Diálogos de celuloide: Campanadas a medianoche (Chimes at midnight, Orson Welles, 1965)

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¿Qué es el honor? Aire. Sólo aire. ¿Quién lo obtiene? El que murió el miércoles pasado. ¿Lo siente? Nooo… ¿Es cosa insensible? Sííí, para los muertos. Pero… ¿puede vivir entre los vivos? Nooo… Las malas lenguas no lo permiten, por tanto no quiero saber nada de él. El honor es un escudo… funerario. Éste es mi catecismo.

Guion de Orson Welles, a partir de varias obras de William Shakespeare y de la obra de Raphael Holinshed.

 

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Música para una banda sonora vital – Antón García Abril

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El aragonés (de Teruel) Antón García Abril es una figura fundamental en la música para cine y televisión en España. Esta faceta es posiblemente la menos importante en una carrera que atesora obras orquestales, música de cámara y obras vocales, una prolífica trayectoria que incluye la composición del Himno Oficial de Aragón por encargo de las Cortes aragonesas, pero seguramente es la que le ha proporcionado una mayor popularidad entre el gran públco. En su haber, casi dos centenares de títulos de películas y series de todo género, época y condición, entre ellas esos famosos dabadabas propios de las ligeras comedias de los años sesenta dirigidas por Pedro Lazaga, Sor Citroën (1967) y El turismo es un gran invento (1968) y sus inefables Buby girls

Probablemente (bueno, seguro) estas piezas no son una muestra representativa de la auténtica calidad de su trabajo. Para acercarse a la verdadera medida de su valía, nada mejor que escuchar al propio García Abril y quedarse con una de sus partituras más conocidas, una de esas que se inserta en el ADN de los españoles de cierta edad como parte de sus recuerdos, de su nostalgia, de propia vida. Tal es el poder de la música de los más grandes.

Mis escenas favoritas – Campanadas a medianoche (1965)

Orson Welles en su salsa (o más bien con varios litros de ella en el cuerpo…) en esta coproducción hispanosuiza (como aquellos magníficos coches que hicieron sombra hasta a los mismísimos Rolls-Royce), filmada en España, que fusiona varios textos de Wiliam Shakespeare para crear un drama sombrío y, a pesar de basarse en obras del dramaturgo inglés por excelencia, también profundamente hispánico, de traiciones, desengaños, decepciones, melancolías y nostalgias.

Porque, ¡cuántas cosas hemos visto…!