Cine en fotos: Luis Buñuel, la violencia y el progreso

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“Digo ahora con humor lo que antes decía con violencia. Cada vez me siento menos inclinado hacia la violencia… Actualmente el escándalo y la violencia priman en todas partes: guerras, revoluciones, terrorismo… Con lo cual el escándalo y la violencia ya no sirven para nada, han perdido su eficacia para nosotros, los artistas. Actualmente me siento muy poco violento. Violento, sí, lo soy, imaginativamente. Sin duda, me mantengo fiel a las revueltas de mi pasado, pero hoy, entre tanta confusión ideológica, mis ilusiones casi han desaparecido y no puedo, por experiencia, tener confianza en los nuevos regímenes políticos.El su­rrealismo ha pasado a la vida. Hoy en día la violencia está en todas partes. Hay guerras, revoluciones, te­rrorismo. La violencia no sirve ya para nada. No hay nada que escandalice. El arte necesitaba armas. Ahora las armas no sirven para nada. Yo he sido un terrorista teórico. Actualmente desprecio el terrorismo, incluso al teórico. Atacar la violencia con violencia es absurdo. No quiero hacer el pa­pel de profeta, pero pienso que nos acercamos a la catástrofe final. Si no es por la bomba atómica, será por la destrucción del medio am­biente. Miren ustedes la publicidad que se le da a la violencia. El exceso de información es como la peste. Hoy los terroristas tienen más cartel que las estrellas de cine. Se suponía que en nuestro siglo iban a acabarse las dictaduras, pero termina una y surgen dos. Y el “smog”, y la pesadilla del ruido y de la música enlatada, y el caos que son las ciudades. No creo más en el progreso social. Sólo puedo creer en unos pocos individuos excepcionales y de buena fe, aunque fracasen, como Nazarín“.

2 comentarios sobre “Cine en fotos: Luis Buñuel, la violencia y el progreso

  1. También dice don Luis:

    “Las trompetas del apocalipsis suenan a nuestras puertas desde hace unos años, y nosotros nos tapamos los oídos. Este nuevo apocalipsis, como la antigua, corre al galope de cuatro jinetes: la superpoblación (el primero de todos, el jefe, el que enarbola el estandarte negro), la ciencia, la tecnología y la información. Todos los demás males que nos asaltan no son sino consecuencias de los anteriores. Y no vacilo al situar a la información entre los funestos jinetes.”

    Y:

    “El exceso de información ejerce también un importante deterioro en la conciencia de los hombres actuales. Si el Papa muere, si un jefe de Estado es asesinado la televisión está allí. ¿Para qué le sirve al hombre estar presente en todas partes? El hombre de nuestros días jamás se encuentra consigo mismo como sabía hacerlo durante la Edad Media.”

    Es una lástima que Buñuel no pudiera realizar la película “Agón” de cuyo guion he podido leer. No sé qué opinaría el genio de Calanda sobre los males de nuestro mundo actual. No sé si se ha cumplido su deseo de poder salir de la tumba para ir a un quiosco y comprar un periódico, y después, caminando como un zombi, dirigirse de nuevo hacia su apaciguadora tumba para leer las catástrofes del mundo moderno. Don Luis fue incinerado. Si tuviera una tumba allí iría yo para hablar con él. Le diría que el Homo sapiens se comporta ahora como el Homo necius. Le diría que no tengo ni puta idea hacia dónde vamos, pero que me preocupa la manipulación de la información, las noticias falsas o que la contaminación es algo irreversible. Y, sin embargo, seguimos como si no pasara nada. Le hablaría del fracaso del Homo sapiens y que el sistema capitalista es feroz y ha desbordado la moral y que estamos yendo hacia al neofeudalismo. Pensamos que la libertad o la democracia las hemos conquistado definitivamente y no es cierto. Le diría que las epidemias son cíclicas. Tras la peste del siglo XIV llegó el Renacimiento, pero después del coronavirus dudo que renazca algo de interés. También le hablaría de la preocupante crisis de la salud mental en el siglo XXI, con un número creciente de personas aquejadas de fantasías paranoicas y psicóticas. Entonces, don Luis me diría:

    -Caramba. Sigo yendo a los quioscos que, por cierto, cada vez se parecen más a un baratillo, y robo un periódico para leerlo y no dice nada de todo lo que usted me cuenta.

    – ¿Y le sorprende?

    -Desde luego. Jamás llegué a imaginar que la especie humana pudiera caer tan bajo.

    -Y lo malo, don Luis, es que la caída no tiene fondo.

    Abrazos mil y buen finde, amigo mío.

  2. Un libro excepcional, casi más un manual al que acudir de manera recurrente. Solo ese inicio ya vale más que la producción completa de algunos: “En Calanda la Edad Media llegó hasta 1900”, dice, o algo parecido. La Historia contemporánea de España resumida en una frase. Chupa del frasco. Agón es un guion espléndido (supongo que tienes el ejemplar editado por el Instituto de Estudios Turolenses), lástima que no se hiciera, aunque algunos retazos de sus temas de interés, presentes ahí, se ven en películas anteriores.

    En fin, qué decir de este hombre para poder acercarse a una mínima parte de lo que supuso su obra.

    Abrazos

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