Música para una banda sonora vital: 007, al servicio secreto de su majestad (On Her Majesty’s Secret Service, Peter Hunt, 1969)

Nada menos que Louis Armstrong pone voz a We Have All The Time In The World, el que para muchos es el mejor tema de la saga de películas de James Bond. Desde luego, es lo mejor de la película, la única protagonizada por George Lazenby, con Telly Savalas como villano, que no destaca ni siquiera entre lo más potable de los más de veinte títulos que componen hasta ahora el serial. Musicalmente, las películas de 007 se caracterizan tanto por las composiciones de John Barry como por la canción que abre cada una de las películas, el montaje de créditos iniciales que la acompaña y la relevancia de los conocidos grupos o solistas elegidos para interpretarla, lo que en conjunto constituye siempre un efectivo cóctel de promoción publicitaria a escala planetaria. En este caso, a diferencia de otros más recientes, no es algo que vaya reñido con la calidad.

Mis escenas favoritas: Hasta que llegó su hora (C’era una volta il west, Sergio Leone, 1968)

Uno de los mejores comienzos de la historia del cine, el de este monumental western construido por Sergio Leone entre Italia, Almería y el Monument Valley de John Ford. Una forma de reinventar el mito del Oeste cuando el propio Hollywood había empezado a amortizarlo. Sin éxito, felizmente, gracias al impulso que Leone dio a autores de la talla de Clint Eastwood o Sam Peckinpah.

Música para una banda sonora vital – Dos del western

Magnífico tema de Ennio Morricone para esta maravilla de western titulado Hasta que llegó su hora (Once upon a time in the west / C’era una volta il west), dirigido por Sergio Leone en 1968, y que sintetiza mejor que ninguna obra del spaghetti western el espíritu de fusión entre el cine clásico del Oeste, el de los más grandes (Walsh, Hathaway, Hawks, Wyler, Sturges, Daves, Boetticher, entre muchos otros, pero sobre todo, el de John Ford), con las nuevas influencias europeas al unificar en el mismo largometraje el desierto de Tabernas, en Almería, y el auténtico Monument Valley con el perfil de sus rocas de arenisca recortado en el horizonte.

Una verdadera joya, tran grandiosa como las poderorísimas imágenes concebidas por Sergio Leone para revestir esta historia de venganza y almas perdidas en mitad de ninguna parte.

Y de propina, la quintaesencia de las bandas sonoras para el western canónico, el clásico, el de toda la vida, el título principal compuesto por Alfred Newman para La conquista del Oeste (How the west was won, 1962), película codirigida por Richard Thorpe, Henry Hathaway, George Marshall y John Ford que, si quizá no entraría dentro de cualquier catálogo de las mejores cintas del Oeste de todos los tiempos, sí atesora momentos de gran valía, como el breve capítulo sobre la guerra civil dirigido por Ford, así como bellísimas secuencias de exteriores rodadas en el pionero, y pronto relegado, sistema Cinerama.