Cine en corto: Film (Alan Schneider, 1965)

Escrito por Samuel Beckett y filmado en su único viaje a Nueva York, en el verano de 1964, este cortometraje, su única incursión en el cine, supone una reflexión sobre el fenómeno de la percepción, y más propiamente del axioma “ser es ser percibido”. El metraje, que carece de diálogos y solo contiene un significativo sonido, muestra las evoluciones de un individuo (Buster Keaton) que, tras una breve huida furtiva por la calle, llega a una habitación, se supone que la suya, y comienza a borrar las huellas de la percepción exterior, de todo aquello que fija su atención en él o requiere la suya.

Música para una banda sonora vital: Sympathy for Delicious (Mark Ruffalo, 2010)

Escrita por su protagonista, Christopher Thornton, y dirigida por Mark Ruffalo, que se reserva un importante papel secundario, Sympathy for Delicious aborda la historia de un pinchadiscos paralítico que malvive en las calles de Los Ángeles hasta que descubre por pura casualidad que tiene un don sobrenatural: posee la extraordinaria y milagrosa facultad de curar a los demás, aunque no a sí mismo. A partir de ese momento se abre un futuro incierto en el que se mezclan los deseos de triunfar en la música, la ambición de vivir confortablemente y la frustración por no poder aplicarse a sí mismo la felicidad que es capaz de inocular en los demás. La película, que incluye en su reparto a Laura Linney, Noah Emmerich, Juliette Lewis y Orlando Bloom, entre otros, se cierra con este clásico de 1968 de los Bee Gees, I Started a Joke.