El pasado siempre vuelve: Maccheroni (Ettore Scola, 1985)

maccheroni_39

Un chiste fácil: estos Macarrones (como se llamó en España, aunque también, según el cartel o la edición en DVD, aparece denominada como Macarroni o Macaroni) tienen mucho tomate. Una salsa algo tópica, manida, recurrente, que funciona y se ve con agrado gracias a los protagonistas, nada menos que Jack Lemmon y Marcello Mastroianni, y al escenario escogido, la ciudad de Nápoles. El atractivo de los intérpretes y los encantos de las localizaciones sirven así para dejar en segundo plano los lugares comunes de un argumento que combina la nostálgica recuperación de un dulce pasado ya olvidado, cuya sensación de pérdida ha permanecido agazapada desde entonces en el ánimo del protagonista y que renace con fuerza pese a su resistencia inicial cuando regresa al lugar donde todo ocurrió, y el descubrimiento por parte de un adinerado y ocupado ejecutivo de dónde reside la autenticidad de la vida, por supuesto muy lejos de los despachos, rascacielos y ambientes del dinero y los negocios que ha de frecuentar por su trabajo. De todo ello, obviamente, se deduce la conclusión esperada: el personaje recapacita, entiende dónde empezó a torcerse su camino, se da cuenta de cuándo dejó de saber disfrutar de la vida y empezó a vivir para trabajar en lugar de trabajar para vivir, y hace el oportuno propósito de enmienda para que tal cosa no vuelva a suceder.

Maccheroni, dirigida por Ettore Scola en 1985, descansa así fundamentalmente en su dupla protagonista. Jack Lemmon es Robert Traven, ejecutivo de una importante compañía aeronáutica norteamericana que visita Nápoles en viaje de negocios. Su apretada agenda, el ajustado programa de viaje y sus abundantes compromisos profesionales le impiden dedicarse a otra cosa que no sean sus encuentros y reuniones con sus socios italianos, mientras que no se quita de la cabeza su situación en América, los movimientos empresariales en la matriz de la compañía y, sobre todo, su desencantada vida familiar. Tal vez por eso reacciona tan mal a la presencia de Antonio (Marcello Mastroianni), un hombre al que no reconoce pero que fue muy importante durante su primer paso por la ciudad en 1945, durante la Segunda Guerra Mundial. Y más importante que Antonio fue su hermana, con la que Robert mantuvo una relación mientras las tropas norteamericanas anduvieron por el sur de Italia.

Scola maneja el argumento con un tono agridulce en esa continua combinación de la nostalgia del encorsetado Traven por su vida perdida con el desenfado y la espontaneidad de Antonio, un hombre que ha mantenido viva la llama del amor en su hermana escribiendo cartas ficticias, remitidas supuestamente por Robert desde los rincones más variopintos del planeta, repletas de las anécdotas más disparatadas en las que invariablemente destaca su carácter heroico, desinteresado, prácticamente sobrehumano. Continuar leyendo “El pasado siempre vuelve: Maccheroni (Ettore Scola, 1985)”

Cine en serie – ‘La cena’, de Ettore Scola

Valga una película italiana para conmemorar, según la tradición, que tal día como hoy hace 2761 años se fundó la eterna e inigualable ciudad de Roma. Insistimos, según la tradición.

CINE PARA CHUPARSE LOS DEDOS (II)

Esta adorable coproducción franco-italiana de 1998 nos devuelve a un Ettore Scola interesado en las historias múltiples de varios grupos de personajes en los que hay momentos para el drama, la comedia, la filosofía de la vida, la amistad o el amor. La película se detiene en la contemplación de historias cotidianas, de personajes corrientes que se encuentran cenando una misma noche en un restaurante. Los personajes, esporádicos clientes del local que acompañan la comida con buena conversación, o viceversa, historias propias o contadas, fábulas, chistes, anhelos y deseos, en el antiguo y sabio lenguaje de la confesión y la complicidad que se establecen en torno a una buena comida y un buen vino, y también los propios empleados del establecimiento, que entre fogones o circulando entre las mesas hacen de su profesión el ejercicio de un sacerdocio, entran y salen durante la hora de la cena, y nos muestran una colección de territorios humanos profundamente consumidos por las peripecias corrientes de la vida.

El restaurante es el hogar para sus empleados, el lugar donde pasan la mayor parte del día en compañía de unas personas que son casi una segunda familia (primera, en algunos casos), mientras que para los clientes la hora de la cena en un marco agradable, íntimo y familiar es el reposo del guerrero tras la agotadora jornada diaria, Continuar leyendo “Cine en serie – ‘La cena’, de Ettore Scola”

Diálogos de celuloide – La cena

MAITRE: Disculpen, ustedes que son personas instruidas, ¿me permiten una pregunta un poco impertinente?

MAESTRO: …

MAITRE: ¿Por qué los jóvenes me tocan las pelotas? ¿Será la edad?

MAESTRO: ¿Cree usted que nosotros no les tocamos las pelotas a los jóvenes?

MAITRE: Ya, pero las suyas son más resistentes.

MAESTRO: Ah.

PROFESOR: Será la edad, pero a mí me tocan las pelotas todos, jóvenes y viejos.

MAESTRO: No, yo no. Yo me conformo con tocarle las pelotas a los demás.

PROFESOR: Tampoco eso está mal.

La cena. Ettore Scola (1998).