Música para una banda sonora vital: Empieza el espectáculo (All That Jazz, Bob Fosse, 1979)

Una cara ante el espejo, un frasco de píldoras de dexedrina, un vaso de agua con una pastilla efervescente, una larga ducha… Y el Concierto para Cuerdas y Clavicordio de Antonio Vivaldi. ¡Empieza el espectáculo! Así son los repetidos despertares del implacable coreógrafo Joe Gideon (Roy Scheider) en su aproximación incesante hacia la última estación de su particular via crucis musical.

Música para una banda sonora vital: El honor de los Prizzi (Prizzi’s Honor, John Huston, 1985)

Alex North compone la música original de la penúltima película de John Huston, una comedia negra ubicada en una de las familias más importantes de la mafia de Nueva York. Para la apertura, Norh crea un tema de aires clásicos que debía encajar con las piezas de música clásica italiana, en particular Rossini, que suenan a lo largo de la cinta. Para los créditos finales, North introduce simpáticas variaciones sobre la melodía principal de El barbero de Sevilla, castañuelas incluidas (que a su vez alude al contexto hispano en que se inicia la relación entre los personajes de Jack Nicholson y Kathleen Turner), que acentúan el tono de divertimento socarrón que sobrevuela las algo más de dos horas de metraje.

 

Mis escenas favoritas: All That Jazz (Bob Fosse, 1979)

Bob Fosse se autorretrata sin contemplaciones, medias tintas ni paños calientes en este oscuro musical extrañamente premonitorio, que contiene uno de los finales más impactantes y sugerentes de su género, una de las más alegóricas y bellas representaciones de la muerte de la historia del cine.

Música para una banda sonora vital – Bagdad Café

Pequeña pero gran película esta Bagdad Café, coproducción germano-norteamericana dirigida en 1987 por Percy Adlon. Una pequeña joya de apenas noventa minutos en torno a Jasmine, una mujer alemana que tras una discución conyugal se baja del coche de su marido, en pleno desierto de Mohave, y va a parar a un pequeño y destartalado café de carretera que su presencia convierte en un lugar mágico. Tanto como la sensacional Calling you, de Jevetta Steele.