Mis escenas favoritas: Don erre que erre (José Luis Sáenz de Heredia, 1970)

Las 257 pesetas de Rodrigo Quesada…

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Diálogos de celuloide: Solos en la madrugada (José Luis Garci, 1978)

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Se van a acabar para siempre la nostalgia, el recuerdo de un pasado sórdido, la lástima por nosotros mismos. Se acabó la temporada que ha durado 38 hermosos años, estamos en 1977, somos adultos, a lo mejor un poquito contrahechos, pero adultos. Ya no tenemos papá. ¿Qué cosa, eh? Somos huérfanos gracias a Dios y estamos maravillosamente desamparados ante el mundo. Bueno, pues hay que enfrentarse al mundo y con esa cepa que nos da ese aire garboso. Tenemos que convencernos de que somos iguales a los otros seres que andan por ahí, por Francia, por Suecia, por Inglaterra. En septiembre ya no vamos a reunirnos solos en la madrugada para contarnos nuestras penas, para mirarnos el ombligo, para seguir siendo mártires, para sufrir. No, a partir de ahora y aunque sigamos siendo igual de minusválidos vamos a intentar luchar por lo que creemos que hay que luchar, por la libertad, por la felicidad. Hay que hacer algo, ¿no? Para alguna cosa tendrá que servir el cambio. Pues venga, vamos a cambiar de vida. A ti Rosi ¿Qué té pasa? Que tu vida con Andrés y los chicos no te gusta ¿no? Pues fuera, cada uno por su lado pero con dos ovarios como si fuésemos mayores. Y tú, Nacho, ¿qué? ¿No te ha tirado siempre lo otro? Pues venga, guerra, pero sin tapujos. Ponte peineta y a ello, pero con dignidad, con la cara bien alta, que no pasa nada. Vamos a ver Andrés, ¿tú no querías dejar esas contabilidades y vivir sólo con el sueldo? ¿Qué esperas? ¿Qué no puedes? Claro que puedes. Plántate, plántate con Hernández, con Gil, con Troncoso, plantáos y a pedir un sueldo digno, ya verás cómo se acojonan los de la planta noble, y a vivir como un ser humano y no como un robot, a vivir con tus hijos, a charlar con tu mujer. ¿O no? Hay que comprometerse con uno mismo, hay que tratar de ser uno mismo, hay que ir a las libertades personales. Margarita de mi vida, ya no me sirve eso que me dices siempre de que te pasas la vida metida en casa, de que Vicente no te saca. ¿Qué pasa? Quieres ir al cine y Vicente no quiere, pues vete al cine, fíjate que sencillo. Ese metro, ese autobús, me da una butaca y ya está, ya has visto a Paul Newman, que era lo que querías. Se ha terminado eso de ser víctimas de la vida, hay que vencer a la vida. Hay que tomar el mando en la cama. Si lo que quieres es un televisor en color, cómprate el más grande que encuentres porque es lo que quieres, no ahorres cuatro perras para dejarlas a los hijos, disfrutad de la vida vosotros porque es vuestra vida y porque además esas cuatro perras luego no van a ser nada. Hay que empezar a tratar de ser libres. Yo también quiero ser libre. No quiero tener que mentirme tanto. Sé que tengo que ser algo… A lo mejor escuchar, escuchar más a la gente o hacer un programa de radio para adultos, para hablar de las cosas de hoy porque no podemos pasar otros cuarenta años hablando de los cuarenta años. Ese viejo disco que vais a escuchar es el último de una melodía que no oiremos más. Yo os prometo que Ray Peterson, Raimundo Pérez si hubiese nacido en el Imperio, no volverá a decirle a Laura que la quiere porque es que Laura tiene treinta y cinco castañas, cinco hijos y está casada con uno de Arkansas y eso hay que afrontarlo. No soy político, ni sociólogo pero creo que lo que deberíamos hacer es darnos la libertad los unos a los otros, aunque sea una libertad condicional. Pues vamos, yo creo que sí podemos hacerlo, creo que sí. No debe preocuparnos si cuesta al principio porque lo importante es que al final habremos recuperado la convivencia, el amor, la ilusión. Pues no cabe duda, al vegetar estamos acabando. Vamos a vivir por algo nuevo. Vamos, vamos a cambiar la vida por nosotros. ¡¡Vamos!!

Guion de José Luis Garci y José María González Sinde.

Música para una banda sonora vital – Antón García Abril

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El aragonés (de Teruel) Antón García Abril es una figura fundamental en la música para cine y televisión en España. Esta faceta es posiblemente la menos importante en una carrera que atesora obras orquestales, música de cámara y obras vocales, una prolífica trayectoria que incluye la composición del Himno Oficial de Aragón por encargo de las Cortes aragonesas, pero seguramente es la que le ha proporcionado una mayor popularidad entre el gran públco. En su haber, casi dos centenares de títulos de películas y series de todo género, época y condición, entre ellas esos famosos dabadabas propios de las ligeras comedias de los años sesenta dirigidas por Pedro Lazaga, Sor Citroën (1967) y El turismo es un gran invento (1968) y sus inefables Buby girls

Probablemente (bueno, seguro) estas piezas no son una muestra representativa de la auténtica calidad de su trabajo. Para acercarse a la verdadera medida de su valía, nada mejor que escuchar al propio García Abril y quedarse con una de sus partituras más conocidas, una de esas que se inserta en el ADN de los españoles de cierta edad como parte de sus recuerdos, de su nostalgia, de propia vida. Tal es el poder de la música de los más grandes.

