Música para una banda sonora vital: Mr. Kaplan (Álvaro Brechner, 2014)

Mr. Kaplan es una comedia negra uruguaya dirigida por Álvaro Brechner. Situada a finales de los años noventa del siglo XX, trata de las peripecias de Jacobo Kaplan, un judío que emigró a Uruguay tras la Segunda Guerra Mundial y que, desencantado con su nuevo rabino, harto de su comunidad, de unos hijos medio idiotas y de su vida monónota y rutinaria, y temiendo morir sin dejar ningún buen recuerdo, cree descubrir en un viejo alemán, dueño de un restaurante de una zona turística, a un criminal nazi evadido. Con 80 años, decide reclutar a un antiguo amigo, policía expulsado del cuerpo, para emprender la rocambolesca misión de capturarlo y llevarlo a Israel para contribuir a recuperar el orgullo y la dignidad de la comunidad judía.

Irregular y, en conjunto, poco sostenible, la película se abre con una guasona versión en alemán del tema de Serge Gainsbourg S.S. in Uruguay, incluida en el álbum Rock around the bunker.

 

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Cortometraje: Ataque de pánico

El uruguayo Fede Álvarez colapsó la red meses atrás con su sorprendente Ataque de pánico, una fantasía de ciencia ficción en la que una vez más los extraterrestres, cual Guerra de los Mundos, invaden la Tierra empezando, en esta ocasión, por Montevideo. Todo un ejercicio técnico de calidad con medios mínimos, aunque la fuente de inspiración no sea nada del otro jueves, que le valió a su autor un contrato en Hollywood, donde ya sabemos que estas cosas no suelen ser para nada bueno, pero…

El encanto de los perdedores: Mal día para pescar

Para el amigo Alfie, con agradecimiento por sus ánimos para hacerme ver esta película.

La literatura y el cine no serían lo mismo sin la figura del perdedor. Son cientos, miles, millones, las plasmaciones literarias y cinematográficas de esos personajes de vuelta de todo, vencidos por las circunstancias, por un pasado trágico, de crimen, de amor, de soledad, que luchan contra el mundo que los margina por rescatar la última oportunidad que los enganche a la vida soñada que nunca pudieron disfrutar. El uruguayo Álvaro Brechner adapta un cuento de Juan Carlos Onetti para su debut en la pantalla que gira constantemente alrededor de este motivo: el fracaso, los trenes perdidos, la amargura de la soledad y la pugna por cambiar un destino marcado a fuego en el pasado.

Asociados en su deriva, dos de estos perdedores se han unido en una particular emulación de Don Quijote y Sancho para buscarse la vida: un antiguo campeón mundial de lucha libre de Alemania Oriental, Jacob Van Oppen (Jouko Ahola), que baña en alcohol sus ensoñaciones de glorias pasadas mientras gira por los pueblos y ciudades pequeñas en combates contra los fortachones del lugar por unos pocos pesos, y Orsini (Gary Piquer), su apoderado, manager, agente publicitario y única compañía, un tipo que malvive pactando las bolsas de los combates, no pocas veces amañados, para ir tirando. A medio camino entre la atracción de feria y el desfile circense, mientras ambos esperan una futura reconquista del título por parte del antaño campeón, la pareja desemboca en un pueblo donde el ritmo habitual de las cosas se verá alterado por una circunstancia inesperada que obliga a ambos a enfrentarse cara a cara con la grotesca ficción que domina sus vidas, y en la que el campeón luchará por un campeonato muy distinto, y el manager buscará dentro de sí sus últimos atisbos de dignidad.

En primer lugar, lo que sorprende de este magnífico debut es la elegancia formal de una historia narrada en clave de fábula. No sólo la película cuenta con una más que correcta factura visual, sino que Brechner, además de mostrar una notable pericia técnica, gran dominio del encuadre y de la elipsis narrativa, consigue un gran ejercicio de puesta en escena, soberbiamente apoyado por la magnífica elección de unos cuantos clásicos de la ópera como banda sonora, a medio camino entre lo lírico y lo cotidiano, lo melancólico y lo trágico, todo ello alrededor del mundo de sueños, magia e ilusiones invocando siempre lo extraordinario del tradicional número circense, de la sorprendente atracción de feria, del “más difícil todavía”. El guión, medido y muy preciso a pesar de haber surgido en parte de las sesiones de improvisación realizadas entre Brechner y Piquer, contiene por igual amargura y picaresca, humor y drama, todo recubierto de una capa de nostalgia y melancolía que identifica rápidamente al público con unos personajes que, no siendo del todo trigo limpio, compensan su cualidad de golfos con esa tristeza que arrastran y que se lee en sus rostros apenas se dan cuenta de que nadie los mira. Ambos parecen salidos de otro tiempo: el luchador, de unos ochenta en los que se coronó como “el hombre más fuerte del mundo”, su agente, con su clásica vestimenta y su perilla a lo Buffalo Bill, de un pasado mucho más remoto, del de los buhoneros y charlatanes de los días de mercado. Continuar leyendo “El encanto de los perdedores: Mal día para pescar”

‘Tinta roja’, crónica de sucesos desde Perú

La soberbia y los complejos habituales de nuestro público provocan habitualmente un doble efecto: el rechazo frontal y casi total al cine proveniente de países que consideramos menos avanzados que el nuestro, en la creencia de que no pueden ofrecernos nada que nosotros no conozcamos ya lo suficiente y que además no son capaces de hacerlo tan bien como nosotros, y por otro lado, la adoración, casi idolatría, hacia cinematografías de países frente a los que nos vemos atrasados, como es la norteamericana. Y para ello no obsta la realidad de que en las últimas dos décadas nos han llegado magníficas producciones desde países “fuera de circuito” como Bosnia, Rumania, Brasil, Colombia, Sudáfrica, Thailadandia, etc., mientras que las mayores y más ingentes cantidades de basura enlatada nos llegan de Estados Unidos.

A España, sin embargo, aunque con cuentagotas muy selectivos, siempre ha llegado cine latinoamericano, principalmente de México, Brasil y Argentina, en los últimos años con gran reconocimiento por parte de la crítica y también del público. Pero hay un gran mercado de cine latinoamericano del resto de países de aquel continente, principalmente de Venezuela, Chile, Uruguay o Colombia, y en una gran parte coproducido por España, que si bien es cierto que sus niveles de calidad no siempre llegan a lo mínimo exigible para un estreno comercial, sí dejan de vez en cuando interesantes películas que quedan relegadas al video-club o a las emisiones marginales de madrugada del Canal Internacional de Televisión Española. Una de las mejores películas de este grupo en los últimos tiempos es Tinta roja, de Francisco J. Lombardi.

Esta cinta peruana coproducida por España (a ello se debe la presencia en el reparto de Lucía Jiménez o de Fele Martínez, entre otros) nos cuenta la historia de un joven aspirante a escritor (Giovanni Ciccia) que mientras espera su gran momento como autor pasa el tiempo trabajando como redactor en prácticas en la sección de sucesos de un diario sensacionalista. Sin embargo, choca con su jefe (Gianfranco Brero, Concha de Plata al mejor actor en el Festival de San Sebastián de 2000), un veterano desencantado, quemado por la profesión, que sobrevive dejando los trabajos más desagradables para los más jóvenes en la creencia de que deben curtirse, y que ve en el muchacho un recuerdo vivo de su propio inicio en la profesión, mientras que para el joven él es el ejemplo a evitar para el futuro. Continuar leyendo “‘Tinta roja’, crónica de sucesos desde Perú”