Sayat Nova (El color de las granadas) (1969), la obra maestra de Sergei Paradjanov

Sergei Paradjanov sufrió durante toda su carrera las estrecheces de la dictadura soviética. Nacido en Georgia, en 1924, en el seno de una familia armenia, hizo de su trayectoria una constante reivindicación de las culturas no rusas y un continuo desafío a la burocracia y a la autoridad comunista. Encarcelado en 1973 bajo diversos pretextos (desviacionista ideológico, homosexualidad, nacionalista ucraniano…), no pudo rodar otra película en más de una década, y solo completó una antes de morir, de cáncer, en 1990.

Esta película osada, radical, oscura, críptica, supuso el pistoletazo de salida a sus desencuentros con el régimen de Moscú. La película constituye un mosaico vital y lírico del poeta y místico armenio Aruthin Sayadin, Sayat Nova (“el rey de la canción”). Desaparecida durante años, montada y remontada por orden de las autoridades para desposeerla de elementos étnicos, no se sabe a ciencia cierta cuál hubiera sido el montaje definitivo de Paradjanov, que nunca dispuso de la ocasión de trabajar con entera libertad sobre el negativo. En cualquier caso, la película está emparentada con la pintura religiosa en el uso del color y la elección de encuadres, y es rica en el empleo de símbolos y metáforas visuales, además de recurrir desaforadamente a la poesía del personaje central, cuya vida no se cuenta en sentido lineal, vital, poético, sino extrayendo imágenes, estampas, de sus poemas (recitados en off) o extractos de sus peripecias (el ingreso en un monasterio armenio tras su renuncia al amor de mujer, por ejemplo).

La película no puede explicarse, ni entenderse, desde un punto de vista racional. Su fuerza está en el impacto y la potencia de sus imágenes, en su inmensa capacidad de evocación. Una película fascinante, desde luego no apta para todos los públicos, especialmente los más hechos a las propuestas comerciales, repleta de bellísimos instantes, de auténticos cuadros en movimiento que despliegan un poderoso y embriagador embrujo.

Cine de verano – El hombre con la cámara, de Dziga Vertov

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Denis Abramovich Kaufman, conocido como Dziga Vertov, realizó esta cinta experimental en 1929. Concebido como un documental urbano, la película supone un retrato de San Petersburgo (Leningrado) a partir de una serie de tomas de su devenir cotidiano que el cineasta retrata a través de la mágica figura de un hombre que con su cámara y mucha imaginación va filmando la realidad, no exenta de retazos de ilusión y espejismos, que lo circunda. Obra maestra indiscutible, curiosa película que merece sin duda un visionado.