Música para una banda sonora vital: Infiltrado en el KKKlan (BlacKkKlansman, Spike Lee, 2018)

Entre la comedia negra (no es un chiste) y la denuncia, en no pocas ocasiones superando la fina línea del panfleto, esta película de Spike Lee cuenta con la dirección artística y la ambientación musical como su mejor baza en un conjunto irregular que alterna momentos interesantes y baches narrativos y de tono, además de, como es habitual en el director, alguna que otra zambullida sobrante en la propaganda más burda.

Entre los aciertos musicales destaca el empleo de canciones cuya colocación en la trama, al hilo de su letra, contextualizan, completan o rubrican el momento dramático del argumento, como ocurre con este Too Late to Turn Back Now de Cornelius Brothers and Sister Rose, que subraya el instante en que el protagonista, policía de raza negra (John David Washington), se infiltra entre las organizaciones que demandan la igualdad racial en Colorado Springs en los años setenta, y, prácticamente al mismo tiempo, se enamora de una de las activistas más comprometidas (Laura Harrier).

Música para una banda sonora vital: Cotton Club (The Cotton Club, Francis F. Coppola, 1984)

The Mooche, célebre tema de John Barry para esta película de Francis Ford Coppola, especie de biografía de los tiempos álgidos del más populoso club de jazz del Harlem neoyorquino durante los años veinte del pasado siglo.