Música para una banda sonora vital: Tora! Tora! Tora! (Richard Fleischer, Kinji Fukasaku y Toshio Masuda, 1970)

En el 75º aniversario del bombardeo japonés a Pearl Harbor que impulsó la participación norteamericana en la Segunda Guerra Mundial, recuperamos la música compuesta por Jerry Goldsmith, en este caso el tema que abre la película, para esta producción de 1970 que retrata aquel acontecimiento combinando los puntos de vista de ambos contendientes. Además de Richard Fleischer, codirigen Kinji Fukasaku y Toshio Masuda, que sustituyeron al director japonés inicialmente previsto, nada menos que Akira Kurosawa.

 

 

 

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Música para una banda sonora vital – ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?

La deliciosa comedia romántica -aunque en su día fuera considerada un fracaso- ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?, dirigida por el gran Billy Wilder en 1972, cuenta con un leit-motiv musical no menos agradable, el clásico Senza fine del italiano Gino Paoli, para acompañar la historia de un hombre de negocios americano (Jack Lemmon) que viaja a Italia para repatriar el cuerpo de su padre, fallecido en un accidente automovilístico. Pese a los intentos de los responsables del hotel por ocultar que eran dos los cadáveres encontrados en el coche y que las vacaciones anuales del difunto ocultaban el encuentro programado con su amante inglesa, es inevitable que todo estalle cuando la hija de la mujer (Juliet Mills) llega al mismo lugar para hacerse cargo de sus restos.

A partir de ahí, un cómico desencuentro y un incipiente romance que hace que la historia se repita.

Permesso?

Avanti!!!

Diálogos de celuloide – ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?

¿Tres horas para almorzar?

Sr. Ambruster… Aquí no nos vamos corriendo a la cafetería a comernos un bocadillo con un refresco. Aquí vamos piano, piano. Cocinamos nuestra pasta, luegos le echamos queso, bebemos vino y amamos.

Entonces, ¿qué hacen por las noches?

Volvemos a casa a ver a nuestras esposas.

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Debe de estar cansado, ha hecho un viaje muy largo. Mientras esté aquí quizá quiera tomar un baño de lodo.

No, gracias, ya lo tomé en el tren.

¿En el tren?

Me lo bebí. Lo llaman café espresso.

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¿Baños de lodo?

Famosos en el mundo entero, curan el reumatismo, la artritis, neuritis, flebitis, dolencias urinarias, hiperacidez, impotencia…

¿De veras? Vaya… Quizá me fueran bien para mi…eeh… acidez.

No tema, después de los baños tendrá usted la acidez de un chico de 20 años.

Avanti!. Billy Wilder (1972).