Mis escenas favoritas: Dos superpolicías (I due superpiedi quasi piatti, Enzo Barboni, 1977).

Para descargar tensiones, pocas cosas mejores que asistir a una ensalada de mamporros de este par de golfos, Bud Spencer y Terence Hill, y proyectarla en la actualidad española y mundial imaginando a quién desearía darle uno un bofetón con la mano abierta.

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