Mis escenas favoritas: Atraco a las tres (José María Forqué, 1962)

Recurrimos de nuevo a otra secuencia de esta magistral comedia del zaragozano José María Forqué, una parodia del cine de atracos tan en boga en la época que reúne a algunos de los más importantes nombres de la comedia española de aquel tiempo. El personaje de José Luis López Vázquez, Fernando Galindo, y su coda “un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo” son no solo patrimonio imperecedero del cine español, sino impagables muestras de valor sociológico sin plazo de prescripción.

Mis escenas favoritas – Atraco a las tres

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Dos de los fenomenales momentos de esta obra maestra absoluta del cine español y notabilísima comedia de cualquier cine, repleta de pasajes memorables, con interpretaciones soberbias de lo mejorcito de nuestra comedia por aquel entonces (que sigue siendo lo mejor de nuestra comedia), dirigida por el aragonés José María Forqué.

Parodia tanto de las cintas negras de atracos, tipo La jungla de asfalto (The asphalt jungle, John Huston, 1950) o Atraco perfecto (The killing, Stanley Kubrick, 1957), como ejemplo vivo de la tradición picaresca española, además de constituirse en un ácido y veladísimo testimonio sociológico de la España de la dictadura, una vez superada la autarquía y ya prisionera del espejismo del desarrollismo (que nos dura hasta hoy, “dctadura sociológica”, “espejismo” y “desarrollismo”, todo a la vez), se trata de una película colosal, una obra mayor, como todas las buenas, brillante, imperecedera y por siempre disfrutable.

Feliz Navidad (1ª parte) – Amanece que no es poco

Con nuestros “mejores” deseos para quienes inventaron la Navidad a la imagen y semejanza del volumen del buche que llevan llenándose gratis y sin dar un palo al agua desde hace dos mil años largos. Pero para eso está la fe… del que paga, claro.

With love.

Mis escenas favoritas – Plácido

Nada mejor que una de entre las muchas escenas gloriosas de esta obra maestra de Luis García Berlanga para, por un lado, desearos a todos, creyentes y no creyentes, una Feliz Navidad, y también para reflexionar, creyentes y no creyentes, acerca de la hipocresía colectiva, el escaparatismo moral y el barniz artificioso de buenos sentimientos, marketing de encomiables propósitos y falsedad generalizada de estas fechas, que, afectándonos a todos en mayor o menos medida, alcanza cotas inigualables en fenómenos tales como telemaratones, subastas benéficas, eventos varios a beneficio de no se sabe quién… Todo aquello que Berlanga y Azcona, como siempre, consiguen sacar a la luz de la alfombra bajo la que lo escondemos para arrojárnoslo a la cara con una sonrisa y un buen pescozón.

Feliz Navidad a todos los escalones.