidas más patéticas de los mejores músicos de jazz: el pianista Bud Powell que es al piano el saxo de Charlie Parker. También hay gotas biográficas de Lester Young. Por dios, qué vida tuvo este genial músico. Una vez dijo algo muy hermoso: “Ahora es más tarde; aquello era entonces.” Escucha atentamente a Billie Holiday, porque tenía la cualidad de penetrar en la intimidad de quien la escuchara. En el dramatismo de su estilo hay siempre algo de la soledad que todos hemos padecido y padecemos, están el desamparo del huérfano, y el desconsuelo de quien nunca podrá encontrar el amor y lo sabe. Billie, la más dolorosa de todas las cantantes de jazz, la voz maestra de cada pena, la voz que no nos atrevemos a escuchar en nosotros mismos pero que ella se echa encima, en nuestro nombre, como un Cristo negro femenino, Cristo crucificado que carga con todos nuestros pecados.

    Ay, si pudieras hacerte con el maravilloso libro “Pero hermoso” de Geoff Dyer. Y si puede ser la edición de Círculo de lectores, mucho mejor. Por mucho que intenten decirte los conservadores actuales de footing y agua mineral sobre el jazz no les hagas caso, amigo Alfredo. El jazz es fuerza, sentimiento y autodestrucción. El daño producido en los músicos de jazz es tan grande, que uno se pregunta si no habrá algo en el género mismo que exige un tributo terrible a sus creadores. En un lugar común en el arte que el trabajo de los expresionistas abstractos los empuja de alguna manera hacia la autodestrucción.

    En cuanto música de rebeldía, ahora el jazz es una cosa a la que la gente llega tras hartarse de la vulgaridad de la música actual, es poco probable que el jazz vuelva a alcanzar la misma concentración de emociones que en los tiempos de Parker o Coltrane, y, por otro lado, el jazz nunca será música para un público de masas y las vidas de quienes lo practican son aun económicamente precarias.

    Hubo una cantidad de grandes músicos de jazz que tuvieron que irse a vivir a Francia porque descubrieron que allí eran dioses. Lo dijo Julio Cortázar: “Los dioses no están en el cielo. Están en la tierra.” En estos momentos, mientras te escribo, suena con intensidad dramática la trompeta de Satchmo.

    Abrazos mil y buen finde.

  2. Querido Paco, en este breve texto tuyo están condensadas muchas de las cosas que la película sugiere, que deja en el aire para que el entendido las reconozca y las viva, y el que no, pues que se aburra y se vaya a comer palomitas mientras ve a algún superhéroe en mallas.

    Voy a apuntarme el libro, pero en rebeldía. Que no veas cómo tengo el sofá de “pendientes” (sí, tengo todos los libros pendientes de leer que he ido comprando o me han ido regalando, en un sofá, en columnas dóricas, jónicas y corintias, que amenazan ya el techo superior…; bueno, esto es algo exagerado, pero lo del sofá es cierto).

    Abrazos, y buen finde

    PD: voy muy muy liado laboralmente, de ahí el silencio administrativo de esta semana, y lo escueto de estas líneas. Demasiado ordenador estos días, demasiado…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .