Música para una banda sonora vital: Dinero para quemar (Dead Presidents, Albert y Allen Hughes, 1995)

Danny Elfman compone la vibrante partitura de esta película, la segunda de los hermanos Hughes, acerca de los problemas de la comunidad negra estadounidense en el salto de década de los sesenta a los setenta, durante la guerra de Vietnam y en plena eclosión del consumo y tráfico de drogas y la violencia callejera asociada a las convulsiones políticas y sociales.

Música para una banda sonora vital: Una cita para el verano (Jack goes boating, Philip Seymour Hoffman, 2010)

Rivers of Babylon, espiritual rastafari compuesto por Brent Dowe y Trevor McNaughton, de The Melodians, está basada en salmos de la Biblia que expresan el lamento del pueblo judío en el exilio tras la conquista de Jerusalén en el año 586 a. C. por los babilonios, y su llegada a las riberas de los ríos Tigris y Éufrates.

Tontadas aparte, la canción es una especie de mantra anímico que emplea Jack, el personaje de Philip Seymour Hoffman en esta su única película como director. Una película pequeña, modesta, sobre los traumas de los amores tardíos, irregular pero fenomenalmente interpretada, a ratos encantadora, y bastante equilibrada en su mezcla de drama y comedia.