Música para una banda sonora vital: La naranja mecánica (A Clockwork Orange, Stanley Kubrick, 1971)

Como es habitual en última parte de su carrera como director, Stanley Kubrick alterna para la música de esta polémica y controvertida película una partitura original, compuesta por Wendy Carlos, y el uso de temas clásicos de compositores como Beethoven, Elgar, Rossini, Rimsky-Korsakov o Henry Purcell. Pero en esta cinta, además, Wendy Carlos adapta en versiones de sintetizador algunos de estos clásicos. Al compositor británico corresponde esta Music for the Funeral of Queen Mary (1695), que ya desde los créditos marca en parte el tono y el significado último de esta controvertida propuesta cinematográfica. Como sucede siempre en el cine de Kubrick, nada es gratuito ni está dejado al azar, al capriho del momento o a la coyuntura del instante; todo está pensado y meditado al extremo, todo tiene su sentido, su lectura y su relación con el contenido de la imagen y el sonido de lo que quiere contar.

A continuación, el tema de Wendy Carlos y la partitura de Purcell.

Música para una banda sonora vital – El contrato del dibujante (The draughtsman’s contract, Peter Greenaway, 1982)

El contrato del dibujante_39

El célebre Michael Nyman compuso para esta película de Peter Greenaway (una de las más asequibles y menos petulantes y egocéntricas de su desquiciante filmografía) una de sus más memorables piezas, Chasing sheep is best left to shepherds, a su vez inspirada en una obra del músico barroco británico Henry Purcell. Clasicismo puro para una intriga de época que toma el dibujo como vehículo para hacernos reflexionar sobre las distintas perspectivas con que los ojos humanos interpretan el mundo a su alrededor.