Música para una banda sonora vital – Norah Jones

Norah Jones exitosa y jovencísima intérprete de jazz norteamericana, ha hecho su debut en el cine en la película My blueberry nights, lo nuevo de ese genio llamado Wong Kar-Wai junto al guapetón Jude Law. Norah Jones es hija del prestigioso músico indio Ravi Shankar, creador de las bandas sonoras, entre otras, de la fenomenal trilogía de Apur obra de Satjajit Ray, por lo que la relación entre música y cine no le resulta desconocida. Nos quedamos con dos de sus éxitos, Don’t know why y Sunrise, y con la canción que ha compuesto para My blueberry nights, de Wong Kar Wai, en la que también actúa.

Música para una banda sonora vital – Donnie Darko

La particular magia de esta película de culto dirigida por Richard Kelly en 2001 se recrea también gracias a una banda sonora excepcional y una colección de canciones estupendas. Nos quedamos con dos, la evocadora The killing moon, de Echo & the Bunnymen, y el clásico moderno Mad world, de Gary Jules.

Música para una banda sonora vital – Najwajean

El dúo formado por Carlos Jean y la cantante, y sobre todo actriz, una de las mejores del cine español (si no la mejor, y también una de las más perturbadoras) Nawja Nimri, Najwajean, constituye una de las más elegantes ofertas en la música española actual. Crime, de su último álbum, Till it breaks, es una buena muestra de ello.

Música para una banda sonora vital – El club de los cinco (The Breakfast club)

Clásico entre clásicos del cine juvenil, esta película dirigida en 1984 por John Hughes permitió el salto a la fama en Estados Unidos al grupo escocés Simple Minds gracias a uno de sus más recordados temas, Don’t you forget about me, indisoluble ya de una película convertida en clásico de culto para los adolescentes de los 80 y en la que se daban la mano la comedia romántica y el drama con pretensiones sociales.

Cinco chicos problemáticos, alumnos del mismo instituto, son castigados por diferentes causas a pasar allí un sábado bajo la vigilancia del director. Cada uno proviene de una extracción social diferente y posee distinto grado de educación, pero además tienen inquietudes, sueños, deseos y traumas diametralmente opuestos. O quizá no tanto. La cuestión es que la niña pija, el empollón despistado y marginado, el deportista todo testosterona, la chica problemática y apartada de los demás y el joven gamberro y alternativo poco a poco se darán cuenta de que en el fondo no somos muy diferentes unos de otros y que nos mueven las mismas cosas. Mención aparte para el estupendo reparto, lleno de caras conocidas: Emilio Estévez, John Kapelos, Judd Nelson, Molly Ringwald, Anthony Michael Hall, Ally Sheedy o el ya fallecido Paul Gleason, rostro habitual del cine de los ochenta, como director del colegio.

Y en cuanto al título, tiene que ver con la hora del desayuno, metáfora de la diferente condición de cada uno de ellos: en los desayunos que se llevan preparados al colegio se vierte metafóricamente la carga interna de cada personaje, simbolizada magistralmente en ese diálogo en que el gamberro (Judd Nelson) le dice al empollón (Anthony Michael Hall): “menudo desayuno; todos los alimentos están representados. ¿Con quién se casó tu madre, con el señor Nestlé?”.

Música para una banda sonora vital – Flores rotas

Pedazo de banda sonora, como casi siempre en el cine de Jim Jarmusch, la de Flores rotas, película en la que Bill Murray explota una vez más sus excelsas cualidades para poner cara de palo durante ciento y pico minutos, acompañado esta vez de mujeronas tales como Sharon Stone, Jessica Lange, Julie Delpy, Chloe Sevigny o Tilda Swinton. La película es estupenda y no poca culpa la tiene la magnífica música, de la que es buena muestra este There is an end, de The Greenhornes.

