Diálogos de celuloide – Ese oscuro objeto del deseo (1977)

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MATHIEU [absolutamente alterado, desencajado]: ¡¡Haga las maletas de inmediato!! ¡Nos vamos a Singapur!

MAYORDOMO [asombrado, perplejo]: ¿Y qué haremos en Singapur a las tres de la tarde, señor?

MATHIEU [tras titubear un instante]: La siesta.

Cet obscur objet du désir. Luis Buñuel (1977).

Cine de papel – René Ferracci*

*Este artículo sigue fundamentalmente el texto dedicado a René Ferracci en el espléndido libro de Roberto Sánchez López, El cartel de cine, Arte y publicidad, editado por Prensas Universitarias de Zaragoza en 1997.

René Ferracci (1927-1982) es uno de los más importantes cartelistas de cine, con una obra que supera los dos mil quinientos diseños repartidos entre los años cincuenta y el final de su vida. Tras pasar por Paramount, 20th Century Fox y la MGM, su época de apogeo fue sin duda los años sesenta, en los que, además de su su labor como “freelance“, para Warner, United Artists, Columbia o Walt Disney, realizó trabajos para Jean Luc-Godard, Federico Fellini, Jacques Tati, François Truffaut o Luis Buñuel, siempre bajo la influencia del Pop Art y el cómic. Continuar leyendo “Cine de papel – René Ferracci*”

Cine en fotos – Federico Fellini, Carole Bouquet y Ángela Molina

A veces la elección de un reparto no es una tarea sencilla. Al igual que Fellini escogiendo féminas para el plantel de Casanova (1976), escrutando escotes y senos como si de un avezado científico ante un raro ejemplar de insecto se tratara, relata Ángela Molina -y es de suponer que otro tanto sucedería con Carole Bouquet- la fría, aséptica y casi clínica profesionalidad de Luis Buñuel al pedirle que se desnudara para examinar su cuerpo de cara al rodaje de Ese oscuro objeto del deseo (1977), título imprescindible del aragonés que resume muy bien su filmografía. O incluso la de otros, como Woody Allen.

Quisiera hacer una película que nos ayudara a enterrar de una vez lo que está muerto dentro de nosotros, dice Guido (Marcello Mastroianni) en Ocho y medio (Otto è mezzo), de Federico Fellini (1963). Y ello, a veces, exige ingratos sacrificios como pasarse horas mirando tetas…