Cine en fotos – Con la muerte en los talones (North by Northwest, Alfred Hitchcock, 1959)

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El celo y la inventiva de los censores brilló a gran altura en una de las obras maestras de Alfred Hitchcock, Con la muerte en los talones, que fue sometida a un riguroso examen en 1959. Durante el visionado, la Comisión de Censura prestó una escrupulosa atención a los diálogos -cargados de doble sentido- entre los protagonistas. Por ejemplo, se exigió “suprimir frase referente a ¿qué podría hacer un hombre sin su ropa, durante veinte minutos?”.

Pero la escena que inspiró más literatura es aquella en la que el personaje de Cary Grant se encuentra por primera vez con su pareja de reparto (Eva Marie Saint), en un tren de literas.

El talento de Hitchcock hizo que la escena destilara erotismo y los censores no lo pasaron por alto. La pelícua sufrió varias “adaptaciones”, entre ellas “aliviar el recíproco restregón en la litera del tren”. Otro censor lo expresó con más precisión: “suprimir las efusiones en el departamento del coche cama, dejando solamente la iniciación del primer beso, cuando están de pie, que se ligará con el término del último beso”. Y alguien añadió un nuevo detalle a la escena, pidiendo la supresión del “beso corrido circular”.

La trama, pese a todo, recibió un trato benevolente de los miembros de la Comisión de Censura. Uno de ellos dejó escrito en su informe: “Sin inconveniente, aparte de algunas caricias amorosas demasiado vivas. El interés de la intriga se malogra por la disparatada intervención de lo violento y lo acrobático”. El censor no aclaraba si la mención a las acrobacias incluía el “beso corrido circular”.

La censura cinematográfica en España, de Alberto Gil (Ediciones B, 2009).

 

¡Qué grande es el cine! – Con la muerte en los talones

Mis escenas favoritas – Con la muerte en los talones

Obra maestra absoluta del cine de entretenimiento, Con la muerte en los talones (1959) es, además de una actualización de Alfred Hitchcock de su anterior éxito británico, 39 escalones (1935), la película precursora de la saga cinematográfica de James Bond.

Distintas escenas del film resumen las cualidades de Hitchcock como director, su dominio de la técnica, su capacidad para generar suspense y emoción con un excelente uso del lenguaje visual y apenas unos pocos apuntes de diálogo y también su habitual recurso al humor más socarrón sin romper el tono y el ritmo de la trama principal.