Despertar rebelde: Sábado noche, domingo mañana (Saturday Night and Sunday Morning, Karel Reisz, 1960)

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Cuatro importantes nombres del Free Cinema se dan cita en esta tragicomedia realista, considerada el mayor éxito del cine británico de la década: el productor Harry Saltzman, que junto a Albert R. Broccoli iba a iniciar muy poco después la aventura de la saga de James Bond, el agente 007; el cineasta Tony Richardson, aquí en labores de producción; el director de origen checo Karel Reisz, refugiado judío en Gran Bretaña a causa de la invasión nazi de su país; y el actor Albert Finney, uno de los iconos de su generación. La película recoge el incipiente espíritu de rebeldía de su tiempo y anuncia lúcidamente el inevitable futuro de desencanto y frustración a corto plazo, el principio del fin del sueño utópico de la década. Su protagonista, Arthur Seaton (Finney) reúne la caracterización básica del joven que se adjudica el papel de encarnar todo lo opuesto a lo que para él representa la generación de sus padres: su carácter es agrio, sus modos son toscos, su desdén para los demás apenas se ve recortado por la camaradería de la amistad con un muy reducido grupo de personas; su desprecio por el orden heredado, las leyes o las normas sociales es prácticamente absoluto. Su voluntaria intención de contravenir todo precepto que le venga impuesto nace de su necesidad de romper con la rutina y el aburrimiento de una vida de tránsito corto, de la casa de sus padres a la fábrica, ida y vuelta, con largas paradas de fin de semana en los pubs, en los bailes y en las ferias, donde da rienda suelta a su verdadera naturaleza, al descontento que lleva dentro y que lucha por brotar, por manifestarse en un odio irascible por todo lo que lo rodea. Su único objetivo vital, pasárselo lo mejor posible en las horas que no se ve obligado a permanecer en su puesto de trabajo, está por encima de cualquier otro aspecto, de cualquier otra persona, incluso de sus amigos o de sus compañeros de trabajo casados.

Así, Arthur mantiene una relación adúltera con la esposa de un compañero; el puro goce sexual se complementa con la gratificante conciencia de estar quebrantando la institución matrimonial, además de burlando la lealtad por un hombre al que en el fondo desprecia. La existencia de Arthur es, por tanto, precaria pero, no obstante, a su modo, feliz. Su única responsabilidad, al menos la única que asume en serio, su único compromiso moral, consiste en su autosatisfacción, no hay ningún otro criterio a valorar. Este estado de adolescencia permanente, metáfora del sueño utópico de los sesenta, desemboca, sin embargo, en un embudo del que empieza a resultarle muy complicado escapar sin dejarse algo, o todo, a cambio: al tiempo que su amante queda embarazada y se ven obligados a buscar medios para solucionar el problema (su querida tía, la única persona con la que Arthur conecta y por la única que es capaz de plasmar algo parecido al afecto, se muestra incapaz de ayudarles con sus antiguos remedios de vieja, por lo que desaparece al instante del imaginario de Arthur), se encapricha de una muchacha que, educada de forma más tradicional, desea un noviazgo más convencional, serio, comprometido, encaminado al futuro del matrimonio.

Pubs, barriadas obreras, tiendas de barrio, callejones, patios traseros, solares abandonados, extrarradios deprimidos y zonas en apariencia despobladas son los escenarios por los que discurre esta historia que es espejo de su época. La familia, el orden socioeconómico, el derecho de propiedad, las relaciones de pareja, la Corona, la policía e incluso el ejército reciben en algún momento los comentarios despectivos o las actitudes hostiles (y en casos muy concretos, violentas) de Arthur y de quienes viven como él, rechazando todo lo que les ha venido dado, suspirando por una alternativa egoísta, no global, no para todos, solo destinada al propio confort. La advertencia, en suma, de lo que estaba por venir, más pronto que tarde, respecto a los protagonistas reales de aquel tiempo. Reisz se mantiene dentro de las directrices del realismo social, al que añade la actitud contestataria del Free Cinema, pero además tiñe su historia de cierta ternura y melancolía por aquello que no pudo ser. Continuar leyendo “Despertar rebelde: Sábado noche, domingo mañana (Saturday Night and Sunday Morning, Karel Reisz, 1960)”

La vida privada de Sherlock Holmes (The private life of Sherlock Holmes, Billy Wilder, 1970): coloquio en ZTV

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Reciente intervención en el coloquio del programa En clave de cine, de ZARAGOZA TELEVISIÓN, acerca de esta obra maestra de Billy Wilder.

Música para una banda sonora vital – La vida privada de Sherlock Holmes

Magistral suite del gran Miklós Rózsa para el tema central de La vida privada de Sherlock Holmes (The private life of Sherlock Holmes, 1970), una de las obras maestras del “viejo zorro” (Francisco Machuca dixit) Billy Wilder, en este caso con el añadido de que su metraje original jamás ha llegado hasta nosotros, a pesar de lo cual es un filme realmente excepcional.

Rózsa captó sin lugar a dudas la esencia del personaje de Conan Doyle, pasado por el filtro wilderiano, para elaborar su, a un tiempo, pomposa, sensible, intrigante y solemnemente británica partitura. Una joya para los oídos cinéfilos.

Mis escenas favoritas – La vida privada de Sherlock Holmes

¿Hay algo de cierto en los rumores que dicen que entre Sherlock Holmes y el doctor Watson había algo más que amistad y camaradería? Billy Wilder, en 1970, analiza esta cuestión, entre muchas otras, en su magistral La vida privada de Sherlock Holmes.

Escena que aprovechamos para invitar a nuestros queridos escalones a la segunda sesión del III Ciclo Libros Filmados, organizado por Fnac Zaragoza-Plaza de España y por un servidor de vuecencias, que tendrá lugar el próximo martes 28 de febrero de 2012 a las 18:00 h. Un absoluto gozo de película que en su día fue un fracaso de crítica y público; sin embargo, con el paso del tiempo no hace sino crecer en calidad y maestría. Estaremos encantados de compartirla con la asistencia y de disfrutar una vez más de un buen rato en compañía de los personajes de Conan Doyle. Pasados, eso sí, por el filtro canallesco de Wilder, pero sin perder su esencia y su naturaleza. No como hacen otros…

III Ciclo Libros Filmados. Fórum de Fnac Zaragoza-Plaza de España.
– 18:00 h.: proyección
– 20:10 h.: coloquio con un servidor, en el que, además de darle una patada en el culo a Guy Ritchie y a sus porquerías sobre Sherlock Holmes, hablaremos del “Enigma Wilder”: ¿por qué se desentendió Billy Wilder de un proyecto que acarició durante años y que pudo abandonar antes de finalizar el montaje sin motivo aparente? Un buen caso para Holmes y Watson.