Diálogos de celuloide – Con faldas y a lo loco (Some like it hot, Billy Wilder, 1959)

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JOE: Qué hay, Jerry. ¿Todo correcto?

JERRY: ¡Lo que tengo que contarte!

JOE: ¿Qué pasa?

JERRY: Me caso.

JOE: Felicidades. ¿Quién es ella?

JERRY: Yo.

JOE: ¿Cómo?

JERRY: Osgood se me declaró. Nos casamos en junio.

JOE: ¡Qué cosas dices! ¡No te puedes casar con Osgood!

JERRY: ¿Lo consideras viejo para mí?

JOE: ¡Jerry! ¡Tú no estás hablando en serio!

JERRY: ¿Por qué no? ¡La gente se casa continuamente!

JOE: Pero tú no eres una mujer, Jerry. ¡Eres un hombre! ¿Para qué se va a casar un hombre con otro hombre?

JERRY: Por conveniencia.

JOE: Jerry, más vale que te acuestes. Tú no estás bien.

JERRY: Ya está bien de tratarme como un niño. No soy tonto. Sé que habrá problemas.

JOE: ¡Ya lo creo!

JERRY: Su madre… Necesitamos su aprobación. Pero no me preocupa: yo no fumo.

JOE: Jerry… Hay otro problema.

JERRY: ¿Cuál es?

JOE: ¿Y la luna de miel?

JERRY: Ya discutimos eso. Él quiere ir a la Riviera. Pero a mí me fascinan las cataratas del Niágara.

JOE: ¡Estás loco! ¿Cómo vas a salir del aprieto?

JERRY: Oh, no espero que dure, por supuesto. Le diré la verdad cuando llegue el momento.

JOE: ¿Y para cuándo?

JERRY: Después de la ceremonia.

JOE: Ah.

JERRY: Conseguiremos una anulación rápida. Me pasará una buena pensión. Y los cheques caerán a mis pies…

JOE: Jerry, óyeme, por favor. Hay leyes, convenciones… ¡simplemente, no puede ser!

JERRY: Pero, Joe, por tu madre, ¡esta puede ser mi última oportunidad de casarme con un millonario!

Some like it hot. Billy Wilder (1959).

 

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Diálogos de celuloide – El apartamento (The apartment, Billy Wilder, 1960)

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C.C. BAXTER: Ya sabes, vivo como Robinson Crusoe, náufrago entre ocho millones de personas. Entonces, un día vi una huella en la arena, y allí estabas… Es algo maravilloso, ¡¡cena para dos!!

The apartment. (Billy Wilder, 1960).

Mis escenas favoritas – El apartamento

Si algo hemos aprendido del cine, del buen cine, es que, por mal que vayan las cosas, por muy mal que nos hagan sentir las circunstancias adversas, siempre queda un mañana, siempre hay algo o alguien que nos recuerda que lo más hermoso de la vida, que eso que nos acerca a lo que entendemos por felicidad, se encuentra en las pequeñas cosas y que éstas, al final, resultan ser las más grandes: una mirada cálida, una sonrisa, la mejor de las compañías, una canción, un libro, un poema, una película, un día de sol o un día de lluvia… Uf, lo dejo, que parezco Isabel Coixet…

¿Hace una partidita?

Feliz 2010 (odisea dos) para todos.