Música para una banda sonora vital: Los amos de la noche (The Warriors, Walter Hill, 1979)

Barry De Vorzon compone la partitura de este clásico de Walter Hill, salpicado de violencia y acción de tintes épicos y trágicos, que se inserta en el submundo de bandas callejeras en el Nueva York de la época para contar la historia de la odisea nocturna de una de ellas, los Warriors, para regresar a Coney Island desde el Bronx mientras son perseguidos por la policía y por las demás bandas, que les acusan del asesinato del líder de un grupo rival. Una pequeña joya de culto, construida a la manera de un musical sin números musicales, en la que Walter Hill plasma su doble amor por el cine de acción y por la música.

Música para una banda sonora vital: Calles de fuego (Streets of Fire, Walter Hill, 1984)

Aquí tenemos a Diane Lane dándole al playback y meneando el esqueleto en la interpretación de Tonight Is What It Means To Be Young para este ochentero clásico de culto dirigido por Walter Hill, en el que el guionista y director pudo dar rienda suelta a dos de sus grandes pasiones, la música y el cine de acción y de violencia. A ratos tan magnética como ridícula, mixtura de película de pandilleros e intriga neo-noir, de musical y thriller, de western urbano y drama romántico con tintes de cómic retrofuturista y mucha cancha abierta al videoclip, la película es todo un ejercicio de nostalgia para los nacidos en los cincuenta que hacían cine en los ochenta y para los espectadores del siglo XXI que en esos ochenta éramos unos críos. Vergüenza ajena aparte. Que la da, y mucha.