Música para una banda sonora vital: Atrapado por su pasado (Carlito’s way, Brian de Palma, 1993)

Esta película es una mina para sacar canciones con las que ilustrar una banda sonora vital. No es la primera vez que recurrimos a ella ni será la última. Su banda sonora contiene himnos del pop y la música latina de los años setenta hasta aburrir, con algún toque clásico que vale tanto o más la pena. Esta vez, Carlos Santana y Oye cómo va. Casi nada.

Música para una banda sonora vital: Atrapado por su pasado (Carlito’s way, Brian de Palma, 1993)

Además de un buen montón de clásicos discotequeros de los setenta y algún que otro fragmento de piezas clásicas, en Atrapado por su pasado (Carlito’s way, Brian de Palma, 1993) destaca la partitura compuesta por Patrick Doyle, que incluye este Remember me, elegíaco tema central ligado a la figura de Carlito Brigante (Al Pacino), el protagonista. Uno de los mejores títulos de su director.

Música para una banda sonora vital – El talento de Mr. Ripley

El talento de Mr. Ripley, la voluntariosa pero algo fallona película de Anthony Minghella, posee una ambientación de escenarios y una atmósfera realmente brillantes, aunque algo tópicas, en su recreación de la Italia de finales de los cincuenta. En ello cobra gran importancia la música, tanto la partitura original de Gabriel Yared como las distintas melodías y canciones de autor incorporadas a la banda sonora. Mayor valor incluso tiene la presencia del jazz, que además posee una importante carga narrativa simbólica, dado que en ella recae buena parte del retrato de la personalidad psicopática de Ripley (Matt Damon, para una buena amiga de quien escribe, el eterno comedor de anchoas), quien utiliza a Chet Baker o Dizzie Gillespie, entre otros, para acercarse a Dickie (Jude Law; nótese la proximidad con el significado coloquial de la palabra “dick” en inglés) y, poco a poco, ir mimetizándose con él hasta arrebatarle su personalidad y su vida.

De entre las muchas y excelentes músicas que suenan brevemente en la cinta, destaca, como siempre, My funny Valentine, de Chet Baker. Una joya.

Música para una banda sonora vital – Atrapado por su pasado

You are so beautiful, de Joe Cocker, cierra musicalmente y echa el telón sobre Atrapado por su pasado (Carlito’s way, 1993), estupendo thriller de Brian de Palma con Al Pacino (en estado de gracia), Sean Penn, Penelope Ann Miller, Viggo Mortensen y un elenco de actores hispanos entre los que destacan Luis Guzmán, John Leguizamo o el cantante Marc Anthony. Toda una excepción para una banda sonora en la que abunda la salsa y la música disco de los setenta.

El delicado tema de Cocker pone el colofón a la trepidante, triste y hermosa escena de la estación con la que concluye la película, y se identifica con el amor perdido, el paraíso al que Carlito Brigante ya no va a poder llegar. El amor, el paraíso, la felicidad truncada por la violencia.

Música para una banda sonora vital – Amor a quemarropa

En esta magnífica película (aunque menos de lo que hubiera sido si en lugar del incompetente Tony Scott la hubiera dirigido el propio Quentin Tarantino, que ha abominado más de una vez en público del mal uso que el director hizo de su espléndido guión) cuenta con una preciosa partitura de Hans Zimmer, discreto músico de cine que, como en este caso, hace de la copia y del continuo “homenaje”, la base de su creación musical.

Además, la película cuenta con algunas otras piezas reseñables en las que Zimmer no tiene nada que ver. La primera, Will you still love me tomorrow, de The Shirelles.

La segunda, es el maravilloso Dueto de las flores de la ópera de aire oriental Lakmé, del compositor francés Léo Delibes, que ese mismo año también apareció en una hermosísima escena de Atrapado por su pasado, de Brian de Palma, en el momento en que Al Pacino, en la lluviosa noche neoyorquina, mientras se refugia del aguacero cubriéndose la cabeza y los hombros con la tapa metálica de un cubo de la basura, descubre desde una azotea a Penelope Ann Miller en la clase de danza que tiene lugar tras las iluminadas ventanas del edificio de enfrente. Una escena sutil, delicada, maravillosa, bellísima.