Mis escenas favoritas – Los puentes de Madison

Una demostración de que el cine es fundamentalmente un medio visual. El viejo Clint Eastwood, el último clásico del cine, compone una escena en la que predominantemente con imágenes es capaz de transmitirnos todas las sensaciones, dudas y frustraciones de dos personajes que se encuentran en una tardía encrucijada vital. Una escena tan sencilla como magistral, tan conmovedora como magníficamente filmada.

Cine en serie – Comer, beber, amar

CINE PARA CHUPARSE LOS DEDOS (VI)

Este melodrama sentimental del taiwanés Ang Lee pertenece a esa rara especie de películas para cuyo género debería inventarse una nueva denominación, algo así como “películas que reconcilian con la vida”. Porque esta cinta de 1994 es un verdadero canto de vitalidad, un derroche de sensibilidad a ritmo de cocina que levanta los ánimos y abre el apetito.

Chu es un veterano chef de un restaurante de Taipei. Desde que su esposa murió, para él no hay nadie más en la vida que sus tres hijas: Jen, Chien y Ning, unas jóvenes modernas e independientes con distintos modos de ver la vida pero que comparten la rebeldía contra los hábitos de una sociedad modernizada pero moralmente anclada en un sistema de valores milenario que resulta difícilmente compatible con la forma de vivir occidentalizada. Sin embargo, con tiras y aflojas y sin demasiados sobresaltos, la vida discurre apaciblemente. Al menos, hasta que un día empiezan las complicaciones en forma de un embarazo no previsto, una tristeza enorme, una muerte y la visita inesperada de un amor arrollador e integral como en la adolescencia. Sin olvidar a una vecina quejica y un tanto excéntrica que perturbará la vida en el vecindario y que proporciona momentos hilarantes. A partir de ahí comienza una sinfonía de vidas en las que, como dice el guión “vivir día a día es lo mismo que cocinar; sean los que sean los ingredientes al final el sabor es lo único que cuenta”. Continuar leyendo “Cine en serie – Comer, beber, amar”