La historia siempre se repite: Khartoum

226963.jpg

A los mandos y tropas norteamericanos que ocupan Irak se les proyecta regularmente, antes de su despliegue, una serie de películas de índole patriotera y violenta para incrementar el ardor guerrero del personal y la ofuscación armada que les haga cumplir cada una de las órdenes, por brutales, inadmisibles o sangrientas que sean. Los mandos, además, son obsequiados también con la exhibición de películas de más calado, con importantes enseñanzas para lo que es la complicada labor de ocupación y represión de un pueblo árabe invadido, como por ejemplo La batalla de Argel, de Gillo Pontecorvo. A nuestro juicio, y teniendo en cuenta que la calidad de Khartoum como película es notablemente inferior a la citada coproducción italo-argelina, también podría servir como botón de muestra a la flor y nata de los marines y demás destripaterrones de lo que significa enfrentarse a una comunidad enardecida por la religión en contra de los ocupantes extranjeros.
Continuar leyendo “La historia siempre se repite: Khartoum”