Música para una banda sonora vital: Los vikingos (The Vikings, Richard Fleischer, 1958)

Inolvidable partitura de Mario Nascimbene para este clásico del cine de aventuras ambientado en la Edad Media, obra de Richard Fleischer. Una epopeya brillante y colorista de cuyo rodaje el vídeo adjunto ofrece un buen puñado de imágenes (en blanco y negro).

Anuncios

Diálogos de celuloide – El mensajero del miedo (The Manchurian candidate, John Frankenheimer, 1962)

more Manchurian Candidate +10,000 other pics at www.morethings.com

ROSIE: Maryland es un estado muy hermoso.

MARCO: Esto es Delaware.

ROSIE: Lo sé. Fui uno de los trabajadores chinos que tendieron la vía férrea.

MARCO: ¿Es usted árabe?

ROSIE: No.

MARCO: Me llamo Ben.

ROSIE: ¿Cuál es su apellido?

MARCO: Marco.

ROSIE: Mayor Marco. ¿Es usted árabe?

MARCO: No.

The Manchurian candidate (1962). Guión de George Axelrod.

Mis escenas favoritas – Los vikingos (The vikings, Richard Fleischer, 1958)

Los-vikingos_39

Esta obra de Richard Fleischer no es sólo la mejor película sobre vikingos que se ha filmado nunca; probablemente también es una de las mejores películas que se han hecho jamás sobre la Edad Media (junto con El señor de la guerra de Franklin J. Shaffner y Robin y Marian de Richard Lester). Un guión espléndido (de Calder Willingham y Dale Wasserman), una magnífica fotografía (del futuro director Jack Cardiff), una dirección sobresaliente, una estupenda labor de ambientación y unos intérpretes soberbios (Kirk Douglas, Tony Curtis, Janet Leigh y, sobre todo, un inmenso Ernest Borgnine) dan forma a un largometraje que contiene momentos e imágenes bellísimos, evocadores, llenos de fuerza y sensibilidad, como la “danza” de los guerreros sobre los remos del drakkar, o los que se ofrecen a continuación. Casi dos horas repletas de tesoros, acompañadas por la memorable partitura musical de Mario Nascimbene.

Música para una banda sonora vital – Sed de mal (Touch of evil, Orson Welles, 1958)

touch-of-evil-39

Espectacular partitura la que compuso Henry Mancini para esta obra maestra (pese a estar irreversiblemente mutilada e inacabada, como casi todas las suyas) de Orson Welles.

Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960): coloquio en ZTV

psycho_39

Reciente intervención en el coloquio del programa En clave de cine, de ZARAGOZA TELEVISIÓN, acerca de esta obra maestra de Alfred Hitchcock.

Vidas de película – Sig Ruman

sig ruman_39

Siegfried Albon Rumann, espléndido actor hamburgués nacido en 1884, sentó las bases caricaturescas de los estereotipos alemanes para la gran pantalla. Conocido en su país como actor de teatro, pronto dio el salto a Broadway, ya como Sig Ruman, donde cosechó varios éxitos durante la década de los años 20.

Sus apariciones más conocidas y recordadas, aunque ni mucho menos las únicas, tienen lugar junto a los hermanos Marx, especialmente en la desternillante Una noche en la ópera (A night in the Opera, Sam Wood, 1935), pero también en Un día en las carreras (A day at the races, Sam Wood, 1937) y Una noche en Casablanca (A night in Casablanca, Archie Mayo, 1946), o bajo la dirección de Ernst Lubitsch, como en Ninotchka (1939), Lo que piensan las mujeres (The urcentaily feeling, 1941), Ser o no ser (To be or not to be, 1942) o La zarina (A royal scandal, 1945), finalizada por Otto Preminger.

El gran Billy Wilder recogió el testigo de Ernst Lubitsch en el trono de la alta comedia, y también contó con la participación de Ruman en títulos como El vals del emperador (The emperor waltz, 1948), Traidor en el infierno (Stalag 17, 1953) y En bandeja de plata (The fortune cookie, 1966).

Otras películas importantes de su filmografía son la comedia La reina de Nueva York (Nothing sacred, William A. Wellman, 1937), junto a Carole Lombard y Fredric March, Sólo los ángeles tienen alas (Only angels have wings, Howard Hawks, 1939), Mi marido está loco (Love crazy, Jack Conway, 1941) o El gran Houdini (Houdini, George Marshall, 1953), con Tony Curtis y Janet Leigh.

Sig Ruman murió el día de los enamorados de 1967, a los 82 años.

Vidas de película – Richard Quine

Richard-Quine_39

Richard Quine (Detroit, 1920 – Los Ángeles, 1989) es un cineasta de mil caras distintas. Productor, guionista, director y también, en su niñez, actor (en títulos como Jane Eyre, de 1934), reúne una carrera irregular pero muy interesante.

Su salto a la dirección se produjo en 1948, el mismo año de su divorcio de la actriz Susan Peters. Sin embargo, su mejor época tras la cámara tuvo lugar en los cincuenta, con títulos como la fenomenal cinta negra La casa número 322 (1954), con Fred MacMurray y Kim Novak, el musical Mi hermana Elena (1955), interpretado por Jack Lemmon y Janet Leigh, y escrito junto a su primer mentor, Blake Edwards, algunas de cuyas señas de identidad como director incorporó Quine a su estilo como cineasta, Un cadillac de oro macizo (1958), Me enamoré de una bruja (1959), de nuevo con Novak, Lemmon y James Stewart, y La indómita y el millonario (1959), en la que Jack Lemmon sufre en el reparto a Doris Day.

Richard Quine, enamorado hasta la desesperación de Kim Novak, con la que trabajó en varios títulos, se casó en los años sesenta con otra actriz, Fran Jeffries, y en esa década dirigió títulos como Encuentro en París (1964), con Audrey Hepburn, William Holden y Tony Curtis, La pícara soltera (1964), con Henry Fonda, de nuevo Curtis, Natalie Wood o Lauren Bacall, o Cómo matar a la propia esposa (1965), otra vez con Lemmon, aunque sus películas más recordadas de aquella década son El mundo de Suzie Wong (1960), con el protagonismo de William Holden y Nancy Kwan y, sobre todo, la obra maestra Un extraño en mi vida (1960), con Kirk Douglas y una Kim Novak que nunca ha estado mejor, artísticamente hablando.

Desde los 70 trabajó principalmente en la televisión, dirigiendo, entre otras cosas, varios capítulos de la serie Colombo. En 1979 dirigió a Peter Sellers en la fallida parodia El estrafalario prisionero de Zenda.

Richard Quine se suicidó de un disparo en 1989, a los 68 años.