Música para una banda sonora vital: Días extraños (Strange Days, Kathryn Bigelow, 1997)

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Juliette Lewis interpreta a una cantante que a su vez interpreta este Hardly Wait en este estupendo thriller futurista coescrito por James Cameron para su pareja de entonces, Karthryn Bigelow, que resultó ser la mejor directora de la familia. Juliette, hija del actor Geoffrey Lewis, le cogió el gustillo al asunto e intentó hacer carrera en la música, con  poco gusto y menos éxito.

Música para una banda sonora vital – Agosto (Auguste Osage County, John Wells, 2013)

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Lo mejor de este “melodrama por aplastamiento” (dícese -según definición que nos acabamos de inventar- de la película cuya esencia dramática descansa en el enfrentamiento a varias bandas entre múltiples personajes a raíz de la improbable coincidencia en un mismo tiempo, lugar e individuos de todo el espectro de conflictos que caben en la pareja y en la institución familiar: complejos paterno-materno-filiales de toda índole, traumas infantiles a cascoporro, desencantos emocionales, incestos, crisis matrimoniales, rencores, resentimientos, frustraciones, infidelidades, pedofilia, incomunicación perpetua, etc, etc…), es la canción con que se abre y cierra el film, Lay down Sally, en su versión de “Slowhand” Eric Clapton.

En cuanto a la película, cuya mejor baza son los nombres de su reparto (Meryl Streep, Julia Roberts, Ewan McGregor, Chris Cooper, Abigail Breslin, Benedict Cumberbatch, Juliette Lewis, Dermot Mulroney, Sam Shepard…), no consigue elevarse por encima del original teatral de Tracy Letts, resultando demasiado retórica, impostada, forzada, sin lograr transmitir con veracidad y solidez el poliédrico combate de sentimientos que se establece entre unos personajes que terminan siendo meras perchas para el enunciado verborreico (y mucho, muchísimo) de cosas que no se llegan a sentir como auténticas. Mejor la música, no cabe duda.

Música para una banda sonora vital – Whitesnake

Aquellas juergas universitarias, estúpida comedia dirigida en 2003 por Todd Phillips y protagonizada por Luke Wilson, Vince Vaughn, Will Ferrell y Ellen Pompeo cuenta la ridícula historia de un terceto de típicos treintañeros de cine norteamericano pretendidamente cómico, nostálgicos de sus diversiones sin freno en la época universitaria, que deciden crear una fraternidad en el campus para divertirse sin límite con las estudiantes.

La película es un bodrio de campeonato. El par de gags que hacen sonreír levemente no compensa el visionado de semejante parida, y además, cuenta en su banda sonora con Here I go again, uno de los temas más conocidos de Whitesnake, típico grupo de heavy blandito de los ochenta (y eso que algunos llegaban a él desde Deep Purple), género éste caracterizado por los pelazos largos, los cueros apretados, las freudinanas masturbaciones microfónicas o guitarrísticas, y, en general, una estética de conjunto que supone una apología de la horterada cuyo culmen fueron los suecos Europe. Aunque, afortunadamente, en este vídeo tienen más apariencia y sonido de duros, el videoclip oficial y la música original del disco no dejan lugar a dudas: rock blandorro total.

Música para una banda sonora vital – Abierto hasta el amanecer

Cuando termina el sensual baile de Salma Hayek en esta paranoia rodada por Robert Rodriguez, el personaje de George Clooney dice: “a esto le llamo yo un buen show”. Pues a esto le llamo yo entrada en el estrellato por la puerta grande. De acuerdo: la fama adquirida por la Hayek a raíz de esta cinta, extraña mezcla entre el buen cine negro y el más absoluto delirio mental sin tratamiento posible, no se debe a sus cualidades interpretativas, que aún no sé si las tiene, pero esto también es cine, amigos. Y menudo…

Ah, sí, la canción. Pues se llama After dark, pero lo cierto es que nunca le he llegado a prestar mucha atención ni tampoco me he molestado mucho en averiguar cómo se llaman los intérpretes.