Cine en serie – ‘Profesor Holland’

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LA ENSEÑANZA Y EL CINE (y X)

Finaliza con esta película, a la que, a todas luces, resultan excesivas las entusiastas alabanzas del cartel promocional de su edición en DVD, la serie que durante diez semanas ha recogido distintas películas que retratan la enseñanza, la educación, los clichés narrativos y los tópicos más habituales de este subgénero que tanto ha calado en la cinematografía de todo el mundo (apenas hay tradiciones cinematográficas que no contengan películas de esta clase, más o menos logradas y más o menos apartada de la senda tópica habitual).

Esta película de Stephen Herek, con un Richard Deyfus en su mejor momento como protagonista, titulada originalmente Mr. Holland’s Opus, y subtitulada en España, de forma un tanto almibarada que ya indica parte del contenido, Triunfo a la vida, cuenta treinta años de la vida de Holland, un brillante pianista que se dedica a los grandes espectáculos pero que lo abandona todo por su gran pasión, la composición de una sinfonía majestuosa que le ronda por la cabeza, para lo cual se retira del mundo comercial y empieza a dar clase en una escuela. Lo que en principio es un empleo alimenticio con el que ganarse la vida, mantener a su familia, y sobre todo obtener tiempo libre para componer su gran creación, termina siendo el descubrimiento de una absorbente vocación, la enseñanza, el descubrimiento a los demás a través de una de las más bellas manifestaciones de las que goza el ser humano: la música. Continuar leyendo “Cine en serie – ‘Profesor Holland’”

Cine en serie – Mentes peligrosas

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LA ENSEÑANZA EN EL CINE (VII)

Concebida para el exclusivo lucimiento de Michele Pfeiffer, Dangerous minds (1995) es el claro ejemplo de acumulación de tópicos y lugares comunes de cintas de este tipo, con profesores bienintencionados en un ambiente hostil que luchan por el futuro académico y vital de unos jóvenes inadaptados, entre la indiferencia del centro educativo, la sorna de los compañeros y un ambiente social revuelto en violencia, drogas y delincuencia común. El guión anodino, triste, convencional, absolutamente previsible, resta la poca fuerza que un producto como éste, viciado ya desde su concepción, pudiera tener, y ni siquiera una aceptable interpretación de la actriz principal ni la machacona banda sonora de rap que acompaña al Gangsta’ Paradise de Coolio (versionando al gran Stevie Wonder), éxito de ventas verdadero beneficiario de la película, logran salvar el resultado.
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Cine en serie – ‘If…’

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LA ENSEÑANZA EN EL CINE (VI)

Concebida como un remake corregido y aumentado (aunque se queda más bien en sólo aumentado) de Cero en conducta, el magistral mediometraje del maestro francés Jean Vigo del que ya se habló dentro de esta misma sección, esta obra del británico Lindsay Anderson rodada en 1968 traslada la acción de la Francia de entreguerras a un internado británico de los sesenta en la línea más ortodoxa de la tradición y solera de la aristocracia intelectual del lugar, en la que abundan las togas, los birretes, los castigos corporales y la idolatría por la costumbre atávica como medio de conducirse en la vida diaria.

Considerada por parte de la crítica como un puente invisible entre el surrealismo y el estilo Monty Python, Continuar leyendo “Cine en serie – ‘If…’”

Cine en serie – El club de los poetas muertos

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LA ENSEÑANZA EN EL CINE (IV)

Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme sólo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, en el umbral de la muerte, que no había vivido (Walden, de Henry David Thoreau).

