Música para una banda sonora vital: Tommy (Ken Russell, 1975)

En 1975 el inclafisificable Ken Russell llevó al cine la no menos inclasificable ópera-rock de The Who, con el grupo interpretando papeles relevantes, además del concurso de otras figuras de la música como Tina Turner, Elton John o Eric Clapton, y de consagrados actores como Oliver Reed, Ann-Margret, Robert Powell o Jack Nicholson. La historia es lo de menos: un niño traumatizado al asistir al asesinato de su padre a manos del amante de su madre, pierde la vista, el oído y el habla, lo que no es obstáculo para que, más crecidito, se convierta en una figura mundial del pinball. Casi nada.

Eyesight To The Blind es el tema que interpreta Eric Clapton, y que adorna la secuencia de ese extraño ritual de la iglesia “marilynmonroeniana”, uno de los sucesivos y gloriosos excesos de la película.

Música para una banda sonora vital: La pasión de vivir (The music lovers, Ken Russell, 1970)

El inclasificable Ken Russell dirige esta aproximación a la vida del compositor ruso Piotr Ilich Chaikovski a partir del libro de Catherine Drinker Bowen. Como es lógico, la música de Chaikovski, en este caso adaptada por André Previn, tiene un protagonismo central. De hecho, abundantes pasajes de la película consisten en pequeños montajes de imágenes de los personajes en diversos entornos acompañados por las inmortales melodías del compositor ruso.

La película se centra en el drama vital del músico (interpretado por Richard Chamberlain), los intentos por ocultar su homosexualidad, su desgraciado matrimonio con Nina Milukova (Glenda Jackson), ardiente admiradora algo neurótica que acabó sus días en una institución mental, y sus complicadas relaciones con su mecenas, Madame von Meck. Además de unas intensas interpretaciones, cabe resaltar la magnífica labor de fotografía de Douglas Slocombe.

Uno de los momentos más impactantes de la película es la presentación en sociedad del Concierto para piano número 1.