Música para una banda sonora vital – Finding Graceland

Un joven atormentado por su culpabilidad en el accidente que costó la vida a su esposa recoge a un autoestopista que dice ser nada menos que Elvis, el Rey. Pero no un imitador como los cientos de ellos que peregrinan a Graceland el 16 de agosto de 1997, sino el auténtico Elvis, que vencido por las particulares circunstancias de su vida fingió su propia muerte para desaparecer y deambular como un vagabundo por el medio oeste americano desfaziendo entuertos… Esa es la premisa de Finding Graceland, la película de David Winkler de 1998 en la que, como no podía ser de otra forma, se dan cita dos clásicos de la música americana.

El primero, Suspicious minds, en una curiosa versión a la que pone careto facial el propio Harvey Keitel en una interpretación de las más extrañas que se le han visto. La segunda, Walking in Memphis, el tema de Marc Cohn, un nombre que da muchos problemas a los pinchadiscos cuando pronuncian muy rápido.

Música para una banda sonora vital – La delgada línea roja

En esta película bélica, muy sui generis por otra parte, dirigida por Terrence Malick en 1998 queda demostrado por si hacía falta que la música es un lenguaje universal que está por encima de culturas, prejuicios y barreras lingüísticas. La magnífica banda sonora de Hans Zimmer incorpora algunos coros melanesios en fantásticas interpretaciones de las que ofrecemos dos piezas, God U Tekem Laef Blong Mi y Jisas Yu Holem Hand Blong Mi. Música para disfrutar sin prisas y que nos transporta directamente a lo más profundo y bello de la experiencia vital, a ese nebuloso terreno del cual la ajetreada y competitiva vida moderna se empeña en separarnos.

Música para una banda sonora vital – Me cago en el amor

De la intrascendente Y tú, ¿qué harías por amor?, categoría drama urbano, subsección extrarradio marginal, subclase lucha de pandilleros, dirigido por Saura Medrano en 2000 y protagonizado (es un decir) por Silke, acompañada por Fele Martínez y el propio director, uno sólo se acuerda de este tema de ese inmenso jeta llamado Tonino Carotone, individuo personalísimo de la música (es un decir) española pasada por la más tópica estética de El Padrino versión tercera regional.

La verdad, viendo a este señor uno se reconcilia consigo mismo sin mucha dificultad. Tantos años, y por fin servidor encuentra a alguien que cante peor que él… El título de la cancioncita, Me cago en el amor, al menos sirve a la imperiosa necesidad de tomarse algunas cosas a cachondeo para poder sobrevivir. Vamos, que si pasas un mal rato, que sea con una sonrisa.

Música para una banda sonora vital – Elmer Bernstein

Tributo a uno de los más grandes músicos de cine de todos los tiempos. Inmejorable manera de recordar sus partituras más emblemáticas.

Música para una banda sonora vital – Zodiac

En esta magnífica película de David Fincher que cuenta la historia real del conocido como “asesino del Zodíaco”, asesino en serie metódico e impredecible que durante veinte largos años tuvo en vilo a las fuerzas del orden de California aparece una breve pero reconocible ráfaga de saxofón que nos remite a un antiguo anuncio de tabacos con yate de vela incluido que se emitía no hace muchos años en televisión. En concreto, en una de las escenas finales cuando Jake Gyllenhaal entra en la tienda del principal sospechoso jamás imputado por falta de evidencias suficientes, en la radio suena este pedazo de tema llamado Baker Street, el homenaje del músico Gerry Rafferty a la calle donde se encontraba el 221 B, el refugio del investigador Sherlock Holmes, tantas veces visto en el cine con las facciones de Basil Rathbone o Peter Cushing, y el doctor Watson. Personajes sobre los que nos amenazan con dos nuevas versiones, una desde el punto de vista de la comedia tonta y otra con un Holmes convertido en repartidor de mamporros, que prometen echar bastante mierda sobre dos caracteres inmortales de la literatura universal.

Uno de los mejores temas que se han puesto por aquí.