Mis escenas favoritas – Dos de Garci…

Para Francisco Machuca, escritor, cineasta, sabio, cronista…, por el placer de conversar, de charlar de cine, de libros, de la vida en torno a unos platos y unos vasos. Cualquiera de estas dos películas, cualquier filme de Garci, es puro Machuca.

Sesión continua (1984): Adolfo Marsillach y Jesús Puente dan vida a los personajes que Alfredo Landa y José Sacristán no quisieron interpretar por una extraña y un tanto ridícula lucha de egos (ninguno quiso ceder al otro el primer lugar en los créditos iniciales, y al final ambos se quedaron sin película). Como ya ha explicado José Luis Garci después, ambos se lamentaron con posterioridad de semejante metedura de pata por una tonta cuestión de orgullo.

Tiovivo c. 1950 (2004) es una obra maestra. El tiempo la colocará a la altura de otras grandes, grandísimas películas españolas que se cuentan entre lo mejor del cine europeo de todos los tiempos. Un fresco de la posguerra española sin maniqueísmos, sin discursos, sin toma de postura ideológica. Una película de reconciliación, sobre el perdón y la no conveniencia del olvido, pero también de la necesidad de seguir adelante, de construir el futuro, de seguir en pie. “Antes sí que era antes”…

Mis escenas favoritas – La colmena

La colmena no es otra cosa que un pálido reflejo, que una humilde sombra cotidiana, áspera, entrañable y dolorosa realidad. Un trozo de vida narrado sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre, exactamente como la vida discurre. Queramos o no queramos. La vida es lo que vive, en nosotros o fuera de nosotros; nosotros no somos más que su vehículo, su excipiente como dicen los boticarios (prólogo de Camilo José Cela a la primera edición de La colmena).

Aprovechamos la escena final de La colmena, dirigida por Mario Camus en 1982, para invitar a nuestros queridos escalones a la tercera sesión del ciclo:

LIBROS FILMADOS. Organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores y FNAC Zaragoza-Plaza de España.

3ª sesión. Martes 30 de marzo de 2010: La colmena.

18:00 h.: Proyección
20:00 h.: Coloquio con Miguel Ángel Yusta, Estela Alcay y un servidor.

Ejemplar adaptación a la pantalla de una obra literaria compleja, se trata de un excelente filme coral con un reparto inigualable que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín, ocho premios del Círculo de Escritores Cinematográficos y cuatro premios de la Asociación de la Crítica Extranjera de Nueva York.

La tienda de los horrores – La vida sin Grace

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Hay una película española de 1986, escrita, dirigida y protagonizada por José Sacristán, que se titula Cara de acelga. Pues bien, John Cusack, como puede verse en la foto, en este pretenciosamente lacrimógeno drama sentimental, bate el récord Guinness de consecución y mantenimiento del mismo susodicho especimen de careto facial durante los noventa minutos de dramón que suponen esta película dirigida por James C. Strouse en 2007. Si sólo se tratara de una película pastelosamente sentimentaloide ni siquiera hubiéramos considerado introducirla en esta “ilustre” sección, pero como el drama parte de la muerte de una madre de familia, y además miembro de los marines, en la guerra de Iraq, resulta que el devenir de la historia pasa de ser un cúmulo de almíbar y lágrimas a una cinta asquerosamente propagandística, sentimentalmente pornográfica y vulgarmente superficial.

Pues nada, que Stanley (John Cusack) es el encargado de una tienda (absolutamente risible la escena de inicio con todos los empleados haciendo “piña” para hacer el mejor día de ventas posible) que está casado con una marine destacada en Iraq, con la que ha tenido dos hijas que tienen 13 y 9 años. Vivían en su país de Jauja particular, el del sueño americano, con su trabajo, su seguro médico, su casita de planta y piso con jardín y entrada asfaltada hasta el garaje, sin problemas, plácidamente, como reyes, hasta que un día, por culpa de los de la chilaba, la mujer tuvo que sumarse a las gloriosas fuerzas de la coalición internacional para defender la libertad y la democracia ante los bárbaros que la amenazaban. Tan heroico sacrificio es asumido por Stan con la austera resignación de un buen padre de familia y de mejor patriota, y mientras ella está fuera, él se ocupa de las niñas. Problema: que un día dos tipos de uniforme se plantifican en casa de Stan para decirle que Grace ha muerto en combate. Claro, al amigo Stan se le queda un careto que ya no se le va en hora y media… La cuestión, y el absurdo, empiezan cuando, en vez de decírselo a sus hijas, decide llevárselas a un parque temático de Florida para que se lo pasen teta y así, cuando les cuente el desaguisado, pues que no se lo tomen tan mal. Inteligentísima medida, por cierto, tiren los manuales de psiquiatría y/o psicología infantil por el retrete… Continuar leyendo “La tienda de los horrores – La vida sin Grace”