El extraño profesor Keating, interpretado por Robin Williams, en quien los jóvenes alumnos de Literatura Norteamericana no ven sino una continuación del espíritu del colegio Welton, una de esas rancias instituciones educativas de Nueva Inglaterra que pretenden conservar la estética y los valores trasnochados de los internados británicos más de cien años después de la independencia americana, les sorprende cuando les pide que le acompañen al vestíbulo del edificio principal para contemplar las viejas fotografías de los antiguos alumnos. “Carpe diem“, “aprovecha el momento”, repite el viejo lema del Collige, virgo, rosas, “coged las rosas mientras podáis”…, mientras les invita a fijarse con detenimiento en los rostros petrificados de antiguos jóvenes alumnos de un siglo atrás que son ya alimento para los gusanos en 1954, cuando se inicia la trama, rostros ante los que pasan cada día varias veces aunque no se detienen a mirarlos, son parte de la estética del lugar, entre trofeos, medallas, camisetas de rugby, rostros como los suyos.
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Cine en serie – Vida de un estudiante

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LA ENSEÑANZA EN EL CINE (III)

James Bridges, semidesconocido director norteamericano de los setenta y ochenta, y no obstante, autor de obras reconocidas como El síndrome de China (1978) o Cowboy de ciudad (1980), debutó en la dirección en 1973 con otra de las recordadas obras que se acercan al mundo de la enseñanza, esta vez de la vida universitaria, desde el punto de vista de un estudiante brillante que gracias a una beca logra comenzar sus estudios de Derecho en Harvard.
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Cine en serie – Rebelión en las aulas

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LA ENSEÑANZA EN EL CINE (I)

Retomamos la sección “Cine en serie”, en la que ya dedicamos en ‘Maldito Cine’ nueve entradas a analizar la proliferación de grandes obras maestras o de películas con aceptación por parte del público pero de mensaje o tesis repugnantes, señalando en una serie de próximos posts cómo ha retratado el mundo del cine el fenómeno de la enseñanza, de la educación, de la transmisión de la cultura, sin duda uno de los pilares más importantes de la sociedad (o debería serlo), pero susceptible como ninguna otra de ser utilizada de manera tendenciosa políticamente. Porque, quien más quien menos, desde el poder intenta utilizar la educación, la formación de los nuevos ciudadanos, para crear futuros bancos de votos para sus ideologías y planteamientos políticos, si no ciudadanos complacientes y receptivos a determinados discursos, como sucedió por ejemplo en España y el uso de la educación como vehículo de implantación de un nacionalcatolicismo que dilapidara los logros educativos, científicos y culturales del breve periodo de la Segunda República, en detrimento de lo que los alumnos debían o no saber para formarse como ciudadanos autónomos, independientes y con criterio propio. Pero el planteamiento empobrecedor, intelectual y formativamente hablando, de ideologías como el nacionalismo o de vacíos ideológicos como el capitalismo salvaje, no es el único obstáculo para la educación y la formación, ya que puntos de vista todavía más reduccionistas y cortos de miras como la enseñanza de corte religioso, en su versión más excluyente, ortodoxa e irreflexiva, en particular en lo que a las tesis creacionistas se refiere, suponen aún una amenaza mayor para la formación de ciudadanos mentalmente maduros y con espíritu crítico. Precisamente ese aspecto, el espíritu crítico, es la base educativa que desde los elementos políticos, religiosos y económicos más estorba para la obtención de un grupo de ciudadanos seguidistas y complacientes con cualquier planteamiento que excluya la posibilidad de hacerse preguntas, de dudar, de establecer puntos de vista relativos que busquen en el análisis crítico y en la obtención de conclusiones propias el criterio propio como ciudadanos, escéptico, analítico y relativista con respecto al bombardeo ideológico recibido desde la sociedad, de tal manera que la vida social, política, religiosa y cultural se reduzca al lanzamiento permanente de mensajes parciales y tendenciosos, todos ellos incompletos y falsos, que gracias a un marketing educativo hayan logrado un público más o menos extenso que sea receptivo y complaciente, más allá de la veracidad y la exactitud del mensaje, en la línea de los borregos dirigiéndose al matadero que Chaplin retrató en Tiempos modernos. En los próximos posts dentro de esta sección vamos a dedicar unas líneas a ver cómo el cine habla a menudo de esos grandes valores que generalmente la política, la economía y la religión, dejan de lado al tener muy presente que una sociedad de ciudadanos conscientes, librepensantes y con espíritu crítico suponen un problema para el éxito de sus mensajes parciales, tendenciosos y falsarios.
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