Mis escenas favoritas: El mundo sigue (Fernando Fernán Gómez, 1963)

No es de extrañar que esta obra maestra de Fernando Fernán Gómez solo contara con un estreno testimonial y de inmediato sufriera el tijeretazo y el ostracismo de la censura franquista. La carga dramática y la lucidez en la mirada de la doble moral de la sociedad española (de entonces y de ahora, y no solo española), con el añadido de un potente e insólito (para la época) desenlace, hacen de esta película uno de los clásicos imprescindibles del cine europeo de su tiempo, si no algo más. Una cinta de primer orden cuyo análisis, repleto de temas, matices, niveles de profundidad, resulta casi interminable, en la que Fernán Gómez retrata a la perfección la idiosincrasia de una sociedad como la de entonces (y no solo de entonces), podrida, sin valores, pervertida por el mundo de las apariencias y del ascenso social rápido y fácil, que alude directamente a un sistema económico, político, social y moral corrompido, no ya en las altas esferas, sino en todos los niveles de la sociedad. Todo lo que implica una obra maestra que va mucho más allá del cine.

La conclusión no puede ser más dramática y desoladora, además de un prodigio de montaje y de empleo de recursos cinematográficos.

Absténganse quienes no hayan visto la película. El final desvela demasiado y el conocimiento previo amortiguaría su demoledor efecto en el espectador primerizo.

Música para una banda sonora vital: El crack cero (José Luis Garci, 2019)

La última película de José Luis Garci, que narra una de las primeras aventuras de Germán Areta, el detective privado que popularizó Alfredo Landa, antes de los dos clásicos que protagonizó al principio de los años ochenta, se cierra con este clásico del compositor Cole Porter, guinda para este cóctel del universo del cineasta, que atesora las continuas referencias al cine clásico, a Nueva York, al fútbol, al boxeo, a la radio de antaño, a los clásicos de la literatura negra, a la Navidad… En suma, a la nostalgia de un tiempo pasado, como declara el personaje de Luis Varela casi al final del metraje.

Música para una banda sonora vital: Un, dos, tres… al escondite inglés (Iván Zulueta, 1969)

Tengo tu amor, de Fórmula V, es uno de los temas “protovideoclipeados” incluidos en esta parodia musical dirigida por Iván Zulueta en 1969. Tan fresca en su día como acartonada hoy (aunque mantiene la calidez de sus colores y algún que otro logrado momento), destaca por su tratamiento sardónico del mercado “persa” de la música (ya entonces), por algunos de los temas y de los grupos que recoge, y también por la autoparodia que José María Íñigo, gurú patrio de estas cosas en aquel entonces, hace de sí mismo. No menos importante es comprobar en esta película de dónde ha sacado (o copiado) Pedro Almodóvar buena parte de su personalidad como creador.

Y de propina, Esa mujer (That Woman), de los Pop Tops, que prácticamente cierra la película.

Música para una banda sonora vital: La isla mínima (Alberto Rodríguez, 2014)

Ellas hace décadas que no se hablan, pero las Baccara disfrutaron de un éxito inmenso en toda Europa (cosa que nos puede parecer increíble hoy cuando vemos y escuchamos vídeos como este). Tal fue así, que llegaron a participar en Eurovisión no por España sino por Luxemburgo. Marcianadas aparte, su tema más famoso, Yes Sir, I Can Boogie, ayuda a contextualizar temporalmente este estimable thriller de Alberto Rodríguez, una de las producciones españolas más rescatables de los últimos lustros.

Luis Buñuel por Catherine Deneuve

Resultado de imagen de luis buñuel catherine deneuve

“La óptica de Buñuel, incluso cuando rueda una historia dura, sigue siendo la del humor negro. Buñuel bromea a propósito, es socarrón y ríe a menudo. Gracias a su presencia se divierte uno mucho en el plató. Es evidente que en el personaje de Don Lope, magníficamente interpretado por Fernando Rey, ha intentado una síntesis de todos los hombres que ha retratado en sus películas, desde Archibaldo de la Cruz hasta Viridiana, mediante la acumulación de una masa de detalles crueles, extraños y con frecuencia íntimos […]. Buñuel es, en primer lugar, un formidable narrador de historias, un guionista diabólico que mejora sin cesar el texto para que la anécdota sea más interesante, más sugestiva. Luis Buñuel dice a veces que no piensa en el público y que hace películas para los amigos. Pero creo que lo que pasa es que considera a sus amigos como especadores difíciles y exigentes. Por eso trabaja tanto para cautivarles y de esta manera logra hacerse comprender, admirar y amar por los cinéfilos del mundo entero”.

Catherine Deneuve en Trabajando con Buñuel (1970).

Resultado de imagen de luis buñuel

 

Mis escenas favoritas: El crack Dos (José Luis Garci, 1983)

Germán Areta es mucho Areta. Una vez superada la prueba de la primera entrega, Landa ya no vovería a correr el riesgo de resultar risible encarnando al detective cinematográfico español por antonomasia.

Música para una banda sonora vital: Plácido (Luis García Berlanga, 1961)

Plácido, que no pudo titularse, como era la intención inicial de Luis García Berlanga y Rafael Azcona, Siente un pobre a su mesa debido a las restricciones de la censura, es la gran obra maestra cinematográfica sobre la Navidad, que además sirve para ilustrar meridianamente, desde una perspectiva crítica que no excluye la ternura, las pequeñas mezquindades y miserias morales de la sociedad civil franquista. Por añadidura, va acompañada de la inolvidable música de apertura de Miguel Asins Arbó.

Mis escenas favoritas: La silla de Fernando (David Trueba y Luis Alegre, 2006)

Impagable momento de este documental-entrevista a una de las más importantes figuras de la cultura española del siglo XX, el relato de una anécdota que Fernán Gómez ya contaba en su imprescindible libro de memorias, El tiempo amarillo. El fragmento forma parte de este estupendo trabajo que repasa la vida, la trayectoria como escritor, actor y director y la visión de España y del mundo de Fernando Fernán Gómez con sus propias palabras, en un fascinante monólogo lleno de encanto, sabiduría, diversión y humor, en el que se dedica un buen espacio a hablar de cosas mucho más serias.