Diálogos de celuloide: Algunos hombres buenos (A Few Good Men, Rob Reiner, 1992)

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-¡Tú no puedes encajar la verdad! Vivimos en un mundo que tiene muros y esos muros están vigilados por hombres armados. Yo tengo una responsabilidad mayor de la que tú jamás podrás imaginar. Lloras por Santiago y maldices. Tienes ese lujo. Pero la muerte de Santiago salvó vidas y mi existencia, aunque grotesca e incomprensible para ti, salva vidas. En zonas de tu interior de las que no charlas con los amiguetes, tú me quieres en ese muro, me necesitas en ese muro. Nosotros usamos palabras como honor, lealtad, que son la columna vertebral de una vida dedicada a defender algo y no tengo ni el tiempo ni las mínimas ganas de explicarme ante un hombre que se acuesta con la manta de la libertad que yo le proporciono y después cuestiona el modo en que lo hago.

(guion de Aaron Sorkin)

Mis escenas favoritas: La última seducción (The last seduction, John Dahl, 1994)

Secuencias como esta de La última seducción (The last seduction, John Dahl, 1994), a medio camino entre el proceso de selección y el control de calidad, hicieron de Linda Fiorentino, que recientemente ha cumplido 59 años, la fugaz nueva vamp del neonoir que salpicó el cine americano independiente de los años noventa. Una mujer autónoma, audaz, dominante, absolutamente desprejuiciada y tan violenta y criminal, llegado el caso, como sus competidores masculinos. Lo que se dice un encanto de moza.