Mis escenas favoritas: Dublineses (Los Muertos) (The Dead, John Huston, 1987)

Nada hay que añadir al conmovedor final de esta obra maestra de John Huston, que la dirigió sentado en una silla de ruedas y conectado a una botella de oxígeno. En el centenario del Ulises de James Joyce, nada mejor que regresar a esta maravillosa pieza delicada y emotiva basada en el más célebre de sus relatos.

«Sí, los periódicos tienen razón. La nieve está cubriendo toda Irlanda. Cae sobre toda la oscura llanura central. Sobre las colinas despobladas. Suavemente, sobre los pantanos de Allen, y más lejos, hacia el oeste. Cae suavemente sobre las oscuras y revueltas aguas del Shanon. Uno a uno, todos nos convertiremos en sombras. Es mejor pasar a ese otro mundo impúdicamente, en la plena euforia de una pasión, que irse apagando y marchitarse tristemente con la edad. ¿Cuánto tiempo has guardado en tu corazón la imagen de los ojos de tu amado, diciéndote que no deseaba vivir? Yo no he sentido nada así por ninguna mujer. Pero sé que ese sentimiento debe de ser amor. Piensa en todos los que alguna vez han vivido desde el principio de los tiempos. Y en mí, transeúnte como ellos, fluctuando también hacia su mundo gris. Como todo lo que me rodea. Este mismo sólido mundo en el que ellos se criaron y vivieron se desmorona y se disuelve. Cae la nieve. Cae sobre ese solitario cementerio en el que Michael Fury yace enterrado. Cae lánguidamente en todo el universo. Y lánguidamente cae como en el descenso de su último final. Sobre todos los vivos, y los muertos».

7 comentarios sobre “Mis escenas favoritas: Dublineses (Los Muertos) (The Dead, John Huston, 1987)

  1. Menuda despedida. Habría que hacer una lista sobre las grandes despedidas de los grandes directores, pero de los que fueron conscientes de ello y no esos que la diñaron de sopetón cuando aún tenían planes, ignorando por completo el gran plan de la vida que no es otra cosa que la muerte o, los que murieron dejando una obra inconclusa. Como bien dices, el viejo John estaba ya muy enfermo y la rodó en silla de ruedas y atado a unas bombas de oxígeno. Ahora se coge la baja en pleno rodaje por un resfriado. La narración de esta estupenda película también está basada en la minuciosidad formal, en la cámara al servicio de la idiosincrasia de los personajes: el ceremonioso travelling siguiendo el recorrido del plato por toda la mesa. La cámara nunca sigue a los actores sino a las cosas. Esta película es un digno epitafio a la fructífera carrera de este corredor de fondo que fue Huston.

    Abrazos mil.

    1. Hay un libro interesante de López Varona sobre esta cuestión, pero que incluye de todo, testamentos voluntarios y obligados, o sea, despedidas preconcebidas y también las sobrevenidas.

      La película es prodigiosa, todo un tribunto a ese momento álgido que constituye la búsqueda en las obras de Joyce: la epifanía. Aquí encontramos una maravillosa recreación de ese momento en paralelo a la propia epifanía personal de Huston el la cúspide final de su carrera.

      Abrazos

  2. Qué hermosa es esta película y qué bello es el relato de Los muertos.
    Esa película tiene momentos tan hermosos… Siempre me emociona verla.
    Recupero el texto que escribí para el blog en 2008…: «Una película serena, como el relato, donde no ocurren grandes sucesos o acciones. Lo importante son los sentimientos que remueve. El subfondo. Como una canción «La joven de Aughrim» revuelve los recuerdos de Gretta y cómo luego en el hotel confiesa a su marido la historia de un amor adolescente, del joven Michael Furey, que con diecisiete años, desafió a la muerte por amor a Gretta…, y murió. Esto también remueve al propio Gabriel que reflexiona sobre la muerte y el amor, sobre el significado de su vida y de la de sus seres queridos, que reflexiona sobre su historia vivida junto a Gretta. Todo contenido pero intenso».
    No me extraña que sea de tus secuencias favoritas.
    Confieso que lo único que he leído de James Joyce son los relatos de Dublineses. Menos mal que para leer más, nunca es tarde ¿o sí? ¿Leeré algún día su Ulises?
    Sí, como dice Francisco fue una despedida preciosa de John Huston.
    Es curioso, me llama la atención tanto la primera película de los directores como la última que rodaron… El principio y el final…

    Beso
    Hildy

    1. Mi querida Hildy, este es el año de «Ulises», se están recuperando ediciones y se han preparado otras en magníficas traducciones que superan, en algún caso, a las disponibles hasta ahora. No le tengas miedo, porque gran parte de lo que se dice acerca de su dificultad y su aridez, son lugares comunes no siempre ciertos. Otra cosa es que habláramos de «Finnegans Wake», que es casi innacesible, pero «Ulises»… Es una experiencia lectora exigente, pero la satisfacción va en consonancia. Hala, ya te he puesto deberes…

      Es una película en que cada detalle de la puesta en escena, cada gesto, cada pequeño elemento, cada objeto, sabes que están puestos ahí con una exactitud totalmente preconcebida, que nada es causalidad ni azar. Es una joya minuciosamente construida, con una sensibilidad que, creo, solo está completamente el alcance de aquellos conscientes del escaso tiempo que les queda.

      Besos

  3. Ayer hojeando un libro sobre John Huston me topé con las palabras de Tony Huston, el hijo de John y guionista de la película. No las recordaba y he venido a tu espacio para dejarlas. Me hacen mucha gracia:

    <>

    Hay dos gritos que me parecen geniales por parte de dos estupendos directores: “¡Traigan los caballos vacíos!” y “¡No os quedéis clavados!”

    Que tengas un buen finde.

    Abrazos mil.

  4. Vaya. Parece que la cosa no ha ido bien. Volvamos a empezar.

    Ayer hojeando un libro sobre John Huston me topé con las palabras de Tony Huston, el hijo de John y guionista de la película. No las recordaba y he venido a tu espacio para dejarlas. Me hacen mucha gracia:

    “Papá detesta la solemnidad carente de naturalidad. Dado que en ‘Los muertos’ se empleaban pocos escenarios, consideraba vital ‘¡no quedarse parado!’ Durante los ensayos le oí gritar frecuentemente con no poca impaciencia: ‘¡No os quedéis clavados!’, o ‘¡Hablad y moveos a la vez!’, o ‘Más fluido, que no se pare nadie’, para romper algún bloqueo durante la actuación. Cuando comenzamos a rodar contaba con un micrófono. Si el volumen estaba alto, su voz reverberaba entre las paredes de contrachapado como la de Dios todopoderoso.”

    Hay dos gritos que me parecen geniales por parte de dos estupendos directores: “¡Traigan los caballos vacíos!” y “¡No os quedéis clavados!”

    Que tengas un buen finde.

    Abrazos mil.

    1. ¡Qué grandes tipos aquellos! Tal vez desagradables, gritones y autoritarios en el plató (y a veces también fuera de él). pero sabían cómo (no siempre, pero bastante a menudo) sacarle el jugo a una historia puesta en imágenes. Qué tres, por ejemplo, Huston, Curtiz y Preminger, qué vidas, qué personalidad. Aquella gente vivía dos o tres veces más que nosotros, los años les cundían muchísimo más, dudo de que llegaran a tener eso que llamamos tiempos muertos. Quién pudiera cruzar un umbral espaciotemporal y asomarse a un rodaje de aquellos… En cambio, ¿los de ahora? ¡Vaya nenazas!

      Abrazos, y buen finde.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.